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Martes, 4 de noviembre de 2008 - 14:18 GMT
Claves para entender las elecciones

Redacción BBC Mundo

Un hombre lee las instrucciones para votar en las elecciones presidenciales de EE.UU.

El sistema electoral de Estados Unidos es complejo, tanto, que a veces el ganador pierde en el voto popular nacional pero obtiene la victoria, gracias a que consigue más votos de delegados al Colegio Electoral.

BBC Mundo elaboró las siguientes claves para entender cómo funciona ese sistema:







El presidente de Estados Unidos no es elegido directamente por el pueblo, sino por el Colegio Electoral, que es el que toma la decisión final.

En unas elecciones muy reñidas, la importancia del Colegio Electoral cobra particular importancia.

Periódicos mostrando los diferentes resultados de las elecciones de 2000.
Las elecciones de 2000 fueron muy reñidas y el resultado se definió en el ámbito legal.

Para la elección presidencial, cada uno de los 50 estados (además de Washington D.C.) tiene un número distinto de delegados ante el Colegio Electoral.

Ese número es el resultado de la suma de dos cifras: por un lado, el número de senadores (que son siempre dos por estado), y por otro, el número de representantes (que varía de acuerdo al tamaño de la población de cada estado).

Por ejemplo, California, el estado más poblado, designa 55 delegados, mientras que los estados más pequeños tienen sólo tres.

Técnicamente, al votar los estadounidenses no están eligiendo a su candidato, sino al delegado que más tarde votará en su lugar ante el Colegio Electoral.

En total el Colegio Electoral cuenta con 538 delegados. Para convertirse en presidente, el candidato necesita conseguir los votos de 270.

POR EJEMPLO...
En el estado X, que tiene 10 delegados ante el Colegio Electoral, el partido A obtuvo un 60% de lo votos y el partido B obtuvo el 40%.
Los delegados ante el Colegio Electoral no se reparten proporcionalmente entre uno y otro partido (es decir, 6 para A y 4 para B) de acuerdo al voto popular...
...sino que el ganador (A) se lleva los 10 delegados.

En caso de producirse un empate de votos en el Colegio Electoral, la decisión sobre quién será presidente es tomada por la Cámara de Representantes.

En Maine y Nebraska el sistema de representación de delegados es proporcional al del voto popular, pero el resto de los estados funcionan bajo la premisa de que el partido que obtiene la mayoría de los votos se adjudica todos los delegados que representan a ese estado ante el Colegio Electoral.

Esta peculiaridad del sistema permite que un candidato pueda llegar a obtener la victoria en el Colegio Electoral sin que necesariamente haya ganado el voto popular nacional.

Eso precisamente fue lo que ocurrió en los comicios presidenciales de 2000, cuando el entonces candidato demócrata, Al Gore, ganó el 48% de los votos comparado con el 47,87% que obtuvo George W. Bush. Pero Bush ganó porque obtuvo 271 votos en el Colegio Electoral, frente a los 266 de su contrincante.

Lo que decantó la victoria republicana fueron los 25 delegados del estado de Florida ante el Colegio Electoral, que fueron todos para Bush a pesar de que la diferencia del voto popular de ese estado fue sólo de 537 papeletas.

Estadounidenses votando el 4 de noviembre

Cuando la Constitución de Estados Unidos fue escrita en 1787, los 13 estados originales cuidaban celosamente sus derechos y los más pequeños temían ser relegados por las regiones más grandes.

Los arquitectos de la constitución rechazaron tanto la elección del presidente por parte del Congreso, para mantener la separación de poderes, como la elección por voto popular directo, argumentando que los individuos votarían por sus candidatos locales y entonces los grandes estados serían dominantes.

Además, los estados sureños favorecían el sistema del Colegio Electoral. Los esclavos, por ejemplo, no tenían voto pero contaban como tres quintos de una persona a la hora de contabilizar el tamaño de la población de un estado.

La idea original era que sólo las grandes figuras de cada estado se convirtieran en delegados ante el Colegio Electoral.

Con los años, el funcionamiento del Colegio Electoral ha ido cambiando para reflejar mejor el voto popular.

El sistema goza de respeto por sus raíces históricas y porque normalmente sí refleja el voto popular.

Además, favorece a los estados más pequeños (ya que todos tienen el mismo número de senadores, independientemente del tamaño de su población), y ése es uno de los mecanismos de balance de poder que la constitución estadounidense pretende fortalecer.

Este sistema también hace que el candidato ganador deba obtener un apoyo electoral repartido por todo el país.

Sin embargo, el modelo no está exento de críticas.

Además de la representación no proporcional de delegados, se le cuestiona que, como en muchos estados los resultados están cantados, hay muy poco incentivo para que el individuo vote y para que los candidatos hagan campaña allí.

Cada formación política escoge a sus propios delegados antes de la celebración de elecciones, normalmente por votación durante la convención de partido.

George W. Bush
Desde 1988 el presidente de EE.UU. ha sido un Bush o un Clinton.

Estos delegados votan en el Colegio Electoral por el partido al que están adscritos, aunque excepcionalmente puede no ocurrir así. En la historia estadounidense ha ocurrido en muy raras ocasiones y nunca tuvo impacto sobre el resultado final.

Aún así, en algunos estados pueden votar libremente por el partido que sea y en otros están obligados a votar por el candidato del partido al que pertenecen.

Sin embargo, no hay una ley federal que obligue a los delegados a votar. En las elecciones de 2000 un delegado de Washington D.C. se abstuvo.

En estas elecciones, los delegados se reunirán en las capitales de estado el próximo 13 de diciembre para emitir sus votos ante el Colegio Electoral.

Tendrán que votar dos veces: por el presidente y por el vicepresidente.

Los resultados definitivos serán anunciados formalmente ante el Senado el 6 de enero de 2009 y el nuevo presidente tomará posesión el día 20 de ese mismo mes.

Pueden pasar varias semanas hasta que un estado certifica oficialmente los resultados de las elecciones, en parte debido a que tienen en cuenta los votos por correo y los votos en el extranjero.

Barack Obama y John McCain
Serán los votos del Colegio Electoral los que determinen quién será el ganador.

Lo que sí se da a conocer en la noche electoral son las proyecciones sobre quién habría ganado un estado, basadas en encuestas a boca de urna y conteo de votos.

Normalmente los medios de comunicación acuerdan no hacer proyecciones sobre los resultados de un estado hasta que no se hayan cerrado los centros de votación en el mismo. Esta convención puede cambiar en los estados que tienen varias franjas horarias

A medida que se van conociendo las proyecciones se van calculando los votos que cada estado tendría en el Colegio Electoral.

Una vez que un candidato obtiene 270 votos se convierte en el ganador potencial de las elecciones.

Matemáticamente, este 4 de noviembre un candidato no podrá hacerse con el número de delegados requerido para cantar victoria antes de las 01:30 GMT. Pero que suceda tan temprano sería extremadamente improbable, ya que para ello tendría que ganar todos y cada uno de los estados donde se hubiera votado hasta esa hora.

Lo que sí podría ocurrir sin demasiadas dificultades es que un candidato obtenga los 270 votos requeridos antes de que la votación termine en los estados occidentales, como California.

En muchos estados, además de elegir presidente los estadounidenses participarán en una serie de referendos, que se conocen como proposiciones o iniciativas electorales, que podrían cambiar la ley de ese estado.

Votantes en el sur de Florida leen sus papeletas
En muchos estados, además de elegir presidente los estadounidenses participarán en una serie de referendos.

El aborto y los matrimonios entre homosexuales son algunos de los temas más polémicos de estas consultas.

En total, se decidirán 153 propuestas o iniciativas en 36 estados.

Además, de lo mencionado, este 4 de noviembre se decide también la composición del Congreso, que es lo que define realmente la capacidad de maniobra del nuevo mandatario estadounidense.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos está compuesta por 435 miembros que representan a los 50 estados y que legislan por dos años.

El Senado está formado por 100 legisladores, que ocupan sus cargos por un período de seis años. Una tercera parte de los senadores se elige cada dos años.



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