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Martes, 13 de mayo de 2008 - 15:54 GMT
Ecuador: ¿petróleo vs. conservación?
Max Seitz
Max Seitz
BBC Mundo, enviado especial al Parque Nacional Yasuní, Ecuador

Teas
Las teas con las que las petroleras queman el gas que extraen junto al crudo matan a millones de insectos.

En la Amazonia de Ecuador, en el oriente del país, las necesidades económicas y de protección ambiental parecen contradecirse.

El lugar donde esta contraposición de intereses resulta más pronunciada es el Parque Nacional Yasuní, un territorio de 982.000 hectáreas ubicado a unos 300 kilómetros al este de Quito.

 Reportaje desde la selva ecuatoriana.

Se trata del área protegida más grande del Ecuador continental y ha sido declarada por la UNESCO como Reserva de la Biosfera. Posee la mayor biodiversidad del mundo, según los científicos del lugar, y es el hogar de la comunidad indígena huaorani.

Kelly Swing, fundador de la Estación de Biodiversidad Tiputini (EBT
Aquí hay más variedad de animales y vegetales que en otras partes del planeta
Kelly Swing, fundador de EBT
"Aquí hay más variedad de animales y vegetales que en otras partes del planeta", dijo a BBC Mundo el biólogo estadounidense Kelly Swing, fundador de la Estación de Biodiversidad Tiputini (EBT), el centro de investigación que la Universidad de San Francisco de Quito instaló en la zona.

Según Swing, en Yasuní existen unas 100 especies de anfibios, cerca de 70 de reptiles, más de 520 de aves y alrededor de 160 de mamíferos. Además se han contabilizado 300 tipos de árboles y 1.000 clases de insectos por hectárea.

Riqueza doble, peligro latente

Pero en este parque nacional también se encuentran los mayores yacimientos de crudo de Ecuador. Actualmente, el 60% de su superficie está ocupada por empresas petroleras, con sus campos, oleoductos, carreteras y asentamientos humanos.

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Esta "colonización" se inició a comienzos de los años 70, cuando el Estado les cedió a las compañías varios bloques dentro de lo que hoy es un área protegida.

Como el Parque Nacional Yasuní fue creado posteriormente, en 1979, las petroleras defienden su presencia con el argumento -cuestionado por los ambientalistas- de que llegaron antes y tienen derecho a quedarse.

Sin embargo, la destrucción del bosque tropical para hacer lugar a la infraestructura petrolera, los residuos de las operaciones y los frecuentes derrames de crudo han preocupado tanto al Gobierno como a los científicos.

Economía

Reconozco que hay una contraposición de intereses, pero debemos entender que la economía ecuatoriana se sustenta gracias a los hidrocarburos
Alonso Jaramillo, director del Parque Nacional Yasuní

El director del Parque Nacional Yasuní, Alonso Jaramillo, admitió a BBC Mundo que la explotación de hidrocarburos en un área protegida plantea una contradicción.

"No me gusta la idea. Reconozco que hay una contraposición de intereses, pero debemos entender que la economía ecuatoriana se sustenta gracias a los hidrocarburos".

De hecho, el 50% de los ingresos de Ecuador, nación que hace poco tiempo se reincorporó a la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP), provienen de la extracción de crudo, cuya producción alcanza los 500.000 barriles diarios.

"En esta situación, lo único que podemos hacer es controlar que se respeten las normas ambientales y exigir que se utilice tecnología que minimice el impacto en la naturaleza. Pero para eso tenemos que fortalecer las instituciones y dotarlas con más recursos económicos", completó Jaramillo.

Impacto "innegable"

Selva
Las compañías petroleras han talado parte del bosque tropical.
Según los científicos que trabajan en la EBT, son "innegables" los efectos negativos que la actividad petrolera ha provocado en el Parque Nacional Yasuní.

"Cuatro décadas de explotación han tenido impactos directos en esta zona protegida. Las compañías han talado parte del bosque tropical para construir caminos, plataformas y viviendas para los trabajadores", explicó Swing.

"Asimismo, los residuos que produce el proceso de perforación en algunos casos se escapan al ambiente y es común que haya pérdidas en los oleoductos. Tan sólo la estatal Petroecuador ha sido responsable de 850 derrames desde 2000 por falta de recursos para modernizar sus instalaciones".

Swing añadió que en un sitio de gran variedad de flora y fauna como Yasuní, todo impacto, por pequeño que sea, tiene grandes consecuencias: "Por ejemplo, un kilómetro de ruta reduce en 100 hectáreas la biodiversidad de los árboles".

Shawn MacKracken, biólogo
Hemos visto que la colonización de las petroleras afecta considerablemente a la diversidad de ranas y otras especies
Shawn MacKracken, biólogo

Algo similar ocurre con los animales, según Shawn MacKracken, un biólogo también estadounidense que trabaja en la EBT y se dedica a comparar las poblaciones de anfibios en áreas con mucha y poca actividad humana.

"Hemos visto que la colonización de las petroleras afecta considerablemente a la diversidad de ranas y otras especies", dijo a BBC Mundo.

MacKracken añadió que tan sólo la llama de las teas con las que las petroleras queman el gas que extraen junto al crudo atraen y matan a millones de insectos.

¿Demonizadas?

No obstante, dentro del Parque Nacional Yasuní hay petroleras que, al contar con tecnología avanzada, logran disminuir considerablemente el impacto ambiental de sus operaciones.

Tal es el caso de la empresa española Repsol YPF, que posee el mayor bloque de explotación dentro del área protegida. BBC Mundo visitó uno de sus campos, donde trabajan unos 350 empleados.

Allí los directivos nos dijeron que no les agradaba la presunta "demonización" de las petroleras y enumeraron varios argumentos a su favor.

Derrame
Este año Repsol YPF fue responsable de un derrame de crudo.

Repsol YPF admitió que cortar árboles para construir sus instalaciones ha tenido un impacto negativo en la selva, aunque aseguró que ha sido "mínimo" porque ha reforestado el equivalente a lo talado.

En cuanto a la explotación en sí, Edgar Delgado, gerente del campo, nos aseguró: "Nuestra operación es limpia. Reducimos la superficie que ocupa la plataforma de los pozos para preservar más vegetación y utilizamos el gas que sale con el crudo para generar energía, en lugar de quemarlo en la tea".

"Además, los desechos líquidos de los baños, la cocina y otras instalaciones para los operarios van a piletas en las que, mediante procesos orgánicos, son limpiados antes de echarse al río. Y los restos sólidos se llevan a otra parte de Ecuador".

Con todo, a pesar de su tecnología, este año Repsol YPF fue responsable de un derrame de crudo que para los ambientalistas fue "grande" y para la empresa fue "limitado".

"Ocurrió cuando la cobertura de un oleoducto se dañó y nos encargamos de limpiarlo", afirmó Delgado.

Territorio indígena

Huarani
Los huaorani han cambiado su vivienda de paja con piso de tierra por casas modernas con camas.
Los investigadores afirman que al impacto ambiental por la explotación de hidrocarburos se suma el humano.

Dentro del Parque Nacional Yasuní hay una reserva de 2.000 huaorani, indígenas de baja estatura y ojos rasgados que tradicionalmente han vivido de la caza de animales, la recolección de frutos y la pesca.

Allí visitamos Tigüino, un pueblo nativo junto al cual se ha instalado una petrolera. Los aborígenes nos contaron que la explotación de crudo no sólo ha cambiado su forma de vida, sino también su economía.

Ciertamente, los huaorani han dejado atrás su vivienda de paja con piso de tierra, en la que dormían en hamacas, para vivir en casas modernas con camas.

Penti Baihua, representante de la comunidad huaorani en Tigüino
Las petroleras echan petróleo a los ríos de los que bebemos agua. Por la contaminación hay enfermedades de la piel y cáncer
Penti Baihua, representante de la comunidad huaorani en Tigüino
Algunos trabajan en la reforestación que llevan a cabo las petroleras. Otros, aprovechando las nuevas rutas, han comenzado a dedicarse a actividades que perjudican su propio hábitat: colaboran con las grandes madereras o proveen de carne a los mercados, más allá de sus propias necesidades de alimento.

Penti Baihua, representante de la comunidad huaorani en Tigüino, dijo a BBC Mundo que se opone firmemente a la explotación de crudo en la región.

"No sólo invaden nuestro territorio, sino que además destruyen los bosques que nos dan de comer y echan petróleo a los ríos de los que bebemos agua. Por la contaminación hay enfermedades de la piel y cáncer".

¿Ayuda?

Pero no todos los indígenas están en contra de las petroleras, porque muchas compañías les proveen atención médica, educación, vivienda, transporte, alimentos y ropa a cambio de que les permitan trabajar en su territorio.

Mingui Ahua
"Creo que nuestro pueblo sólo puede progresar si existen buenas relaciones con las petroleras".

Tal es el caso de Mingui Ahua, líder huaorani en el pueblo de Timpoca, dentro del bloque en el que opera Repsol YPF.

"Nosotros queremos todas las ventajas y las facilidades que tienen los blancos. Creo que nuestro pueblo sólo puede progresar si existen buenas relaciones con las petroleras", afirmó.

Pero las autoridades ecuatorianas, que tienen escasa penetración en el Parque Nacional Yasuní, ven en este aspecto un problema: la creación de una "cultura de la dependencia".

"Los indígenas reciben beneficios de algunas compañías, pero no se les garantiza mucho a futuro, ni se les da la oportunidad de aprender otra cosa que no sea presionar para obtener lo que quieren", reconoció a BBC Mundo la ministra de Medio Ambiente de Ecuador, Marcela Aguiñaga Vallejo.

"Nosotros tenemos que intervenir en los acuerdos entre las petroleras y los huaorani, para asegurarnos de que los indígenas se autogestionen y sean independientes de una empresa que un día puede llegar a irse".





 

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