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Martes, 10 de febrero de 2009 - 17:01 GMT
Si Darwin visitara hoy las Galápagos
Tomás Ciuffardi
Tomás Ciuffardi
Desde las Islas Galápagos para BBC Mundo

Islas Galápagos
Las islas Galápagos constituyen un imán para el turismo científico.

Si Charles Darwin pudiera viajar en el tiempo y visitara hoy en día las islas Galápagos, probablemente se sorprendería al constatar que su teoría de la evolución causó una verdadera "revolución" en este remoto archipiélago.

Una revolución en todos los sentidos: científico, social, ecológico, turístico e incluso político.

Las conclusiones a las que llegó al finalizar su periplo a bordo del "Beagle" fueron de tal trascendencia para la humanidad que el destino de las Galápagos quedó marcado para siempre.

Lo que fue un refugio de piratas y santuario de balleneros se convirtió lentamente en un laboratorio vivo de la ciencia, un imán fascinante para el turismo científico y un territorio que despertaría ambiciones políticas y económicas sin par.

Obviamente, en la época de Darwin conceptos como el "turismo científico" no existían. De hecho, ni el más audaz de los naturalistas habría podido predecir tal cosa.

Descubrimientos

Darwin llegó a Galápagos en septiembre de 1835, estuvo apenas en 4 islas y pasó un total de 19 días en tierra firme recolectando especies y haciendo anotaciones.

De acuerdo a su diario de viaje, la primera impresión que tuvo de las islas y de algunos de sus animales, no fue la más grata. Y no era para menos, ya que el panorama natural que ofrecía Galápagos, a primera vista, fue un tanto decepcionante.

Turistas en las Islas Galápagos
Alrededor de 170 mil turistas visitan cada año las Islas Galápagos.
En vez de encontrarse con un exuberante paraíso tropical halló terrenos agrestes, algunos sin ninguna vegetación, otros tapizados con arbustos secos; costas rocosas, lagos salinos y muy pocas señales de algún tipo de civilización.

En ese sentido Galápagos no ha cambiado, sigue siendo un lugar donde la naturaleza se impone en su estado puro; donde el hombre, a pesar de haber tratado incontables veces, no logra adaptarse a las duras exigencias del medio ambiente.

Pero lo que sí cambió fue el conocimiento. Después de Darwin, el ser humano tuvo en las Galápagos un territorio relativamente pequeño donde pudo entender y comparar el proceso evolutivo de varias especies animales y vegetales.

Siglo y medio después de la publicación de "El origen de las especies" siguen llegando cientos de científicos a las Galápagos para hacer estudios y descubrimientos, mientras que las islas siguen proveyendo nuevas claves para reafirmar lo que en Darwin inició como una leve intuición: la evolución.

Cambios

"Cuando Darwin llegó a las islas notó la introducción de animales domésticos y en aquellos tiempos pensó que existiría un problema en el futuro con los efectos del ser humano y lo que estaba haciendo. Si viniera hoy día diría 'yo tenía razón'", comenta Godffrey Merlen, biólogo experto en Galápagos a BBC Mundo.

A lo largo de la historia de las Islas Galápagos el ser humano ha sido determinante en el lento camino de la evolución natural de las especies nativas.

Turistas en las islas Galápagos
Cuando Darwin llegó a las islas notó la introducción de animales domésticos y en aquellos tiempos pensó que existiría un problema en el futuro con los efectos del ser humano y lo que estaba haciendo. Si viniera hoy día diría 'yo tenía razón'
Geoffrey Merlen, científico inglés que reside en las Islas Galápagos
Primero fueron los piratas, navegantes y balleneros los que diezmaron poblaciones enteras de tortugas gigantes, provocando en algunos casos la extinción de especies en algunas islas.

Luego fueron los colonos que introdujeron chivos, gatos, perros y ratas, así como algunos insectos, bacterias y plantas que se impusieron sobre la flora y fauna local.

También se suman los soldados estadounidenses, apostados en una base militar durante la Segunda Guerra Mundial, los que practicaron tiro al blanco con las iguanas terrestres en la isla de Baltra para lidiar con el aburrimiento y el fastidio que los inundaba en tan lejanas latitudes.

Amenazas

Hoy en cambio la amenaza humana tiene otras formas, igualmente dañinas para el estado natural de las islas.

Pescadores clandestinos que extraen sin descanso pepinos de mar y aletas de tiburón que son vendidos como afrodisíacos en los mercados asiáticos.

Hordas de turistas que dejan huellas de su paso, ya sea perturbando inconscientemente a los animales o generando basura en hoteles y embarcaciones.

La tecnología permitió la introducción de muchas otras especies, incluyendo el ser humano, y eso ha tenido un efecto muy dramático que puede cambiar totalmente la dirección de la evolución
Geoffrey Merlen, científico inglés.
Y otros factores comunes en cualquier sociedad humana como el crecimiento poblacional, las malas decisiones políticas y la ambición económica.

"Después de Darwin la evolución ha seguido, pero de una forma muy rápida", dice Merlen, "no gracias a las fuerzas naturales que causó la evolución en primer lugar sino muy a la merced de la tecnología del ser humano".

"La tecnología permitió la introducción de muchas otras especies, incluyendo el ser humano, y eso ha tenido un efecto muy dramático que puede cambiar totalmente la dirección de la evolución".

Protección

Muchas cosas han cambiado por culpa del ser humano en Galápagos pero no necesariamente todas de manera negativa. Hoy las islas están mucho más protegidas del propio hombre que en la época de Darwin o al menos ese es el empeño que persiguen decenas de instituciones públicas y privadas.

Así como el hombre tuvo la capacidad para alterar el orden natural de la evolución en Galápagos, ahora se encuentra en una batalla sin igual por conservar y cuidar este lugar.

En 1959 Ecuador declaró a Galápagos como Parque Nacional y área protegida a un 97.5% (dejando fuera a las zonas pobladas) del territorio insular.

Ese mismo año se creó la Fundación Charles Darwin que ha sido una institución vital para el estudio, conservación y apoyo para el manejo de las Islas Galápagos.

Si Darwin pudiera visitar hoy las Galápagos vería que el hombre, para bien o para mal, tomó el control de las islas, pero seguramente también reconociera que en esencia todo sigue prácticamente intacto y que la evolución mantiene su lento e impredecible curso.





 

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