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Lunes, 22 de septiembre de 2008 - 11:36 GMT
De narco a pintor
Narcovida: testimonios

Redacción BBC Mundo

Francisco Tejeda tiene 56 años y es oriundo de Colima, en el oeste mexicano. Lleva cumplidos 23 años de una condena de 40.

Paco, como lo llaman, vive tras las rejas del Reclusorio Norte de Cuidad de México por su participación en las actividades ilícitas del cartel de Guadalajara, bajo las órdenes de Rafael Caro Quintero.

Francisco Tejeda, de narco a pintor (Foto: gentileza La Jornada)

También es uno de los coacusados en el homicidio del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar, ocurrido en 1985.

En el centro penitenciario desarrolló sus aptitudes de inventor y pintor, y dirige el taller de pintura del que han salido varios profesionales del pincel.

Aquí, su testimonio de sus años de vida en el mundo del narcotráfico.


Yo quería ser policía, y un día vi en un periódico que estaban solicitando alumnos para una academia. Ése fue mi acabóse... Llevé a mi hermano, el menor, y a otro amigo... y de 40 muchachos que entramos en esa primera generación de la policía en Tijuana, 39 están muertos. Quedo yo vivo, nomás. Y me salvé porque estoy aquí, ¿eh? A todos los han matado a balas.

Ya cuando entré a la policía, pues me empecé a corromper. Poco a poco, empieza uno... Primero uno quiere trabajar bien, pero luego te corrompen los compañeros, y te corrompes tú, no tienes valores morales sólidos... y yo acabé andando con narcos.

Estuve cuarenta y tantas veces a punto de morir... Andarle arriesgando por el dinero, por una estupidez, por presumir... Uno cree que es una cosa muy positiva traer un reloj de oro, o el coche, o las armas... son babosadas, puras tonteras
A mí nunca me dieron malos ejemplos mis padres. Yo me pregunto cómo es que me corrompí, cómo es que un policía entra siendo honesto y acaba deshonesto... empieza uno a agarrarle dinero al delincuente, y al rato ya está ayudándolo, hablando con él...

La policía es fascinante. Me gustaba... ya no, pero me gustaba. La adrenalina... creo que por eso se jala a muchos chamacos que sólo van a eso. Las películas que ve uno, la televisión, y todo el rollo lo trae a uno lleno de fantasía.

Así me pasó a mí, que cuando recién llegué todavía pensaba en la delincuencia y decía "¿cómo yo voy a pasar la droga al otro lado?". Hasta que un día, ocurrió...

Ser policía era una desilusión tras otra. El comandante nos pedía dinero, y tenías que pagar renta. Si no, tienes que irte castigado a cuidar casas de cambio... te corrompes o te corrompes, ¿no? Es muy feo. No me gusta mucho platicar de eso.

Es una cosa increíble ver a los hijos de los compañeros que andaban conmigo, que ahorita andan ya de jefes. Generaciones y generaciones han estado metidas en esto. Es mucho dinero, y mientras la policía esté corrupta esto va a seguir y no lo va a poder parar nadie.

Es una cosa increíble, la corrupción. Todos andan sobre el dinero, robando, agarrando dinero... y yo cometí el error de andar con ellos.

A mí me agarraron con ellos. Nosotros no teníamos enemigos: cuando yo andaba en eso eran cinco o seis narcos, y todos eran amigos.

Ahorita son 20, 30 y... sí, andan de enemigos unos con otros. Se están matando entre ellos, por el poder. El narco es muy envidioso.

Francisco Tejeda, de narco a pintor (Foto: gentileza La Jornada)
Nunca supe lo que es la familia. Allá afuera, nunca supe. Me avergüenza decirlo. Sí, tenía mi mujer, tenía mis hijos, y llegaba y dejaba dinero en la casa. Pero me iba, yo tenía la mente en el trabajo
Nunca supe lo que es la familia. Allá afuera, nunca supe. Me avergüenza decirlo. Sí, tenía mi mujer, tenía mis hijos, y llegaba y dejaba dinero en la casa. Pero me iba, yo tenía la mente en el trabajo.

Aquí fue que conocí el amor de la familia, el amor por los hijos, el amor por mí mismo, el respeto... eso ha sido un descubrimiento que hice aquí en la cárcel.

A mí no me gustaría platicar lo que viví yo con el narcotráfico porque no me gusta hacer apología del delito. Yo creo que se hizo mucho daño, por tanto que nos dieron [espacio de] televisión cuando andaban buscándonos, por el problema de Camarena [el agente de la DEA asesinado].

Y tanto que se exageró la riqueza de Rafael [Caro Quintero, jefe del cartel de Guadalajara]... Se decía que Caro Quintero hizo tanto dinero, y que nomás tenía primero de primaria, y que quería pagar la deuda, cuando todo eso no fue cierto.

Yo arriesgaba la vida con una facilidad impresionante. Estuve cuarenta y tantas veces a punto de morir... Andar arriesgando por el dinero, por una estupidez, por presumir... Uno cree que es una cosa muy positiva traer un reloj de oro, o el coche, o las armas... son babosadas, puras tonteras.

Esa gente anda arriesgando la vida por dinero, pero luego ya que tiene el dinero... Yo llegué a ver gente que agarraba cientos de millones de dólares, y que no hallaban qué hacer y se desesperaban.

Ahorita te apuesto que hay cientos de personas así, que tienen millones y millones guardados en un cuarto y no lo pueden ni gastar.

A dos de mis hermanos los mataron a balazos, acabo de perder a mi cuñado hace seis meses, al que mataron en la puerta de su casa a balazos.

Están matándose los chamacos en la calle. La guerra ahora es terrible... como andan los narcos matándose unos con otros. ¿Te acuerdas en Colombia, cuando estaban a los bombazos? Ahora estamos igual aquí. Esos son pleitos entre narcos.

Me gustaría mucho que vieran la experiencia que tuve, de ser delincuente a ser artista. A descubrir el estudio, a descubrir que se puede cambiar. Fíjense: yo, de ser una persona decente me vuelvo narcotraficante, y vuelvo a ser decente.

Policías en un operativo en México
Ser policía era una desilusión tras otra. El comandante nos pedía dinero, y tenías que pagar renta. Si no, tienes que irte castigado a cuidar casas de cambio...te corrompes o te corrompes, ¿no? Es muy feo. No me gusta mucho platicar de eso
¿Dónde está la felicidad? Resulta que no es ahí [en el dinero], y yo aquí descubrí que está en lo sencillo, en el ser feliz con un reloj que te dé la hora, no con uno que te sirva para presumir.

Para mí, Rafael Caro Quintero y todos ellos son gente que ni enemigos ni amigos, así nomás... No, no, no...¿Tú crees que yo voy a querer meterme en un problema? Después de tantos años en la cárcel, ahora yo ya no ocupo tanto dinero para vivir.

He vendido cuadros en 20.000 pesos [unos US$840]. ¡Cuadros que he pintado en un día! O sea, vivo bien con la pintura. Y lo he logrado aquí en la cárcel, con muchas dificultades.

Uno siente ganas de expresarse... hay muchísimas cosas que las expresa uno inconscientemente, el inconsciente te traiciona y te hace decir cosas que a veces uno no quiere decir. Pero se va plasmando en los cuadros.

Me han propuesto hacer una novela y una película, pero yo me negué porque dije: "No, ¿qué vamos a hacer? ¿Otra "Scarface"?". Y la hacemos mejor, ¿eh? Pero, ¿qué caso tiene? ¿Qué vamos a ganar? Va la gente a ver la película, ¡y tú les enseñas a ser narcotraficantes!


Francisco Tejeda dialogó con BBC Mundo en el Reclusorio Norte de Ciudad de México.





 

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