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Martes, 27 de enero de 2009 - 12:21 GMT
¿Brasil vs. Venezuela?
Rosario Gabino
Rosario Gabino
Redacción BBC Mundo

Hugo Chávez y Lula
Venezuela y Brasil han reforzado sus lazos pero también ha surgido una competencia por influencia en la región.
Los diez años de Hugo Chávez como presidente de Venezuela lo encuentran compartiendo el liderazgo latinoamericano con el gobernante del mayor país de la región: Luis Inácio Lula de Silva. ¿Se trata de una convivencia o de una competencia?

Muchos analistas señalan que en los últimos años Venezuela ha entrado en pugna con Brasil, en su búsqueda por ampliar su liderazgo en América Latina y que esa disputa ha teñido las relaciones entre ambos países.

Por un lado, Brasil se presenta como el líder natural de la región, dadas las dimensiones de su población, economía y territorio, a lo que se suma el reciente descubrimiento de enormes reservas de petróleo en su litoral.

Por otro lado, Chávez cuenta con dos potentes herramientas: el petróleo y su voluntad política de influir y de generar escenarios de encuentro internacional.

¿Tienen estos dos países intereses antagónicos o ambos modelos pueden convivir en paz y contribuir a la integración?

Puntos de tensión

Si bien el líder natural es el gigante brasileño, según explicó a BBC Mundo el analista internacional Rosendo Fraga, director del centro de estudios Nueva Mayoría, la influencia del país caribeño es cada vez mayor.

Hay una competencia, pero siempre al estilo brasileño, que nunca confronta sino que siempre diluye y demora. En todos estos casos hay claramente una influencia venezolana neutralizada por la brasileña.
Rosendo Fraga, analista argentino
"El factor más importante para esto fue el aumento en el precio del petróleo, que le dio a Venezuela -como a Rusia en el escenario euroasiático y a Irán en el escenario de Medio Oriente- una capacidad de influencia política más allá de lo que es el país en términos de Producto Interno Bruto (PIB), población o geografía."

En aras de fortalecer su influencia en países vecinos, Chávez ha procurado rodearse de aliados con afinidad ideológica, que incluyen a Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Cuba. Para ello ha apelado a su retórica en contra de Estados Unidos y a ayuda financiera y energética.

El caso de Bolivia es paradigmático. Según algunos analistas, el presidente Evo Morales -influido en su política energética por Chávez- quiere aumentar el precio del gas que le vende a Brasil.

Lula también ha tenido tensiones con Ecuador, que quiso impugnar la deuda que tenía con el banco brasileño BNDES por la construcción de una hidroeléctrica.

"En todos los casos, el hilo conductor ha sido la energía," remarcó Fraga. "Hay una competencia, pero siempre al estilo brasileño, que nunca confronta sino que siempre diluye y demora. En todos estos casos hay claramente una influencia venezolana neutralizada por la brasileña."

Buscando alianzas

Hugo Chávez y Lula
El apoyo político de Lula ha sido clave en momentos críticos como por ejemplo el referendo de 2004.
En su búsqueda por consolidar su liderazgo, en 2001 Chávez lanzó la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), una alternativa al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que promovía Washington y que pone énfasis en la lucha contra la pobreza.

El gobierno de Caracas también ha tratado de tener un rol importante en otros organismos regionales como el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).

El Mercosur es un escenario clave de la pugna por el liderazgo. Depende del Congreso brasileño -y del paraguayo- la incorporación de Venezuela como miembro pleno del bloque.

"La estrategia brasileña nunca es confrontar, pero el Banco del Sur que impulsaba Chávez nunca se hizo, el Gasoducto del Sur tampoco y la incorporación de Venezuela al Mercosur aún no se concretó. Es decisiva la influencia de Brasil," afirmó Fraga.

Estilos diferentes

Pareciera que esta competencia también se traslada al plano militar: Brasil se está transformando en la potencia bélica de la región gracias al armamento que recibe de Francia - miembro de la OTAN-, mientras que Chávez ha elegido al gigante ruso para tal fin.

El contraste se ve, además, en los estilos: Brasil sigue el modelo socialdemócrata europeo, más moderado, mientras que Chávez ostenta una actitud más confrontadora y antiestadounidense y defiende su "socialismo del siglo XXI".

"El estilo vocinglero y personalista del presidente Hugo Chávez suele poner en aprietos a la aceitada diplomacia brasileña, que se mueve con mayor planificación, discreción y eficacia," señaló a BBC Mundo Carlos Gabetta, director de la edición Cono Sur de Le Monde Diplomatique.

"Conjunto de liderazgos"

Sin embargo, lo que parece una pugna de poder puede ser también interpretado como una simple convivencia de políticas, diferentes pero no antagónicas.

Refiriéndose a esto, Chávez dijo en la pasada reunión cumbre de la Comunidad Suramericana de Naciones, realizada en la ciudad brasileña de Costa do Sauípe:

El estilo vocinglero y personalista del presidente Hugo Chávez suele poner en aprietos a la aceitada diplomacia brasileña, que se mueve con mayor planificación, discreción y eficacia
Carlos Gabetta, Le Monde Diplomatique

"Sin duda, Brasil ejerce un liderazgo importante. Pero no se trata de que haya un líder en la región. Se trata de un conjunto de liderazgos".

Carlos Gabetta señala: "No creo que haya competencia entre esos dos países, sino diferencias de estilo. Por ejemplo, en el caso boliviano. Petrobras es una compañía que procede de acuerdo con sus metas y las decisiones de su directorio, mientras que la venezolana PDVSA, como todo en Venezuela, obedece en cualquier momento a las órdenes de Chávez."

"Los reclamos de Bolivia ante Petrobras son legítimos y han causado conflictos con la compañía y con el gobierno de Lula, pero no creo que esto se deba a una influencia particular de Venezuela. Todos los gobiernos latinoamericanos progresistas están tratando de aprovechar al máximo los ingresos por sus recursos naturales, y eso es lo que hace Bolivia ante Petrobras."

Ese podría ser también el caso de Paraguay, que pretende un rol activo en la comercialización de la energía que vende a Brasil.

En cuanto a lo militar, muchos descartan que exista una competencia. "Cada país tiene derecho a aprovisionarse donde más le convenga en términos económicos, tecnológicos y estratégicos. Venezuela comenzó a negociar con Rusia cuando Estados Unidos prohibió a España vender a Venezuela aviones de combate F-16."

La supervivencia de los modelos

Lo cierto es que las disputas de poder no han impedido que en estos diez años toda la región haya avanzado en su integración, con una posición económica más solvente y con varios proyectos de bloques multilaterales que tienden a la cohesión.

Chávez, Cristina Fernández y Evo Morales
El gobierno de Caracas también ha reforzado sus lazos con socios importantes como Argentina y Bolivia.
"América Latina hoy está mucho más integrada. El cambio es un Brasil mucho más activo como actor global y una Venezuela más activa también," sintetiza Fraga.

"La diferencia en la integración de América Latina entre hace diez años y ahora es enorme. Basta ver el rechazo regional a la propuesta estadounidense del ALCA y la multiplicidad de iniciativas de integración regional: Mercosur, Unasur, el Grupo de Río, países andinos, etcétera," agrega Gabetta.

Brasil y Venezuela se necesitan, aunque la balanza se inclina de manera favorable al país de Lula, quien tiene el rol de líder asegurado.

En el aspecto comercial bilateral, éste es el claro ganador: las ventas de Brasil a Venezuela representan cerca del 90% del intercambio.

En lo político, la situación de Chávez es más delicada, ya que hay posibilidades de que pierda el nuevo referendo que ha convocado para que se autorice su reelección, y en lo energético el venezolano deberá estar muy pendiente de los precios del petróleo.



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