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Viernes, 10 de octubre de 2008 - 11:24 GMT
Colorado ya no es tan colorado
Lourdes Heredia
Lourdes Heredia
Enviada especial de BBC Mundo a Fort Collins, Colorado

Fort Collins, un pequeño poblado en el estado de Colorado, sirvió como modelo para construir el centro de Disneylandia en 1955.

Sin embargo, al igual que tantas ciudades en Estados Unidos, el cambio en la comunidad ha sido tan grande que sólo quedan algunos edificios como recuerdo de lo fue en el pasado.

Fort Collins
Fort Collins, un pueblo digno de inspirar a Walt Disney.
El principal cambio ha sido demográfico. Guadalupe Salazar, directora del "centro" que ayuda a los estudiantes hispanos en la Universidad de Colorado (USC), nació en Fort Collins y recuerda con BBC Mundo lo distinto que era la situación cuando ella era niña.

"Digamos que yo crecí aquí, aunque del otro lado de la línea del ferrocarril donde el barrio era muy pobre. Nunca imaginé que yo podía estudiar en esta universidad, y al final lo logré. Ahora no es extraño que haya muchos estudiantes latinos", señaló Salazar.

La comunidad hispana en Fort Collins no para de crecer. Un ejemplo es el número de estudiantes de origen hispano: en 1985 no llegaban a 350, hoy en día hay inscritos más de 1.600.

El profesor en Ciencias Políticas de USC, Robert Duffy, explicó a BBC Mundo que el cambio demográfico no sólo se ha dado en la universidad, sino en toda la ciudad y en todo el estado.

"Colorado es una especie de mini Estados Unidos y aquí se reflejan a la perfección los cambios que ha vivido el país. Hay un crecimiento enorme de la población hispana y ahora es uno de los estados clave donde el voto latino puede marcar la diferencia", explicó.

Polarización

La nueva población ha traído consigo sus propias tendencias políticas y, por lo tanto, se ha producido un cambio al que las campañas electorales se han tenido que adaptar.

"Hoy en día este estado es un gran premio que puede ganar cualquiera de los candidatos. Hace 30 años, sin embargo, nadie le ponía atención porque se daba por hecho que el partido republicano iba a ganar", indicó Robert Duffy.

Y agregó: "Para ponerlo en números, en 2004 había 180.000 más republicanos que demócratas. A finales de julio de 2008, la ventaja se redujo a 78.000".

Guadalupe Salazar
Nunca imaginé que yo podía estudiar en esta universidad, y al final lo logré. Ahora no es extraño que haya muchos estudiantes latinos
Guadalupe Salazar
Pero otro dato fundamental para entender lo que ocurre aquí es que, por primera vez en la historia, los electores "independientes" son más numerosos que los republicanos.

Lo que pasa en Colorado es relevante porque es un espejo del "Oeste", región que hasta hace unos años había sido tradicionalmente republicana.

Ahora, esta zona del país es una de las más peleadas por los candidatos presidenciales y la polarización de su población es evidente.

A tan sólo una hora de Fort Collins, que es mayoritariamente demócrata, se encuentra Colorado Springs -donde existe una importante base militar y varias instituciones evangélicas- que es un bastión republicano.

Testimonios de la polarización en Colorado

Nuevo realidad, nuevo reto

Ante este nuevo mapa demográfico, los expertos consultados por BBC Mundo enfatizan que las elecciones del 4 de noviembre de 2008 marcarán un antes y un después en la vida política estadounidense, similiar a lo que ocurrió en 1980 tras la elección de Ronald Reagan.

La "revolución Reagan" marcó el inicio de un nuevo camino en EE.UU. y ayudó a los republicanos a mantener el poder durante 20 de los 28 años que han transcurrido. Los demócratas, además, perdieron el Sur, que ahora es marcadamente republicano.

Hoy en día Colorado es un gran premio que puede ganar cualquiera de los candidatos. Hace 30 años, sin embargo, nadie le ponía atención porque se daba por hecho que el partido republicano iba a ganar
Robert Duffy, profesor en Ciencias Políticas de USC
"Los cambios demográficos tendrán un impacto y no se puede descartar que en estos comicios un estado tradicionalmente rojo (republicano) se convierta en azul (demócrata)", escribe Ruy Texeira, editor del libro "El futuro de los estados rojos, azules y púrpuras".

En 2004, sólo tres estados cambiaron de color, y 47 de los 50 estados votaron como lo habían hecho tradicionalmente. En 2008, todo puede pasar.

La campaña de Obama, por ejemplo, está invirtiendo fuertemente en 14 estados que votaron a favor de George W. Bush en la anterior elección, pero donde el actual presidente no logró una holgada diferencia con el candidato demócrata de entonces, John Kerry.

Voto por voto, estado por estado

Los republicanos, aunque no descartan que alguno de estos estados cambie de color debido a los cambios demográficos, creen que los demócratas no tienen ninguna oportunidad en lugares como Montana, Dakota del Norte o Georgia.

Han invertido cuantiosamente, sin embargo, en estados como Colorado, que en las últimas diez elecciones ha votado nueve veces por un presidente republicano.

Tampoco dan por descontado que Florida y Ohio, que son grandes premios en la carrera presidencial por la gran cantidad de votos electorales que tienen, cambien de parecer a pesar de que en 2004 le dieron su apoyo a Bush.

Tanto Barack Obama como John McCain necesitan 270 votos electorales (de 538) para ganar, y cada estado tiene un número distinto dependiendo de su población.

Por eso la competencia es tan cerrada y, cuando faltan tan pocos días para las elecciones, la atención está centrada en lugares como Colorado que se han convertido en el verdadero campo de batalla.


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