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Martes, 15 de julio de 2008 - 11:23 GMT
Laboratorios del exilio
Valeria Perasso
BBC Mundo

Dame Julia Polak
Julia Polak salió de Argentina para perfeccionarse hace 41 años... y ya no regresó a vivir allí.

Los caminos de la ciencia llevaron a Julia Polak de Argentina a Europa, sin escalas.

Y el Viejo Continente habría de conseguirle a esta médica mucho más que un empleo en el mundo académico: le dio un nuevo corazón y pulmones, méritos suficientes para convertirse en una de las científicas más citadas en su campo, y hasta un título de honor de la realeza británica.

La historia de Polak es digna de novela - que, por cierto, ya ha sido escrita, al igual que una obra de teatro basada en sus vivencias.

Polak llegó al Reino Unido hace cuatro décadas junto con su esposo, también científico. Y lo que en principio iba a ser una estadía corta se convirtió en una nueva vida "a la inglesa", como dice la investigadora, en un diálogo con BBC Mundo que transcurre mitad en inglés, mitad en español.

Esta médica, formada en la Universidad de Buenos Aires, se especializó en patología, para luego concentrarse en enfermedades del pulmón. Nunca imaginó que sus propios órganos respiratorios terminaría en la mesa de estudio de su laboratorio.

En 1995, la médica argentina fue diagnosticada con hipertensión pulmonar, una rara enfermedad para la que ella estaba, precisamente, tratando de hallar cura.

Uno se fija cuál es la institución que le interesa, y la que le va a reportar mayores beneficios en el futuro. Nosotros vinimos detrás de 'grandes nombres' en nuestras especialidades
Julia Polak, científica argentina radicada en Londres

Después de un complejo transplante de corazón y pulmones, llevado adelante por un cirujano que era colega cercano de Polak, esta mujer se dedicó a crear un centro de estudios en ingeniería de tejidos y medicina regenerativa, que es parte del prestigioso Imperial College de Londres.

Su trabajo actual se concentra en el uso de células madre para regeneración de tejido pulmonar dañado, y en el departamento que dirige tienen como meta crear, algún día, órganos de reemplazo en el laboratorio.

A 12 años de la intervención quirúrgica, la científica argentina es, además, uno de los pacientes que ha sobrevivido por más tiempo a un transplante complejo.

De profesión, investigadora extranjera

Cuando Polak y su esposo llegaron a Europa, creyeron que su estadía sería corta. Pero la situación política en la Argentina de los años setenta fue demorando el regreso.

Aquí, la científica hizo base en una universidad de renombre, que le dio espacio para desarrollar innovadoras líneas de investigación.

"Uno se fija cuál es la institución que le interesa, y la que le va a reportar mayores beneficios en el futuro. Nosotros vinimos detrás de 'grandes nombres' de nuestras respectivas especialidades", explica.

Como muchos otros, Polak se convirtió en una científica en el exilio.

"Hay una diferencia de nivel muy grande. En Argentina, investigar es muy duro. El nivel acá es muy alto y hay otra realidad de trabajo, que va más allá de hacer contactos y hacerse conocido, o de apuntar el nombre de una universidad en el currículum", dice a BBC Mundo.

Dame Julia Polak
La científica fue nombrada Dama del Imperio Británico por su contribución a la ciencia.

Parte de su sólida reputación académica se la dio el dedicarse a un campo pionero de investigación.

"Yo siempre me metí en cosas que eran nuevas, y estar aquí, donde están a la cabeza de la ciencia, me hizo ganar un nombre en terrenos que en otras partes no se conocían", reflexiona la científica.

Con mil artículos publicados, las biografías que circulan por Internet le adjudican varios récords: fue, según el índice de Science Watch, una de las científicas más prolíficas, y una de las más citadas por sus pares. Muchos de quienes buscan la gloria académica se desvivirían por tales marcas, pero Polak se muestra casi intimidada por sus propios logros.

"Uno no es conciente de este proceso. No es como un jugador de tenis que busca batir un récord: uno no lo piensa, simplemente va abriendo el camino con publicaciones y se va haciendo conocido. Es una cuestión de productividad, también", afirma.

A la hora de evaluar a sus pares, destaca la "capacidad de trabajo" de los latinoamericanos que llegan a universidades del primer mundo, y no pierde de vista las satisfacciones que puede dar el trabajo de largo plazo.

Quizás la vuelta al país hubiera implicado una vida más confortable, pero aquí nos quedamos para hacer lo que nos gusta: avanzar en el camino de la ciencia

"Hay posibilidad de desarrollar nuevas áreas, que no existen o no podrían abrirse en nuestros países. Claro que eso no se puede hacer al principio, pero es cuestión de establecerse", dice la médica.

Y agrega: "Tenemos espacio como cualquiera... yo no creo que tenga nada que ver con la geografía, sino con las capacidades. Los que llegan aquí son los mejores de cada país, y eso establece un marco de trabajo privilegiado".

Volver... sólo de visita

La ruta profesional dio forma a su vida personal y, entre las decisiones tomadas a lo largo del camino, estuvo la de asentarse en el Reino Unido por tiempo indeterminado.

"Cuanto uno más se queda, más difícil se hace pensar en volver. Nuestras carreras florecieron aquí", dice.

"Es un contraste enorme. Quizás la vuelta al país hubiera implicado una vida más confortable, pero aquí nos quedamos para hacer lo que nos gusta. Nuestra razón, claramente, fue avanzar en el camino de la ciencia", agrega la investigadora.

Cuando se refiere a Gran Bretaña, dice simplemente, "mi país". ¿Dejó ya atrás el dilema del exiliado sobre si volver a casa... o volver sólo de visita?

"Sólo al principio tuve esa sensación, los primeros tres o cuatro años... la vida después se hizo inglesa. Nosotros estamos integrados, incluso con hijos que no hablan español", confiesa.

Radiografía de pulmón
La emigración abrió a Polak el camino hacia nuevas áreas de investigación, como la regeneración de tejidos del pulmón.

"Después de un tiempo, uno separa sus realidades, no sé. Uno se... disengage", dice, eligiendo un término inglés de difícil traducción, que habla precisamente de romper vínculos y desentenderse de las realidades del país lejano.

Luego, llegaron los honores de su tierra adoptiva. En 2003, fue nombrada Dama del Imperio Británico por su aporte a la ciencia.

Pero el título no trajo muchos cambios a la vida de "Dame" Julia Polak.

"Mis hijos no estaban particularmente impresionados por la mención", dice, entre risas. "Y no da beneficios, ni dinero... no modifica las cosas".

Su nombre trascendió, de algún modo, a la literatura. La escritora de best sellers Rosemary Friedman escribió la novela "Terapia intensiva", basada en la experiencia del doble transplante, que luego fue adaptada al teatro.

¿Cómo fue leerla?, le preguntamos.

"Muy dramático... En el teatro, la hija de Lawrence Olivier [Julie-Kate Olivier] hizo de mí, y lo hizo muy bien...", responde Polak.

"Viví mi transplante por lo menos tres veces: con la operación real, y con cada vez que lo recrearon. Esa es mi vida".



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