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Lunes, 8 de diciembre de 2008 - 17:59 GMT
Las deudas de la Revolución
Fernando Ravsberg
Fernando Ravsberg
BBC Mundo, La Habana

Cuba (Foto: Raquel Pérez)
Los medios de comunicación en Cuba están manejados por el Partido Comunista.

A pesar de las promesas iniciales de la Revolución, sus críticos y opositores aseguran que el proceso político que empezó hace 50 años tiene sus principales carencias en el terreno de los derechos civiles y políticos de la ciudadanía, en la falta de libertad de organización política, económica, de expresión o de prensa.

Y es que la gran mayoría de la sociedad civil se agrupa en organizaciones afines al gobierno, que están dirigidas por líderes del Partido Comunista, como los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres o la Central de Trabajadores de Cuba.

Si bien es cierto que en Cuba algunas agrupaciones religiosas y los masones gozan de estatus legal, la posición oficial puede ser tan radical que el club de las motos Harley Davisson no ha logrado que las autoridades lo reconozcan legalmente.

Cuba (Foto: Raquel Pérez)
En Cuba hay espacio para agrupaciones religiosas y los masones, pero no para el club de las motos Harley Davisson.
La oposición política es ilegal. Los grupos disidentes son tolerados, pero carecen de respaldo jurídico. Cualquier tipo de actividad pública suele ser reprimida y aquellos que insisten pueden terminar en la cárcel.

Incluso los comunistas críticos, que buscan cambios dentro del sistema, como Eliécer Ávila o Pedro Campos, carecen de un espacio de debate y desde el oficialismo se les acusa de promover la división y de darle armas al enemigo.

La prensa... oficialista

El escritor Lisandro Otero sugirió hace varios años en un artículo que en Cuba todo lo que no es obligatorio está prohibido. Puede sonar a exageración, pero la verdad es que para la población tampoco hay mucho espacio de debate.

Los medios de comunicación están manejados por el Partido Comunista, que marca la línea editorial de cada periódico, revista, emisora de radio y canal de televisión. Por lo tanto, las voces discordantes suelen no ser bienvenidas.

Juan Marrero, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (Foto: Raquel Pérez)
Se entiende que la principal tarea de un periodista cubano es defender la Revolución.
Juan Marrero, vicepresidente del la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), dijo a BBC Mundo que la principal tarea de un periodista cubano es defender la Revolución y reconoció que hay temas que no se tocan porque pueden beneficiar al enemigo.

La prensa nacional sólo entra en temas como la prostitución, la delincuencia, el racismo, los salarios o la corrupción, después de que Fidel o Raúl Castro han hablado de ellos públicamente, estableciendo lo que muchos llaman acá la "línea oficial".

Así, durante años las jineteras (prostitutas) no existieron para los periodistas, no se mencionó la corrupción hasta que el Comandante dijo que ésta ponía en peligro la Revolución, y se empezó a hablar de que existían drogas cuando Fidel Castro lo denunció en un discurso.

Así también, los periodistas nacionales defendieron siempre que los salarios mensuales de US$15 eran suficientes para vivir... hasta que el 26 de julio del 2007 Raúl Castro los desmintió.

Es la economía...

Cuba (Foto: Raquel Pérez)
El cubano se enfrenta a la escasez de trabajo, salarios insuficientes y posibilidades de consumo mínimas.
Y es que en el terreno económico la Revolución cubana tampoco cosechó demasiados éxitos. Medio siglo después el oficialismo reconoce que campea la corrupción, los salarios son insuficientes para vivir y las posibilidades de consumo del ciudadano son mínimas.

Además, el gobierno limita la libertad económica de los ciudadanos impidiendo el desarrollo del trabajo por cuenta propia, actividad que necesita de una licencia que las autoridades no entregan desde hace más de 10 años.

No se puede olvidar que EE.UU. estableció un embargo económico en 1962 que costó al país, según cifras oficiales, casi US$100.000 millones, y afectó todas las aéreas económicas, incluido el turismo, la producción de azúcar y tabaco e incluso la extracción de níquel.

Sin embargo, los críticos señalan que el gobierno cubano también cometió errores económicos, como arrasar todos los árboles frutales de La Habana en los años 60, paralizar el país para realizar una zafra azucarera en 1970 o basar la agricultura en granjas estatales, que resultaron bastante improductivas, como lo reconoce la misma Oficina Nacional de Estadísticas.

Cuba (Foto: Raquel Pérez)
Uno de los mayores errores económicos ocurrió en la agricultura, donde las granjas estatales resultaron improductivas.
En los años 80, Cuba dejó de pagar a sus acreedores occidentales y terminó comprando casi el 100% de sus importaciones en países socialistas, donde gracias al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) podía tener créditos e intercambiar ventajosamente sus producciones.

José Martí advirtió en el siglo XIX que: "Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. El pueblo que quiere morir, vende a un solo pueblo, y el que quiere salvarse, vende a más de uno. El influjo excesivo de un país en el comercio con otro, se convierte en influjo político".

El apóstol cubano fue un visionario. Cuba no solo copió el modelo económico y político de la Unión Soviética sino que cayó en la mayor crisis de toda su historia cuando desapareció el bloque soviético, una crisis que todavía se arrastra hasta nuestros días.

Pero la Revolución también ha tenido sus triunfos.





 

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