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  Especiales: Crimen urbano en A. Latina
Viernes, 15 de noviembre de 2002 - 16:49 GMT
El negocio del secuestro
Rebeldes colombianos
Los analistas coinciden en que al final sólo interesa el dinero.
Escribe Tom Hagler, de la BBC

El secuestro se ha convertido en una de las industrias que más rápido crece en el mundo, según el Centro de Política Exterior (CPE) basado en Londres.

Se estima que se producen unos 10.000 plagios al año en todo el mundo.

Los incidentes considerados incluyen hechos como la reciente toma de rehenes en un teatro ruso por parte de rebeldes chechenos hasta la toma de una persona para obtener su dinero.

Alastair Taylor, ex rehén
Alastair Taylor fue secuestrado cuando trabajaba para una petrolera en Colombia.
Pero el secuestro del Obispo Jorge Jiménez en Colombia volvió a poner en las primeras planas al centro mundial de este fenómeno.

No hay una lista de incidencia del secuestro pero se sabe que en los primeros lugares están México, Brasil, Filipinas y los países de la ex Unión Soviética.

Pero Colombia es sin embargo el que ocupa el primer puesto sin lugar a dudas, con 3.000 secuestros -denunciados- por año.

Los grupos rebeldes se originaron con la intención de derrocar un gobierno y una ideología, pero la toma de rehenes se ha convertido en parte de su negocio.

Antonio García debió abandonar Colombia por la amenaza del secuestro, su padre -dueño de una granja- ya fue tomado en dos oportunidades.

"Como estaba retenido no podía ir a buscar el dinero, lo tuvieron que liberar para que pudiera obtenerlo", recordó García. "Es como si a uno le cobraran cuotas. Ellos lo llaman impuesto de guerra".

"Hasta la policía dice a uno que pague porque (los rebeldes) son más fuertes que el ejército", agregó.

Peligros cotidianos


Contratan guardaespaldas, compran vehículos blindados y dejan de salir a divertirse, pero el problema es tan grande (en Colombia) que ya son mayoría los que han sufrido al menos un intento de secuestro

Antonio García
El plagio es cuestión de todos los días en algunas zonas de Colombia.

García asegura que los colombianos toman precauciones pero muchas veces no son suficientes.

"Contratan guardaespaldas, compran vehículos blindados y dejan de salir a divertirse, pero el problema es tan grande que ya son mayoría los que han sufrido al menos un intento de secuestro".

Algunos de los grupos que lo practican lo hacen por motivos políticos pero como dijo Rachel Briggs del CPE, la mayoría se mueve impulsado por el comercio, reputación y dinero.

"En muchos países el fenómeno se maneja como si fuera un negocio más que como una forma de divulgar un interés político", explicó.

"En América Latina la mayoría de los grupos buscan dinero. Según nuestros cálculos obtendrían unos US$500 millones al año", añadió Briggs, cuyo informe "El negocio del Secuestro" es material de referencia para la Cancillería británica y organizaciones no gubernamentales.

Metas diferentes

Pero incluso si el interés último es el dinero, los distintos grupos tiene diferentes razones para actuar.

"En algunas partes del mundo son sólo secuestradores. Si, por ejemplo, se mira a México, allí son organizaciones criminales que quieren hacer dinero", dijo Briggs.

"En otras partes del mundo es un poco más difícil hacer distinciones. Muchos grupos políticos toman rehenes con el fin de obtener dinero que les permitirá impulsar su causa", explicó.

Como país Colombia tiene el índice más alto de secuestros en el mundo.
Una mujer exige la liberación del Obispo Jiménez.
Los secuestradores también tienen que ocuparse de mantener su reputación, como si fueran una empresa multinacional.

Si toman a una persona y tras recibir el dinero la matan, la próxima víctima no pagará.

Y como en cualquier negocio, primero hay que dialogar para llegar a un precio.

"Entregar dinero sí salva vidas (...) pero a veces no queda más opción que negociar mucho el precio final", explicó Paul Slaughter, negociador experto que trabajó en África y en América del Sur.


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