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Martes, 13 de mayo de 2008 - 11:03 GMT
Al rescate del Amazonas
Max Seitz
Max Seitz
BBC Mundo, enviado especial a Iquitos, Perú

Puerto de Iquitos
Iquitos es el centro urbano más importante de la Amazonia en Perú y la capital del inmenso departamento de Loreto.

 "Pirañas y lagartos

Es sabido que la biodiversidad en la Amazonia peruana está en riesgo, pero pocos saben que grupos de científicos hacen un trabajo de hormiga, a la par del Estado, para tratar de rescatar especies y educar a las comunidades locales en la preservación de la naturaleza.

Esta tarea la realizan biólogos de instituciones como la Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Amazónica (Acobia), de Perú, y el Dallas World Aquarium y la Universidad de Cornell, de Estados Unidos.

Actúan en la zona de Iquitos, el centro urbano más importante de la Amazonia peruana y la capital del inmenso departamento de Loreto, en el noreste del país.

En esta región comienza, precisamente, el largo y ancho río Amazonas, que pasa por la ciudad y es alimentado por tributarios como el Marañón, el Ucayali, el Itaya y el Nanay, entre otros. En la selva los árboles compiten con la luz, y la flora y la fauna tienen una riqueza incomparable.

Selva inundable
La selva inundable permite que los peces consigan alimento extra.
"La Amazonia peruana tiene un ecosistema muy particular. Es un bosque tropical cuyos ríos crecen unos diez metros en diciembre y vuelven a su nivel normal en los primeros días de junio", explicó a BBC Mundo el biólogo Javier Velázquez, que trabaja para Acobia.

"Lo interesante es que cuando el agua sube, los peces pueden ingresar a zonas donde les es posible comer frutas maduras e insectos. De este modo engordan y se reproducen más".

"Las plantas, por su parte, tienen la posibilidad de distribuir sus semillas por medio de los peces. De modo que ambos grupos se benefician", completó Velázquez.

Cuando los ríos cubren las pasturas y escalan los troncos de los árboles, los animales terrestres deben retirarse a tierra firme. Y eso es lejos, porque la superficie anegada es muy amplia.

Pero para el resto de las especies la inundación no es un problema serio, porque en la Amazonia la mayoría de los seres vivos obtienen su alimento de los árboles.

En riesgo
Cuidadora alimentando un Manatí
En el centro rescatan y alimentan a bebés de manatí para devolverlos a su hábitat.

Con todo, este complejo ecosistema corre peligro, porque la tala de bosques tropicales, la pesca indiscriminada, la extracción de huevos de tortugas, la caza de especies para alimentarse o comercializarlas y el uso de animales como mascotas reducen la biodiversidad.

Los animales que han sido catalogados como especies en peligro son el manatí (mamífero acuático), la nutria gigante, la tortuga grande conocida como "charapa", el paiche (el mayor pez de río de la Amazonia), y los monos "guapo rojo" y "pecho amarillo".

"Esto se debe a dos factores: la necesidad de los pobladores amazónicos de subsistir y a la falta de educación ambiental", afirmó Velázquez, quien es uno de los científicos que da charlas sobre conservación en escuelas de la región.

Sin embargo, hay otras especies de la Amazonia peruana a las que debe prestarse atención, según los biólogos.

Se trata del delfín rosado, el mono "leoncito" (el más pequeño del mundo) y el ¿capibara¿ (el roedor más grande del planeta).

Rescate, el primer paso

Madera
La tala de árboles es una de las mayores amenazas para el ecosistema amazónico en Perú.

En la región son escasos los centros de rescate y rehabilitación de animales en riesgo. Sin embargo, BBC Mundo visitó uno de ellos en Iquitos, que es financiado por el Dallas World Aquarium.

Allí, un pequeño grupo de biólogos cuidan en grandes piscinas a varios manatíes, animales que están en riesgo de desaparecer por la cacería (su carne es muy nutritiva) y porque muchos los tienen como mascotas en piletas o lagos artificiales sin saber cómo alimentarlos adecuadamente.

"Estos manatíes bebés fueron rescatados luego de que mataran a sus madres y cayeran en cautiverio", contó a BBC Mundo el biólogo puertorriqueño Antonio Mignucci-Giannoni, el jefe del centro.

"Los tenemos en piscinas hasta recuperarlos de la mala alimentación y asegurarnos de que crezcan sanamente".

Mignucci-Giannoni y sus colaboradores peruanos alimentan a los manatíes con leche en biberones y les toman frecuentemente muestras de sangre para detectar posibles infecciones. Además les colocan un pequeño chip para poder identificarlos y tomarles la temperatura una vez que los liberen.

"No tiene sentido

Antonio Mignucci, biólogo.
Afortunadamente, hoy hay una mayor conciencia ecológica en la población, pero queda muchísimo por hacer
Mignucci-Giannoni, biólogo

"Todo este esfuerzo de rescate y rehabilitación no tiene sentido si no hay un programa de educación ambiental que eduque a los pobladores locales. Porque sin ellos no podemos lograr que las especies amenazadas estén fuera de peligro", añadió el biólogo puertorriqueño.

Él y sus colaboradores han dado charlas esporádicas a adultos y niños en los pueblos de la cuenca amazónica y están trabajando para sistematizar y ampliar su iniciativa.

"Le explicamos a los lugareños cuáles son las especies en riesgo y qué pueden hacer para protegerlas. Subrayamos la idea de que hay que conservar lo que tenemos, porque si se acaba puede restarle belleza a la selva", contó Mignucci-Giannoni.

"Afortunadamente, hoy hay una mayor conciencia ecológica en la población, pero queda muchísimo por hacer", completó.

La Universidad de Cornell se ha sumado a la tarea educativa del Dallas World Aquarium y Acobia. Sus biólogos trabajan por temporadas desde un complejo situado en el río Yarapa, al sur de Iquitos.

¿Conscientes?

Casa de madera en Jaldar.
Los habitantes de Jaldar viven de la pesca, la agricultura y la venta de artesanías.
Viajamos precisamente a esa zona, a unas cuatro horas en carro y bote desde la capital loretana, para ver los resultados de ese esfuerzo conjunto por crear conciencia sobre la importancia de preservar la naturaleza.

Nuestro destino fue Jaldar, una localidad en la ribera del río Yarapa con tan sólo 90 habitantes, que como en otras partes de la cuenca Amazónica viven en casas de madera asentadas sobre pilotes y techadas con hojas de palmera, rodeados por el agua y una vegetación de un verde intenso.

Aún cortan árboles y cazan animales -dos de las actividades que a gran escala afectan a la biodiversidad-, pero aseguran que sólo lo hacen para construir viviendas y alimentarse.

Actualmente sus principales formas de subsistencia son la pesca, la agricultura y la venta de artesanías.

Una de las autoridades de Jaldar, José Barrales, confirmó a BBC Mundo: "Sí, han venido científicos a hablarnos sobre las especies en peligro, para que nos preocupáramos y tuviésemos más cuidado con ellas".

Milton Mesa
Hace veinte años, si uno recorría la selva podía toparse con más especies que ahora. Quiero que mis hijos puedan ver lo que yo vi
Milton Mesa, habitante de Jaldar
Milton Mesa Inuma, uno de los lugareños que trabaja como guía turístico, agregó que debido a los cambios que han visto en su entorno, además de las charlas científicas, en su pueblo hay una mayor conciencia de que hay que proteger la naturaleza, porque su riqueza "algún día se puede acabar".

"Hace veinte años, si uno recorría la selva podía toparse con más especies que ahora. Espero que no sea cada vez peor, porque quiero que mis hijos puedan ver lo que yo vi", advirtió.

Tímidamente, Abigail Blandine, una niña de 10 años, nos contó que en la escuela de Jaldar le han hablado de la preservación. "Hay que cuidar a los animales y a la aves para no destrozarlos", sentenció. "A mí me gusta jugar con ellos".

Transformación económica

Éste y otros pueblos de la Amazonia peruana que han empezado a valorar la biodiversidad han tenido que reorientar su economía para hacerla menos depredadora de la naturaleza, promoviendo el turismo ecológico y la producción de artesanías.

Pero, lamentablemente, este cambio no se observa en otros asentamientos selváticos.

Nuestra responsabilidad es hacer un intenso trabajo de enseñanza sobre todo a los niños, que son la clave para solucionar el problema
Javier Velázquez, biólogo
Las autoridades de Jaldar nos dijeron que con frecuencia echan de la zona a traficantes de animales y taladores voraces que provienen de otras partes de la ribera.

Y, según ellos, resulta difícil impedir que actúen en otros sitios, porque eso depende de la conciencia ecológica y los controles que tenga cada población.

Ciertamente, la intervención del Estado peruano no parece alcanzar para preservar todos los rincones de la extensa y tupida Amazonia, incluso habiendo zonas protegidas, por lo que debe confiarse en la actuación de las comunidades locales.

Tarántula

Los científicos, entre tanto, apuestan a la educación. "Nuestra responsabilidad es hacer un intenso trabajo de enseñanza con los adultos, pero sobre todo con los niños, que son la clave para solucionar los problemas", aseguró el biólogo Javier Velázquez, de Acobia.

"Los pequeños son la única garantía de que, en una o dos décadas, podamos tener una población con otra conciencia de la naturaleza".



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