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Viernes, 28 de marzo de 2008 - 23:53 GMT
Zimbabue: cambiar para sobrevivir
Javier Farje
Javier Farje
BBC Mundo

Manifestación electoral en Zimbabwe
Miles de electores en Zimbabwe se preparan para elegir entre el cambio o el continuismo.
En las elecciones generales, que se realizan este sábado en Zimbabue, está en juego algo más que el simple recambio presidencial, o la posibilidad de que Robert Mugabe se acerque peligrosamente a la condición de mandatario vitalicio.

En un país que en algún momento se dio el lujo de alimentar al sur de África, el hambre de transformación parece insaciable.

Los periodistas que preguntan por quién van a votar, a quienes entrevistan en la vecina Zambia, adonde acuden centenares de personas a vender lo que tienen para alimentar a sus familias, dicen sin titubeos: "Por el cambio".

Los cuatro candidatos son Mugabe, que lleva 28 años en el poder y se presenta por el partido ZANU-PF; el sindicalista Morgan Tsvangirai, líder de la mayor facción del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC); el ex ministro de Energía, Transporte y Finanzas Simba Makoni, también del ZANU-PF; y Langton Towungana, quien se presenta como independiente.

Colapso económico y político

La divisa de Zimbabue, el dólar, se ahoga en la desvalorización.

Billete
La divisa de Zimbabue, el dólar, se ahoga en la desvalorización.
Al momento de escribir este artículo, la inflación ya había superado 100.000% y seguramente cuando lea estas líneas, a juzgar por la forma en que esta se mueve diariamente, esta habrá aumentado en 5.000%.

En algunas regiones del país, el desempleo llega al 80% de la población económicamente activa.

Al mismo tiempo, muchas haciendas, que pertenecieron a la minoría blanca, y que fueron objeto de un violento proceso de expropiación, han caído en manos de funcionarios del gobierno o el partido de Mugabe, el ZANU-PF, con lo que han dejado de producir alimentos y contratar a peones.

Por otro lado, la dura represión del gobierno a los miembros del Movimiento para el Cambio Democrático, el MDC, y las divisiones de la oposición han forzado a muchos zimbabuenses a buscar un futuro mejor en la vecina Sudáfrica.

Y a ese país que se desmorona se presentan tres postulantes a dirigirlo.

Mugabe el superviviente

Robert Mugabe, que tiene 82 años de edad, ha gobernado Zimbabue desde 1980, cuando la guerrilla que dirigía forzó al gobierno minoritario blanco de Ian Smith a ceder el poder a la mayoría negra, luego de intensas negociaciones.

Robert Mugabe
Robert Mugabe ha centrado su discurso en la "defensa" del país ante occidente.

Mugabe fue uno de los líderes del movimiento independentista africano. Por ello, los resquicios de admiración que quedan hacen que muchos en África se hagan de la vista gorda ante las denuncias por los desmanes de su gobierno.

Desde que empezaran a arreciar las críticas a su gobierno en 2000, por un proceso arbitrario e ilegal, según la corte suprema, de expropiación de tierras de cultivo, además de elecciones que fueron consideradas por los observadores internacionales como fraudulentas, Mugabe ha radicalizado su discurso y su accionar.

El presidente acusa a occidente, sobre todo al antiguo poder colonial, Reino Unido de adoptar una actitud colonialista, un discurso que aún tiene acogida entre quienes recuerdan las luchas por la independencia en los años '60.

Pero el argumento empieza a perder lustre ante la pobreza del presente.

El ZANU-PF cuenta con gran apoyo en las zonas rurales, pero este empieza a desvanecerse debido a la crisis económica.

Dependerá en gran parte de la magnitud de ese derrumbe el que Robert Mugabe siga en el poder.

Makoni, el disidente

Simba Makoni fue miembro destacado del sistema.

Simba Makoni
Simba Makoni, un ex ministro de Mugabe, dice que es un independiente genuino.
Ex ministro de energía, transporte y finanzas y miembro del politburó del ZANU-PF, Makoni parece haberse hartado del gobierno. O al menos eso dice, entre las miradas de desconfianza de la oposición.

Su ruptura con el régimen se produjo en 2002, cuando lo echaron del gabinete por proponer la devaluación para combatir la inflación.

El dice representar el cambio, pero muchos creen que se trata de un títere, un instrumento mañoso del gobierno destinado a dividir el voto de la oposición.

Makoni niega ser un Caballo de Troya gobiernista y proclama su independencia a quien lo quiera escuchar.

Esta aseveración parece tener sentido, debido a que una facción del MDC y militantes descontentos del partido de gobierno apoyan su candidatura.

Hay quienes creen, sin embargo, que Simba Makoni es el único que puede enfrentarse con cierto éxito a la maquinaria de Mugabe, por conocerla desde sus entrañas y haber sido parte de la misma, aunque ahora reniegue de su pasado reciente.

Tsvangirai el rebelde

Morgan Tsvangirai ha sido hasta ahora la voz de la oposición.

Morgan Tsvangirai
Morgan Tsvangirai ha perdido mucho apoyo debido a las divisiones de la oposición.
Este antiguo minero y ex-secretario general del Congreso de Sindicatos de Zimbabue, decidió que la alianza del gremio de los trabajadores, que él representaba, con el ZANU-PF no era saludable y rompió su relación con el gobierno en los años '90.

Esa ruptura llegó a niveles traumáticos cuando, en 1999, fundó en Movimiento por el Cambio Democrático (MDC por sus siglas en inglés) para oponerse a lo que calificó como "el desgobierno, la corrupción y la dictadura".

Desde entonces se ha convertido en una piedra en el zapato del gobierno de Robert Mugabe.

Tsvangirai perdió las elecciones presidenciales de 2002, por lo que el MDC decidió intensificar su oposición al gobierno.

El dirigente opositor ha sido detenido varias veces, apaleado y acusado de traición, a pesar de lo cual se ha mantenido firme en su oposición a Mugabe.

El movimiento tiene gran apoyo en los sectores urbanos, especialmente en las dos principales ciudades de Zimbabue, la capital Harare y Bulawayo.

En 2005, un sector del MDC se escindió, cuando un voto a favor de la participación en los procesos electorales convocados por el gobierno, fue desoído por Tsvangirai, quien decidió que el boicot era la mejor forma de enfrentarse al régimen.

Esta división y el apoyo de miembros del sector escindido a la candidatura de Simba Makoni han debilitado a Tsvangirai.

Descontento

La lealtad comunitaria que caracteriza a algunas sociedades africanas y la imagen del pasado heroico de Robert Mugabe lo han ayudado a mantenerse en el poder.

Manifestación en Harare
Muchos se preguntan si el gobierno respetará un resultado adverso.
Pero esa legalidad ancestral le puede terminar costando a Mugabe.

Y es que hay sectores rurales que se mantienen fieles al ZANU-PF pero opinan que "El Viejo" (como lo llaman) debe irse.

"Me sorprendo a mi mismo al rezar para que haya un cambio de líder" dice Tendai, un trabajador rural que perdió el empleo durante el controvertido programa de redistribución de tierras.

"Siempre he dicho que hay que respetar a nuestros mayores, pero ellos se aferran a lo que no deben" insiste Tendai.

Los zimbabuenses no se hacen problemas por las críticas de Gordon Brown o George Bush, pero cuando se trata de monedas que pierden su valor a los cinco minutos de haber caído en sus manos, empiezan a cuestionar el sistema que provocó esa situación.

Para los sectores de esa clase media venida a menos, se necesita de un cambio que no solo mejore la economía, sino que también reemplace a un gobierno autoritario.

Un académico zimbabuense le decía al autor de esta nota, que uno de los libros más populares en universidades y oficinas es The Feast of the Goat, la versión inglesa de La Fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa.

"Hay un paralelo entre Trujillo y Mugabe" me dijo este profesor universitario que prefiere mantener su nombre en la privacidad de la amistad.

Pero quienes quieren ver un gobierno nuevo y distinto, esperan lograrlo a punta de votos.



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