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CENTROAMÉRICA
Una recesión prolongada en Estados Unidos tendría impactos muy importantes en las economías centroamericanas -Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala-, estima Néstor Avendaño, economista y consultor nicaragüense consultado por BBC Mundo.
Una de los primeras manifestaciones podría ser la caída de las exportaciones a EE.UU., que el año pasado alcanzaron unos US$14.400 millones para los cinco países de la región.
Las exportaciones que más van a sentir este impacto serían las de zonas francas, debido a que depende de la demanda estadounidense, sobre todo la maquila.
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Otro efecto de la crisis es un aumento de la inflación anual que, en Costa Rica, rondaba el 15%... Las consecuencias de todo esto en el empleo y el consumo son difíciles de predecir exactamente, pero ambos podrían deteriorarse
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El crecimiento será mucho más bajo, calcula el economista costarricense Oswald Céspedes, en declaraciones a BBC Mundo. Costa Rica creció, el año pasado, cerca de 9%. Este año se estima que ese crecimiento caería a 3 ó 4%.
Otro efecto de la crisis es un aumento de la inflación anual que, en Costa Rica, rondaba el 15%.
Este año la inflación será de alrededor de 13% en Centroamérica, pero cerca de 25% en Nicaragua, cuya cifra es la más alta.
Remesas en jaque
El otro impacto podría verse en la desaceleración de las remesas, que alcanzaron, el año pasado, US$12.400 millones, según datos del BID, una cifra que se triplicó entre el 2004 y el 2007.
Guatemala es el país que más recibe, con unos US$4.500 millones; seguido por Honduras, con US$2.700 millones; El Salvador con US$3.900 millones; y Nicaragua, con US$780 millones.
Esas remesas representaron, para Honduras, 25%de su Producto Interno Bruto (PIB) y para El Salvador, 18%.
Finalmente, la crisis podría poner un freno a la inversión extranjera, que llegó, el año pasado, a casi US$1.900 millones en Costa Rica y Panamá, los dos países que más reciben.
El Salvador quedó en tercer lugar, con US$1.500 millones, seguido por Honduras y Guatemala con US$800 millones y US$711 millones respectivamente y, por último, Nicaragua, con US$335 millones.
Las consecuencias de todo esto en el empleo y el consumo son difíciles de predecir exactamente, pero ambos podrían deteriorarse, agravando la situación social, ya de por sí precaria, sobre todo en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.