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Matías Zibell
Corresponsal de BBC Mundo en Medio Oriente
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"Este éxodo ha sido el mayor movimiento de población que hemos visto en Oriente Medio desde el desplazamiento de los palestinos en 1948", dice a BBC Mundo María Jesús Vega, portavoz en España del Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR).
"Hablamos de que uno de cada ocho iraquíes se encuentra desplazado", agrega Vega en su intento de explicar la magnitud del drama humano tras la invasión encabezada por Estados Unidos en 2003.
Se estima que desde hace cinco años entre 2.020.000 y 2.487.000 personas han abandonado ese país árabe.
Las cifras que maneja el ACNUR sirven para entender una dimensión de este éxodo, pero no todos los ángulos de esta tragedia.
Habla un refugiado
Familias iraquíes abandonan Fallujah.
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"La decisión mía y de mi familia fue tomada hace un año y medio, en octubre de 2006. Un año antes de esa fecha yo fui detenido en las cárceles del ministerio del Interior. Mi hermano gemelo permaneció detenido por un año", cuenta Yaroub a BBC Mundo desde Damasco, Siria.
"Vivíamos en un ambiente de violencia, amenazas constantes y matanzas", añade para justificar su exilio.
A las historias de los que cruzaron la frontera se suman las de los desplazados internos, un problema en Irak cuyo origen es anterior a la caída de Saddam Hussein.
Según el ACNUR, antes de aquel marzo de 2003 había 1.021.962 iraquíes que se habían visto forzados a abandonar su lugar de origen por otros destinos dentro de Irak. Después de la invasión, 1.234.032 se agregaron a esta categoría.
Los receptores
Como Yaroub, la mayor cantidad de iraquíes partió hacia Siria, donde viven entre 1.200.000 y 1.400.000 refugiados. Este país estableció a fines de 2007 un sistema de ingreso más restrictivo que hizo descender el número de entradas por día de 2.000 a 100 iraquíes.
"Ellos comparten nuestros bienes y los subsidios oficiales a los productos básicos como el pan o la gasolina. Ellos son una carga para la economía siria, pero nosotros le dimos la bienvenida y no hemos recibido hasta hoy ninguna compensación", dice a BBC Mundo desde Damasco George Jabbour, ex asesor del presidente sirio Hafez al Assad.
La funcionaria de Naciones Unidas reconoce que "la ayuda no es toda la que se necesita, la presión sobre estos países es muy fuerte porque sus recursos son limitados y es cierto que los refugiados han colapsado los servicios básicos, teniendo en cuenta que muchos de ellos no pueden acceder a sistemas de salud o educación", agrega Vega.
Una de las prioridades del ACNUR ha sido el establecimiento de programas de escolarización, pero debido al altísimo índice de desempleo, muchos jóvenes iraquíes no pueden estudiar porque deben trabajar en Siria para ayudar a sus familias.
En otros casos como el de Yaroub, que los niños estudien es el mayor beneficio para la familia. "Nosotros como tenemos hijos en el colegio, pues es como un 'enchufe' que nos ayuda mucho para registrarnos aquí como refugiados legales".
Volver o no volver
Refugiada iraquí ajusta las cuerdas de su casa de campaña.
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El descenso en los niveles de violencia en algunas áreas de Irak, especialmente en Bagdad, ha permitido que varios refugiados empiecen a regresar a su país, entre ellos la madre y la hermana de Yaroub.
Pero la opinión no es generalizada. Ambas le han dicho que se quede en Damasco.
"Ha habido algunas mejoras, aún así no podemos decir realmente que la situación en el país o en Bagdad sea conducente a promover ningún tipo de retorno", informa María Jesús Vega y añade:
"Realmente, la población en Irak todavía vive una situación de miedo e inseguridad muy fuerte en casi todo el territorio, a excepción de algunas provincias del norte, y continúa dependiendo de la ayuda humanitaria".
"La mayoría quiere regresar pero muchos son pesimistas", dice Yaroub y cuenta un comentario de humor negro que circula estos días por las calles de Damasco.
"La ONU siempre distribuye comida y otras cosas necesarias para la comunidad iraquí pero ahora van a distribuir también colchones. Entonces pensamos que ni la ONU tiene esperanzas de que alguna vez vayamos a volver a casa".
El futuro
Ante el destierro y el desarraigo, los iraquíes tratan de permanecer juntos en los destinos que han escogido o, mejor dicho, que se han visto obligados a escoger. Algunos barrios de Damasco como Seida Zeida o Yeremana aglutinan a la mayoría de los refugiados.
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Hay un porcentaje altísimo de personas que tienen un elevado nivel de estrés post-traumático -han sido víctimas de violaciones, han sufrido la muerte de familiares.
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"En estos meses hemos empezado a crear organizaciones no gubernamentales para unirnos más. Tenemos en el centro de Damasco una suerte de Casa Iraquí, allí creamos grupos para las mujeres viudas, para los huérfanos, jóvenes contra la ocupación, periodistas contra la ocupación, varias actividades para mantenernos unidos", cuenta Yaroub.
"Es una población que está afectada, hay un porcentaje altísimo de personas que tienen un elevado nivel de estrés post-traumático -han sido víctimas de violaciones, han sufrido la muerte de familiares- que van a necesitar muchos años para recuperarse", agrega María Jesús Vega.
Según la funcionaria de la ACNUR, hay cerca de un 10% de familias encabezadas por mujeres, todas viudas, y niños que no han accedido a ningún tipo de educación desde el año 2003.
"Toda una generación que debería poder empujar la reconstrucción y que probablemente van a quedar afectados de por vida", concluye Vega.