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Martes, 10 de febrero de 2009 - 16:57 GMT
Galápagos: víctima del "efecto Darwin"
Tomás Ciuffardi
Tomás Ciuffardi
Desde las Islas Galápagos para BBC Mundo

Atardecer en las islas Galápagos.
Se calcula que cada año más de 150 mil turistas visitan las islas Galápagos.
Charles Darwin marcó para siempre el destino de las Islas Galápagos al mencionarlas en su libro "El origen de las especies", publicado hace 150 años.

No fue el único sitio que incluyó dentro de este estudio, pero sin duda se convirtió en el lugar más representativo de la idea que cambiaría para siempre la ciencia: la evolución de las especies.

Las Galápagos proveyeron a Darwin el sustento para probar una teoría que ya se venía discutiendo incluso antes de que el naturalista inglés realizara su famoso viaje a bordo del "HMS Beagle".

Y desde el momento en el que regresó de este periplo con especímenes disecados de aves como pinzones, piqueros y sinsontes (conocidos en las Galápagos como "cucuves"), el archipiélago ecuatoriano captó para siempre la atención de miles de científicos y naturalistas.

Pero esta atención no estuvo reservada únicamente a los hombres de ciencia. El peculiar universo de las Galápagos atrajo también a los turistas, que a la vez se transformaron en el objeto de un lucrativo negocio.

Galápagos se convirtió así en una fuente de oportunidades, que en el nombre de la evolución y gracias a las agudas observaciones de Charles Darwin, beneficiaría a miles de personas.

Impacto

Manejar este movimiento masivo de personas es complicado¿ hay aviones, barcos y estos barcos y estos aviones están trayendo problemas microscópicos a las islas, insectos, enfermedades.
Godffrey Merlen, científico inglés residente en las islas Galápagos
"Después de la visita de Charles Darwin, Galápagos se convirtió en una palabra casera, todo el mundo conoce de Galápagos, y sí, ha tenido su lado bueno y su lado malo" opina Godffrey Merlen, un científico inglés que se radicó en las islas hace 18 años y que ha trabajado junto al PNG y a organizaciones no gubernamentales como la Fundación Charles Darwin.

"Lo bueno es atraer la atención a las islas por su vida natural única en el mundo y eso es muy importante, si no está reconocido el valor y hasta cierto punto la belleza del milagro de Galápagos, será muy difícil conservarlo", dice Merlen a BBC Mundo.

"Lo difícil en todo esto es que no solamente ha traído atención a la vida natural de las islas, sino que también la atracción de Galápagos ha traído problemas en sí mismo, el turismo en sí mismo ha traído muchas personas".

De acuerdo al Parque Nacional Galápagos (PNG), en 1979 ingresaron en total a las islas cerca de 12 mil personas, mientras que en 2008 las visitas se incrementaron a un poco más de 170.000.

Mientras tanto, el Estado ecuatoriano ejerce férreos controles sobre el turismo y la inmigración, pero aún así es difícil predecir cuál será el impacto que tendrá la actividad humana en el futuro de las Islas Galápagos.

Dinero y conservación

Las Islas Galápagos eran conocidas mucho antes de la llegada de Darwin en 1835. De hecho, fueron descubiertas por accidente 300 años antes por el Obispo de Panamá, Fray Tomás de Berlanga.

Esqueleto de iguana en las islas Galápagos
Hay gran preocupación por el impacto de la actividad humana en las islas.
Desde ese entonces los eventuales visitantes y atrevidos colonos trataron de encontrarle algún potencial económico a las islas pero toda empresa iniciada, ya sea la ganadería o la explotación de sal, tarde o temprano terminaba frustrándose.

A pesar de todo Galápagos no perdía su atractivo, sobre todo por su aislamiento (servía de escondite para corsarios y fugitivos) y por su vida natural, una inacabable fuente de alimentos para los viajeros.

Nada de eso cambió con el arribo de Darwin. Incluso la expedición del "Beagle" se aprovisionó con varias decenas de tortugas gigantes para continuar su viaje alrededor del mundo.

Interés geopolítico

Con el paso de los años cambiaron las ambiciones sobre las Galápagos. Ya no interesaban sus recursos naturales sino su posición geopolítica muy cercana al canal de Panamá.

A inicios del siglo veinte el gobierno ecuatoriano recibió ofertas jugosas por estos territorios "inútiles" pero terminó desechándolas y luego, en la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses no lo pensaron dos veces e instalaron una base militar para defender el canal de un posible ataque japonés.

Fue recién en 1959, al cumplirse cien años de la publicación de "El origen de las especies", que nace el interés por la conservación.

En el presente las ambiciones rondan las Galápagos con tanta intensidad como en el pasado. La presencia masiva de turistas que vienen a constatar lo que observó Darwin genera una entrada de divisas que nadie quiere desaprovechar, empezando por el propio Estado ecuatoriano.

De acuerdo a estimaciones de la Fundación Charles Darwin, la actividad turística relacionada con las Islas Galápagos habría generado un total de US$249 millones en 2006.

Póngase a prueba

Efecto Darwin

Las Islas Galápagos que visitó Darwin en 1835 son en esencia las mismas islas de hoy. La mayor parte del territorio insular se ha mantenido intacto y esto es lo que maravilla a sus visitantes.

Turistas en las islas Galápagos.
Todavía es único en el mundo, se ha conservado un 90% intacto desde hace millones de años, en donde se ve el laboratorio de la evolución, pero a ver si nosotros somos o no somos responsables de conservar este tesoro
Octavio Latorre, historiador de las Galápagos

"Todavía es único en el mundo, se ha conservado un 90% intacto desde hace millones de años, en donde se ve el laboratorio de la evolución, pero a ver si nosotros somos o no somos responsables de conservar este tesoro", dice a BBC Mundo Octavio Latorre, historiador de las Galápagos.

A inicios de este año, la edición especial de viajes del New York Times colocó a Galápagos en el tercer puesto de los lugares que se debe visitar en 2009.

Y es que seguir los pasos del naturalista inglés y descubrir por uno mismo las diferencias que él encontró para explicar la evolución es una experiencia que sólo se puede describir como fascinante.

Pero la paradoja de este "efecto Darwin" es que cada persona que llega del continente es una potencial amenaza para el frágil equilibrio natural que se ha mantenido por millones de años en este lugar.

"Manejar este movimiento masivo de personas es complicado¿ hay aviones, barcos y estos barcos y estos aviones están trayendo problemas a las islas, insectos, enfermedades", asegura Merlen.

En todo caso no se le puede echar la culpa a Charles Darwin por haber generado tanto interés en este lugar, al fin y al cabo, al igual que los turistas de hoy, él fue un viajero más que en su momento tuvo poca conciencia del futuro impacto que tendría su paso por las Islas Galápagos.





 

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