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Especiales: Elecciones en Argentina 2003 | ||||||||||||||||||||||||||||||
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Martes, 22 de abril de 2003 - 17:12 GMT
"Vieja política, nuevo envoltorio"
![]() Lanata ha escrito una radiografía crítica de la historia de su país.
Escribe José Baig, corresponsal de la BBC en Argentina
Jorge Lanata es uno de los periodistas más respetados de Argentina. También es uno de los más odiados. Desde sus programas de radio y televisión ha dado a conocer numerosos casos de corrupción pública y privada. Fue fundador del diario "Página 12", que se convirtió en una de las principales tribunas de denuncia para los abusos cometidos durante el gobierno militar (1976-1983). Es autor del libro "Argentinos", en el que hace una radiografía crítica de la historia de su país.
¿Qué diría usted que caracteriza a esta elección? Es la primera elección que se vive en Argentina posterior al "que se vayan todos" que terminó sacando a De la Rúa. Hay planteado un discurso antipolítico muy fuerte por parte de los propios candidatos, porque la gente se hartó de los políticos.
La discusión política está limitada al "uno a uno" (la paridad cambiaria entre 1989 y 1999), o a qué va a pasar con el tema de la seguridad. Hay cosas que son importantes, pero que son menores para una elección. Sin embargo, esta elección parece estar condicionada por el enfrentamiento entre Menem y Duhalde. Parece no sólo que no se van todos, sino que no se va ninguno y se siguen peleando por el poder. Es así. El "que se vayan todos" no se pudo implementar porque nadie lo canalizó. Es una cosa que terminó disgregándose en la sociedad.
Esta elección es como un cambio de packaging de la vieja política. ¿Cómo se explica que los candidatos no políticos tampoco hayan despertado interés entre los electores? Yo creo que algo que muestra que no se pudo renovar la política, es el incidente de Barrionuevo (líder sindical y senador del peronismo, acusado de promover disturbios en la provincia de Catamarca después de que la justicia electoral le impidiera presentarse como candidato a gobernador). Si ni siquiera son capaces de echar a Barrionuevo del Congreso, es obvio que la política no se reformó en Argentina. En esta elección, de los candidatos con más oportunidad tres son del partido Justicialista (peronista) porque no fueron capaces de celebrar un proceso interno y los otros dos son disidentes de la Unión Cívica Radical, mientras el candidato de ese partido fue elegido en medio de acusaciones de fraude. ¿Significa esto el fin de los partidos tradicionales de Argentina? Es así. Al punto en que están dirimiéndose las (elecciones) internas de los dos partidos más grandes en una elección externa.
¿La elección va a ser tranquila como ha prometido el gobierno, o va a haber problemas, como han dicho algunos candidatos? Yo creo que el fraude, por ahora, es un argumento electoral. No hay ninguna denuncia seria de fraude. El nivel de desorganización en Argentina es tan grande que ni siquiera son capaces de hacer fraude; no es que no lo quieran hacer. Yo el otro día decía bromeando en la televisión que si pudieran hacer un fraude realmente bien, yo los votaría, porque indicaría un grado de organización que hoy ni siquiera tienen. La gente en la calle dice "no voy a votar por Menem", pero cuando uno pregunta quién va a ganar, responden "Menem". ¿Por qué? Es muy raro eso. Menem tiene un voto "vergonzante", más que nada de parte de los sectores de clase media de la capital. En el interior la gente lo vota y lo dice. Ya pasó en otras elecciones. Cuando Menem ganó la reelección (1995), al otro día vos salías por la calle y nadie lo había votado; era increíble. ¿Cree que Menem debería estar en esta elección o ya tendría que haberse retirado?
El egoísmo que Menem potenció, la tolerancia a la corrupción que instauró durante diez años, tienen que ver con los argentinos. No es como si los argentinos fuéramos un grupo de personas honestas y honradas y trabajadoras que de golpe fuimos sojuzgadas por un corrupto; no es así. Según los diarios de hace un año en Argentina, el gobierno de Duhalde tenía los días contados, iba a haber hiperinflación y el dólar iba a llegar a seis o siete pesos por unidad. Nada de eso ocurrió. ¿Qué evaluación hace usted del gobierno de Duhalde? Lo que pasa en el gobierno de Duhalde ahora es que la Argentina dejó de caer. No hay ningún plan económico.
Cuando no hacés nada, yo creo que la situación empeora por efecto del tiempo. ¿Entonces cómo es la Argentina que va a encontrar el próximo presidente? Una Argentina con la deuda, la política económica, y el tema social sin resolver, con más de un tercio de la población por debajo de los niveles de pobreza, con todo por hacer.
Lo que el gobierno que llegue va a tener que hacer es reconstruir eso que Menem destruyó. Y después, reconstruir las relaciones internacionales. Yo creo que es mucho más sano para la Argentina acercarse al MERCOSUR que al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas). Me parece que es más realista plantearse una alianza estratégica seria con Brasil que jugar al tenis con Bush. Pero eso dependerá de quién gane. Menem dice que los culpables de esta situación son Duhalde y De la Rúa. Pero este gobierno y el anterior responsabilizaron a Menem por la crisis. ¿Quién tiene razón? ¿O es que hay un poco de las dos cosas? Las dos cosas son ciertas, pero creo que los dos exageran. En realidad los problemas básicos de la Argentina son todavía los mismos.
Se vivió una etapa de irrealidad. Es imposible que mil dólares en todo el mundo fueran dinero y acá no fueran nada. Después con la Alianza (1999-2001) lo que terminó pasando es que quisieron prolongar esa irrealidad hasta que ya después no se pudo. ¿Entonces a Fernando de la Rúa le tocó bailar con la más fea o le hicieron la cama para que se cayera? Pasaron las dos cosas. De la Rúa no tuvo la capacidad política para reaccionar. No es un político con poder de decisión. Es más, lo llamaban "de la Duda". Y después, cuando empezó el desborde social, hubo muchos intendentes (alcaldes) de la provincia de Buenos Aires que le dijeron a su propia gente que salieran a asaltar supermercados. Hay nuevas fuerzas sociales que afuera son vistas como el inicio de esa transformación de la sociedad. Me refiero concretamente a los movimientos piqueteros (de jubilados y desempleados). El movimiento piquetero expresa la desesperación de un montón de gente por planes de trabajo (subsidios al desempleo), que son miserables.
Acá hay dos tercios de la población afuera de la economía y un tercio adentro. Esa gente (los dos tercios de afuera) son los piqueteros. Pero no son expresión de nada, políticamente son cualquier cosa, no tienen ninguna coherencia y tampoco buscan un tipo de representación democrática. Son un movimiento de protesta por desesperación. |
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