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Martes, 15 de julio de 2008 - 11:24 GMT
La ciencia, de la escuela al laboratorio
Lorena Nessi
BBC Mundo

Pablo Kreimer, sociólogo e investigador de CONICET, Argentina
"Los investigadores latinoamericanos no deciden qué investigar", dice Pablo Kreimer.

Faltan laboratorios bien equipados donde los estudiantes puedan emprender sus investigaciones. Las instituciones no siempre enseñan las técnicas y los temas más novedosos. La educación científica latinoamericana tiene, así, cuentas pendientes con el proceso de formación de especialistas.

Sin embargo, en materia de ciencia, en América Latina éstos son apenas los retos más simples, según comentó a BBC Mundo Pablo Kreimer, investigador del Conicet y director del Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología, en Argentina.

Kreimer divide a los países latinoamericanos en tres grupos, según su desarrollo científico.

Brasil, México y Argentina forman el primero de ellos por concentrar el mayor número de científicos.

En el segundo grupo se encuentran países con algunas áreas con niveles de investigación de excelencia como Colombia, Venezuela, Chile y Uruguay.

Otros países, como Bolivia, integran un tercer grupo, donde las instituciones científicas son más débiles y no están bien establecidas.

Los retos

Uno de los problemas que enfrenta América Latina es que la mayoría de los científicos investigan temas de relevancia para la agenda internacional, pero no los más importantes para los países de la región.

La razón, explica Kreimer, es que "cuando uno empieza a producir descubrimientos para resolver problemas locales y concretos, interesa menos a la comunidad científica internacional".

Cuando uno empieza a producir descubrimientos para resolver problemas locales y concretos, interesa menos a la comunidad científica internacional
Pablo Kreimer, investigador

A esto se debe agregar, según el especialista, la competencia a nivel internacional por el dominio del conocimiento, encabezada por Europa y Estados Unidos.

"En instituciones europeas y estadounidenses se intenta reclutar a los investigadores mejor formados de países en desarrollo, a quienes luego se les ayuda a financiar sus propios laboratorios para que participen en programas internacionales de investigación", explica.

"Esto es muy bueno porque los científicos pasan a trabajar con gente muy prestigiosa y publican sus artículos, pero no es beneficioso para la sociedad de origen, porque no investigan temas que realmente sean de interés de esa propia sociedad", agrega.

La receta

Para desarrollar la ciencia en países latinoamericanos, la receta de Kreimer consta de tres elementos clave: formar líderes, darles trabajo, y fomentar el debate.

"En los países más chicos es muy importante empezar a formar lo que uno podría llamar los líderes en los campos clave del conocimiento científico, porque son esos líderes los que van a ir desarrollando esos campos", dice.

Este proceso beneficiaría, según el experto, a países como Costa Rica, que tiene apenas unos 3 mil investigadores, mientras que Brasil alberga entre 60 y 100 mil.

Inés Cifuentes, de la Unión Geofísica Americana
Para la investigadora Inés Cifuentes, la clave de la educación científica es la relación con el tutor.

Para la formación de líderes exitosos, entra en escena un personaje portagónico de la educación de un científico: el tutor.

Encargados de guiar a los investigadores novatos, los tutores proveen contactos y orientan hacia nuevas áreas de estudio.

Así, los resultados dependen mucho de la relación de los estudiantes de doctorado con sus tutores, y de lo que hagan en los laboratorios con los maestros de investigación.

Según el especialista, "no hay investigación científica sin formación de discípulos, que son los que luego refuerzan las formas de investigar".

"Sin la ayuda y el apoyo de un tutor, conseguir trabajo como investigador es casi imposible, y un mal tutor puede significar un obstáculo en la carrera de un científico", coincide Inés Cifuentes, directora de programas de educación y empleo de la Unión Geofísica Americana, en diálogo con BBC Mundo.

Dar trabajo y debatir

Las grandes universidades como la UNAM, la Universidad de Buenos Aires, deberían modernizarse y generar formas de estímulo en carreras científicas
Pablo Kreimer, investigador

A este diagnóstico preocupante se agrega la falta de oportunidades laborales para los científicos ya consolidados.

Según Kreimer, "los líderes no se pueden formar sin ofrecerles condiciones de trabajo".

Pero, ¿cómo estimular el debate científico a edad temprana, para que aquellos que tengan aptitud o voluntad de dedicarse a la investigación exploren los caminos de la ciencia?

Kreimer aconseja promover museos de ciencia, mejorar la formación científica desde la escuela, incentivar las colaboraciones a nivel regional, y fomentar debates públicos sobre temas fundamentales del desarrollo tecnológico.

"Las grandes universidades como la UNAM, la Universidad de Buenos Aires, deberían modernizarse y generar formas de estímulo de formación de carreras científicas", dijo.

También sugiere estimular la contratación de científicos por las empresas privadas, diversificar los ámbitos donde se produce el conocimiento, y ofrecer becas diferenciadas para estudiantes de carreras científicas.

Según el investigador, la pasión por ser científico está latente.

"Yo doy un curso sobre historia de la ciencia y los estudiantes se apasionan porque nunca se habían preguntado cuál iba a ser su papel social cuando se reciban como investigadores. Creo que es algo que se puede estimular".



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