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Martes, 13 de mayo de 2008 - 11:02 GMT
La fiebre del "oro rojo"
Dan Collyns
BBC, Perú

Madera de caoba
Perú es uno de los pocos países donde aún se exporta madera de caoba.
Con sus tonos rojizos que se oscurecen con el paso de los años, la madera de caoba es una de las más valiosas del mundo.

Es apreciada por su uso en la construcción de barcos, muebles o guitarras eléctricas.

Pero su valor ha puesto a esta especie en peligro de extinción en muchos países amazónicos donde se desarrolla. Brasil ha prohibido su exportación; está prácticamente extinto en Bolivia y es muy escasa en Ecuador.

Perú es el único país de Sudamérica donde aún pueden encontrarse algunos árboles en cantidades comerciales que pueden exportarse.

Se supone que la madera procede de concesiones legales, pero en la extensa Amazonia peruana es casi imposible evitar la tala ilegal en busca de este "oro rojo" en áreas restringidas.

Comunidades vulnerables

"Ésta es una de las mayores amenazas para las comunidades viviendo en aislamiento voluntario y es muy probable que esto sea una causa de enfermedad", dijo a la BBC el portavoz en el país de la organización W.W.F., Frederik Prins.

Estas tribus indígenas han optado por limitar el contacto con el mundo exterior. Un resfriado común puede ser fatal para ellos, ya que sin haber estado expuestos anteriormente a la enfermedad son vulnerables a ellas.

La organización de indígenas de la Amazonia, AIDESEP, afirma que existen aún cerca de 15 grupos amenazados por los taladores ilegales.

En 2001, el Gobierno peruano trató de regular la tala dando concesiones de 40 años en determinadas áreas, con el derecho a talar el 5% del área cada año.

Pero reportes forestales indican que la mayoría exceden su cuota anual, talando árboles más allá de sus concesiones. Según Prins "son áreas protegidas donde habitan comunidades indígenas en aislamiento voluntario".

Corrupción

Tala ilegal de caoba
Organizaciones de exportadores consideran que la solución es "legitimar" la tala.

Durante años, las redes criminales en Perú han estado involucradas en el "lavado de caoba", dando maderas procedentes de la tala ilegal un sello oficial que les permite exportarla legítimamente.

Un metro cúbico de caoba tiene un valor cercano a los US$424 en Perú, mientras que cuando llega a Estados Unidos su valor es superior a US$2.000, según la Asociación de Exportadores de Perú (ADEX).

"La mayoría de exportadores han sido capaces de operar durante años y en un sector muy informal, pagando precios irrisorios por madera muy valiosa y exportándola, obteniendo un margen inmenso de beneficio; se han enriquecido enormemente", afirma Prins.

"Su influencia llega a gente de todos los niveles donde diría se están llevando a cabo actos de corrupción".

Los sobornos se dan "a cada paso del trayecto", afirma la exportadora de madera Elisa Maturana.

Concesiones

La tala ilegal es un problema "resultante de la mezcla entre corrupción, ineficiencia y pereza", dice Maturana, quien representa a un comité forestal de la asociación de exportadores ADEX.
La tala ilegal es difícil de controlar porque siempre ha sido más lucrativa que hacerla legítimamente
Ignacio Lombardi, científico de la Convención Internacional de Comercio de Especies en Peligro (CITES)

Según ella, parte del problema es que el Instituto de gestión de Recursos Naturales (INRENA), es quien regula las concesiones de caoba en la selva, donde el 90% va a parar a Estados Unidos.

Ignacio Lombardi, autoridad científica de la Conveción Internacional de Comercio de Especies en Peligro (CITES), dice que la tala ilegal es difícil de controlar porque siempre ha sido más lucrativa que hacerla legítimamente.

Pero el año pasado CITES presionó a Perú a reducir sus exportaciones de esta madera. Este año sólo se pueden exportar 715 árboles - cerca de 4.000 m3 de bosque, según Lombardi.

TLC - Presión internacional

Pero la presión real para terminar con la tala ilegal en Perú procede de un lugar inesperado, el Congreso de los Estados Unidos, donde la mayoría demócrata insistió en incluir una normativa forestal en el Tratado de Libre Comercio con Perú, firmado el año pasado.

Transporte de madera de caoba por el río.
Perú es uno de los pocos países que aún no cuenta con un ministerio de Medio Ambiente.

"Esta normativa estipula que Perú debe tener una regulación forestal más efectiva, contratar a más inspectores forestales y endurecer las penas por tala ilegal. Oficiales estadounidenses podrán dar el alto a embarcaciones sospechosas en la frontera.

El representante de W.W.F. Frederik Prins, dijo que proteger la caoba y otras especies tropicales es un punto clave y permitirá crear un sector forestal nuevo que pueda ser al mismo tiempo una fuente de crecimiento económico para el Amazonas peruano.

"Pone mucha presión institucional sobre el Gobierno para asegurar una reforma del sector", afirmó.

La agresiva maniobra de Perú para atraer inversores extranjeros, que está dando estímulo a su economía, también tiene una positiva influencia en la tala, ya que hay una gran presión comercial por asegurar la protección de la caoba.

Buenas prácticas comerciales

Pero Elisa Maturana insiste en que la única manera de salvar el Amazonas en Perú es legitimando la industria maderera.

"Una cosa es segura, conservación únicamente no funcionará", explicó.

Con la tala selectiva no hay riesgo de deforestación y mejorará la salud del bosque incentivando el crecimiento de los árboles jóvenes
Elisa Maturana, portavoz de ADEX
"Las presiones económicas y demográficas constatarán esto. La migración de pueblos desde los Andes a la selva es aún la mayor causa de deforestación".

"Pero con la tala selectiva no hay riesgo de deforestación y mejorará la salud del bosque incentivando el crecimiento de los árboles jóvenes, que a su vez generan más oxígeno".

Pero para que todo esto suceda, "el estado debe invertir en las áreas concesionadas y ayudar a legitimar a las compañías madereras", sugiere Maturana.

Por el momento, Perú es el país con la segunda mayor área amazónica del mundo y a pesar de esto, no tiene su propio Ministerio de Medio Ambiente.

Y el sector de la tala en Perú es todavía pequeño. El presidente Alan García recientemente apuntó que su vecino Chile, país sin selva amazónica, exportó US$3.000 millones en madera el año pasado, mientras que Perú no más de US$200 millones.

Pero científicos como Ignacio Lombardi, discuten los planes de García de privatizar y desarrollar rápidamente grandes áreas del Amazonas, que ocupa el 60% del territorio.

"Debemos darle tiempo al Amazonas, no acelerar su desarrollo. Si hacemos esto y protegemos su mayor valor (su biodiversidad), será una fuente ilimitada de recursos".





 

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