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Especiales: Mundial 2002 | |||||||||||||||||||||
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Hora de ver una buena final
![]() El Mundial de 1994 fue el primero que se definió por penales.
Se supone que la final de la Copa del Mundo es la función estelar donde los mejores jugadores del mundo tienen la oportunidad de mostrar todo su talento.
Sin embargo, parece que en las últimas ediciones del torneo el esfuerzo de llegar al partido decisivo no ha dejado que los protagonistas muestren su mejor repertorio.
Al comparársele con los clásicos de la década de los 70, las últimas tres finales han sido decepcionantes. La final de Italia 90 se decidió a favor de Alemania Federal por un discutido penal, el único gol del partido. La situación no mejoró cuatro años más tarde. Brasil e Italia no consiguieron el camino del gol y la selección suramericana tuvo que conseguir su tetracampeonato en ronda de penales. Y en Francia 98, la dramática actuación corrió por cuenta de Ronaldo y sus "convulsiones". Tras el percance, sus compañeros se mostraron nerviosos en escena y Brasil cayó sin dar pelea 3-0 ante la nación anfitriona. Cautela Tal vez no es de sorprender que los equipos de mayor reputación prefieren la prudencia a la aventura, cuando tanto está en juego. Antes de forzar un resultado, algunos incluso parecen estar preparados de antemano para la lotería de los penales.
También juegan un papel el cansancio, las lesiones y las suspensiones recogidas en los seis juegos previos a la final. En 1990 Argentina enfrentó a los alemanes con cuatro jugadores suspendidos. Su planteamiento negativo ante el compromiso contribuyó a que el partido pasara a la historia como una de las peores finales que se recuerdan. Dos jugadores albicelestes fueron expulsados y Argentina se convirtió en el primer equipo que no consiguió anotar goles en una final. El penal anotado por Andreas Brehme en el minuto 85 le dio a Alemania su tercer título. Recuerdos Hasta el 90, en cada final de la Copa del Mundo se habían anotado por lo menos tres goles y algunos pasajes de esos encuentros pasaron a ser parte de la galería de los mejores recuerdos del fútbol.
En 1970, Brasil merecidamente conservó el trofeo Jules Rimet, tras demoler maravillosamente a Italia 4-1 en ciudad de México. Pelé tuvo una actuación brillante, marcando uno de los goles y distribuyendo los pases decisivos en otros dos tantos. Y el tiro rastrero de Carlos Alberto que puso la guinda al pastel es considerado como uno de los mejores goles en la historia de los mundiales. La victoria de Alemania 2-1 en 1974 sobre la Holanda de Johann Cruyff también fue una final memorable. Y en 1978, los holandeses volvieron a sucumbir en el encuentro decisivo, esta vez frente a Argentina 3- 1 en emocionante partido que se fue a la prórroga. Pero ya cuando Brasil ganó en 1994, poco quedaba del espíritu del 70. Un encuentro de pocas ocasiones de goles fue definido a favor del equipo suramericano, cuando Roberto Baggio envió su disparo penal por encima del travesaño. Cuatro años después, Francia se llevó el trofeo en un partido de fácil tramite, gracias a dos goles de cabeza de Zinedine Zidane y un disparo de Emmanuel Petit en las postrimerías del choque. Un cambio En teoría, la final de 2002 no tendría que seguir la moda de los noventa. La FIFA ha hecho todo lo posible para beneficiar el juego de ataque. A la regla del pase al portero y la prohibición de las entradas por detrás ha seguido ahora el castigo constante a los habituales jalones de camisetas. Después de las pobres definiciones de los últimos tres mundiales, ya es hora de ver un buena final el 30 de junio en Yokohama. Y quizás seamos testigos de un renacimiento del juego ofensivo. ¿Qué tal un 5-4 como el protagonizado por el Liverpool y el Alavés en la final de la Copa UEFA del año pasado? |
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