Barack Obama durante su discurso en Berlín el pasado 24 de julio.
La pasión europea por Barack Obama tiene, para muchos, fecha de nacimiento: 24 de julio de 2008. Fue el día que el candidato demócrata cautivó a las multitudes en Berlín.
Durante su gira europea, Obama congregó a más de 200 mil personas en el parque Tiergarten de la capital alemana. "A ambos lados del Atlántico, nos hemos distanciado y hemos olvidado nuestro destino común", declaró por entonces el candidato demócrata.
Su discurso llamó a establecer un nuevo vínculo de Estados Unidos con Europa, y habló de desafíos conjuntos en temas como el terrorismo, la proliferación de armas nucleares y el comercio internacional.
La propuesta alimentó el fervor de los ciudadanos comunes y también de políticos y analistas. Hasta los líderes conservadores del Viejo continente mostraron su entusiasmo por la posibilidad de que un candidato demócrata y de raza negra llegara a la Casa Blanca.
¿Qué se puede esperar de Obama como presidente de EE.UU.?
Algunos analistas atribuyen esta imagen positiva de Obama a un intento forzado por identificar al senador con la tradición social-demócrata que existe en Europa.
Sin embargo, ¿podría ser Obama el presidente estadounidense con el que sueñan los europeos? No todos creen que las expectativas puedan convertirse en realidad.
"Nos olvidamos de que Estados Unidos es el país industrializado más conservador, y que su política demócrata poco tiene que ver con la política social-demócrata europea", comenta Robert Matthews, investigador asociado de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE).
"Aunque Obama es más progresista que Bush o Clinton, y ello es evidente en su política sobre el calentamiento global y el Tercer Mundo", agrega Matthews.
Política exterior
Sin embargo, las perspectivas en materia de política exterior señalan que el cambio no sería drástico.
"Va a seguir una línea muy similar a la de sus antecesores, lo que ya ha demostrado con su apoyo incondicional a Israel o en sus planes de reforzar la presencia militar en Afganistán", señala el investigador a BBC Mundo.
Manuel Coma, Director del Grupo de Estudios Estratégicos, lo explica del siguiente modo:
"Los europeos siguen pensando que los líderes demócratas de Estados Unidos solucionarán los problemas del mundo mediante negociación y buenas palabras".
Éstos, según el analista, creen que a través del buen trato lograrán involucrar a Europa en sus campañas militares.
"Pero lo cierto es que ni EE.UU. está dispuesto a cambiar su forma de hacer política exterior, ni los europeos a apoyarle en conflictos internacionales que les costarán vidas y miles de millones de euros", acota Coma.
Valores e intereses comunes
Según el mismo Barack Obama, los "conflictos de la ciudadanía global" continuarán uniendo a europeos y estadounidenses.
Así, la crisis financiera mundial y la defensa de los valores de las democracias Occidentales son terrenos en los que las alianzas transatlánticas se ven como urgentes.
Para algunos analistas, John McCain no logró seducir a Europa.
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"Hay una sólida conciencia de la interconexión económica que existe entre Estados Unidos y Europa y de la necesidad de conservar los criterios conjuntos", señala Rafael Caldúc, catedrático de relaciones internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.
"EE.UU. y Europa contabilizan entre el 70 y el 80% de las democracias consolidadas en el mundo y, en un momento en el que el radicalismo islámico representa una amenaza, los valores occidentales están siendo defendidos y reforzados a ambos lados del Atlántico", agrega el académico, en diálogo con BBC Mundo.
Así lo demuestran también los análisis de opinión pública.
Un estudio realizado por la consultora Transatalantic Trends en septiembre pasado señala que casi la mitad (47%) de los europeos considera que las relaciones entre ambos continentes mejorarán con Obama en la Casa Blanca, y sólo 5% cree que empeorarán.
Con McCain, el escenario era casi inverso: 11% cree en una mejora, y 49% estima que nada cambiaría tras su triunfo.
Asimismo, la imagen positiva de Obama en Europa, según la encuesta, alcanza el 69%.
De la encuesta a la urna
Pero, ¿está el sueño estadounidense a tono con Europa?
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EL SUEÑO EUROPEO
Si Obama gana, es posible que el entusiasmo inicial se transforme en decepción, porque los grandes planes de cambio demócrata podrían no tener el apoyo suficiente ni de los ciudadanos ni de los consejeros
Robert Matthews, investigador asociado de FRIDE
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El discurso internacionalista de Obama -él mismo se declaró "ciudadano del mundo" en el mitin de Berlín- pone énfasis en rechazar la tortura y defender el estado de derecho, entre otras cuestiones. Su deseo de hacer lo mejor posible en beneficio del mundo ha conmovido a Europa.
Sin embargo, según algunos observadores, estas "prioridades del mundo" no son las razones que mueven a los estadounidenses a votar, ni figuran entre las preocupaciones principales de los ciudadanos, especialmente en momentos tan difíciles para la economía del país.
"Está claro que los estadounidenses no aceptarían un cambio radical en las políticas de la Casa Blanca", opina Rafael Caldúc.
"Al ganar Obama, es posible que el entusiasmo inicial de Europa se transforme en decepción, porque los grandes planes de cambio demócrata podrían no tener el apoyo suficiente ni de los ciudadanos ni de los consejeros", concluye Robert Matthews.