OTROS IDIOMAS
English
Português
mas idiomas
Lunes, 3 de noviembre de 2008 - 14:23 GMT
Hamilton, construido para ganar
Juan Carlos Rincón
Juan Carlos Rincón
BBC Deportes

Vea el video en otra ventana

¿Cómo obtener flash?

Un día ya lejano, un sonriente y victorioso niño kartista, de piel morena y de apenas 8 años, le dijo a un sorprendido Ron Dennis, "Quiero correr para usted. ¡Quiero ser campeón mundial con McLaren !".

Y la historia de ese infante se convirtió catorce años después en el sueño dorado de muchos pilotos.

Lewis Hamilton es una perla negra, no solo por el color de su piel sino porque su carrera fue desarrollada con la meta en la Fórmula Uno por un equipo de Fórmula Uno; algo único en la historia de la categoría.

Es tal vez la apuesta más audaz hecha hasta hoy por un niño-piloto en formación y el riesgo que cualquier descubridor de talentos jamás osaría adquirir.

Ron Dennis aceptó el reto. Contrató al jovenzuelo cuando tenía 13 años y lo patrocinó, lo apoyó, lo cuidó y lo mimó como si fuera su propio hijo (Dennis tiene dos hijas y un hijo) hasta llevarlo a la F1 en su equipo McLaren.

En una época en que para llegar a la máxima categoría se necesita no sólo talento y suerte sino relaciones y patrocinio, Lewis Hamilton fue el más afortunado de todos.

Es sin lugar a dudas el primer piloto de la historia construído para ganar.

Con nombre de campeón

Cuando Anthony Hamilton bautizó a su hijo, estaba pensando en el gran atleta estadounidense y diez veces medallista olímpico, Carl Lewis.

Lewis Hamilton en una demostración de karts
Hamilton, al igual que los grandes pilotos de la F1 moderna, forjó su carácter en el kartismo.

Hijo de un conductor del metro londinense emigrado de la isla caribeña de Grenada en los años 50, Anthony Hamilton llamó a su vástago nacido el 7 de enero de 1985, Lewis Carl.

Dos años después los padres del piloto se separaron y Lewis vivió con su madre Carmen hasta que cumplió diez años y se entregó totalmente al kartismo.

Pero desde muy jóven estuvo en las pantallas de la televisión británica demostrando sus habilidades y sobre todo su extraordinaria capacidad de concentración.

La destreza de Hamilton con los coches a escala fue registrada por la BBC cuando tenía siete años y es la misma que deslumbró luego con el kart que le regaló su padre para navidad, cuando comenzó a correr en la categoría forjadora de campeones.

El ídolo del jóven piloto fue siempre Ayrton Senna, a quien siguió gracias a la televisión y cuyo diseño de casco practicamente copió (color amarillo y franjas verde y azul), como un homenaje trás su trágica muerte en Imola en 1994.

Fuerza paterna

La carrera de Lewis Hamilton no habría dejado de ser un sueño inconcluso, de no estar a su lado su padre Anthony, quien se entregó totalmente a respaldarlo en el kartismo con la condición de que siguiera estudiando y fuera un buen alumno.

Anthony Hamilton (izq.)  y su hijo Lewis hamilton. ha sido el amigo permanente El padre de
Además de padre, profesor y mecánico, Anthony Hamilton es el único amigo de Lewis en las pistas.

Pero Lewis no sólo dominó los libros y a sus rivales en la pista sino que practicó karate -es cinturón negro- para defenderse de los atropellos y actitudes racistas de sus compañeros de colegio y de carreras, envidiosos de sus triunfos.

Es probable que en la exigente disciplina del karate Hamilton haya construído su solidez mental, su carácter imperturbable y la concentración y autoconfizanza que lo han llevado hoy a la cima de la F1.

Y es que Lewis recompensó al máximo los esfuerzos de su padre, quien fue su mecánico, director de carrera y el gran amigo y confidente.

Anthony Hamilton realizaba hasta tres trabajos diferentes para que su hijo tuviera el mejor material y cuenta que incluso repartió correo publicitario puerta a puerta para pagar la carrera deportiva y los estudios de su hijo.

Mientras tanto Lewis labró su nombre de excelente deportista, no sólo en el kartismo y el karate sino también en el equipo de fútbol del colegio, en el cual se destacó como un hábil mediocampista e hizo una gran llave con Ashley Young, el hoy promisorio delantero de la selección inglesa.

Talento reconocido

Entre 1993 y 1999, Lewis Hamilton dominó todas las categorías de karts en Gran Bretaña y su inusual talento cobró dimensión mediática y la televisión registró de nuevo sus victorias.

Quiero correr para usted. Quiero ser campeón mundial con McLaren
Lewis Hamilton a Ron Dennis en 1995

El niño de ocho años ganó en juniors y en 1995, en la gala de entrega de premios de la conocida revista inglesa Autosporta los mejores pilotos del año, se cruzó por primera vez con Ron Dennis, el director y co-propietario de McLaren.

Esa noche marcó para siempre su destino y abrió el camino del éxito que hoy ha cosechado el piloto inglés.

Un confiado Lewis le dijo a Dennis frente a las cámaras de la televisión, que un día iba a correr para él.

Ron Dennis (der.) protege con afecto a su púpilo.
La relación casi paternal de Ron Dennis con Hamilton es clara en los pits de la Fórmula Uno.

Y después de haber dominado las divisiones Yamaha e Intercontinental de karts, en 1998 el patrón de McLaren, que no había olvidado al vivaz muchachito, lo contrató y lo incluyó en el programa de jóvenes pilotos de la escudería.

El contrato de largo término incluía una cláusula opcional para un futuro puesto en el equipo de Fórmula Uno.

Rápido ascenso

Hamilton continuó su racha victoriosa en los karts en las clases Intercontinental A (1999); Fórmula A (2000), en la que se consagró campeón europeo y campeón mundial, y Fórmula Super A (2001), en la que se enfrentó con Nico Rosberg, hoy piloto de F1 con Williams.

El paso a los monoplazas se produjo al final del año 2001 en la serie invernal de Fórmula Renault británica, en la que corrió las temporadas completas 2002 (fue tercero) y 2003, cuando se coronó campeón con diez victorias en 15 pruebas.

Lewis Hamilton y su casco amarillo
Antes de los 20 años, Lewis empezó a conquistar su sueño y probó por primera vez un McLaren.

El proceso de aprendizaje continúo en la serie europea de F-3 al año siguiente cuando ganó una carrera y terminó quinto en el campeonato.

Pero ese año tuvo una recompensa mayor. Hamilton ganó la Supercopa de F3 en Bahrein y el premio fue su primer ensayo de un F1; un McLaren en Silverstone, a los 19 años.

Al año siguiente dominó la temporada europea de F3 con 15 victorias en 20 carreras, triunfó en el Masters de F3 en Zandvoort (Holanda) y fue incluído por la revista Autosport en el puesto 24 entre los mejores 50 pilotos del 2005.

El camino de Hamilton se hizo imparable y el inglés subió otro escalón; el campeonato GP2, antesala de la Fórmula Uno.

Y allí, de nuevo deslumbró con su talento y alcanzó la corona en su primera temporada, después de haber realizado impresionantes demostraciones en Nurburgring, Silverstone y Monza, donde consiguió el título.

El niño-piloto se había graduado con honores y la partida de Juan Pablo Montoya y Kimi Raikkonen de McLaren, le dio el premio final: un puesto como piloto titular de Ron Dennis.

Brillo natural

La contratación de Lewis Hamilton para acompañar al campeón mundial español Fernando Alonso en McLaren, era un hecho desde finales de septiembre de 2006, pero la escudería sólo hizo pública la noticia a finales de noviembre.

Lewis Hamilton en acción con su McLaren.
El estilo de Lewis en su dimensión: conducción agresiva, ataque permanente y mínimos riegos.

Ron Dennis no quería que el secreto mas esperado de la F1 fuera opacado por el retiro del siete veces campeón Michael Schumacher y todas las ceremonias alrededor.

Lewis Hamilton, para muchos "el hijo de Dennis", había llegado y cumplido la primera parte del sueño pero todavía tenía que demostrar que su carrera victoriosa era producto del talento.

Como debutante en la segunda escudería más victoriosa de la F1 y teniendo como compañero al bicampeón mundial Fernando Alonso, se esperaba que Lewis tendría una temporada de rápida adaptación con alguna victoria.

Pero el piloto tenía guardada la mayor sorpresa, la que nadie osaba imaginar.

La tranquilidad, concentración y autosuficiencia que transpira el jóven inglés, estaba lejos de ser una simple fachada. Todo lo contrario, el alumno aprendió tan rápido que igualó y superó al maestro en varias carreras.

El año del novato

Desde el comienzo de la temporada 2007, Hamilton no sólo mostró esa sonrisa permanente que parece tan natural que raya en los límites del mejor teatro británico, sino que con su golpe de timón se ganó el respeto de sus rivales.

Hamilton delante de Alonso
Hamilton le tomó muy pronto la médida a Alonso y marcó el paso del campeonato desde el GP de Canadá.

El año fue pleno de éxitos, desde su debut con podio en Australia y la serie histórica de nueve podios consecutivos hasta el más joven piloto en liderar el campeonato mundial.

Alonso, al igual que practicamente ninguno en el llamado "circo" de la Fórmula Uno, esperaba tamaña sorpresa y menos viniendo de un novato.

La lucha entre ambos llegó al climax en Mónaco donde Alonso triunfó pero Lewis reclamó que se le dio la orden de cuidar el auto.

Y luego en Canadá, Hamilton se consagró con su primera victoria y la recuperación del liderato.

Punto de inflexión

La temporada se convirtió entonces en una lucha entre McLaren y Ferrari y una batalla fraticida entre Hamilton y Alonso, quienes según las normas internas de la escuadra de Ron Dennis, "tienen las mismas oportunidades y el mismo material para triunfar".

La fachada de la sede de McLaren en Woking
"Felicitaciones Lewis", fue el mensaje de McLaren a su hijo predilecto.

Esa política de McLaren, diseñada para lograr el máximo de cada uno de sus pilotos a pesar de los conflictos personales que ello puede generar en la escudería y que históricamente son conocidos (Lauda vs Prost, Senna vs Prost, Hakkinen vs Coulthard, Raikkonen vs Montoya), fue, además de la excelencia de Hamilton, la piedra en el zapato de Fernando Alonso.

El asturiano esperaba un trato como campeón mundial y se encontró como un extraño en McLaren, la casa de Lewis Hamilton, la que lo vió nacer y crecer como piloto, la que siempre esperó por él y la que el piloto inglés conquistó desde niño con su sonrisa, tenacidad y sed de triunfo.

Pero además, se encontró con un rival inesperado, de un nivel insospechado y su misma sed de triunfo. Por algo dicen que "no hay cuña que más apriete que la del mismo palo".

El resultado de la lucha interna dejó a ambos a un punto del título que obtuvo el finlandés Kimi Raikkonen, tras descontar 17 puntos en dos carreras a Hamilton.

Hubo que esperar doce meses para volver a tener otra oportunidad y Hamilton, con lo justo, no la desperdició. Fue en el último kilómetro de los más de cinco mil que recorrió durante el año. Fue por un punto. Fue por la fortuna. Fue... Es el trigésimo campeón en F1, el más joven de todos.

Queda claro que Lewis Hamilton nació para ser campeón y que su sentido de consagración y disciplina, su talento y concentración, su suerte y relación preferencial con Ron Dennis, son la llave de ese camino victorioso que apenas se inicia.

Para un país que vive las historias reales, la de Lewis Hamilton es el cuento perfecto de la cenicienta. Y para la Fórmula Uno, otro momento mágico de su maravillosa historia.



VÍNCULOS
El contenido de las páginas externas sugeridas no es responsabilidad de la BBC.



 

banner watch listen