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Martes, 13 de mayo de 2008 - 11:01 GMT
Entre el olvido y la conservación
Carlos Chirinos
Carlos Chirinos
BBC Mundo, Caracas

Indios Piaroa en Amazonas venezolano. Foto: Bruno Pambour. WWF.
El aislamiento del Amazonas venezolano favoreció su conservación y una vida tranquila para sus gentes, pero no está libre de amenazas.

En Venezuela, el Amazonas es relativamente pequeño, aislado y muchas veces ignorado, lo que ha garantizado su conservación.

La cuenca amazónica aquí se ubica en el extremo sur: la punta del estado que lleva precisamente el nombre de Amazonas.

Son aproximadamente unos 51.000 km2 (menos del 5% del territorio venezolano), escasamente poblados, muy poco desarrollados pese a sus enormes recursos naturales, y con difíciles comunicaciones tanto internas y como con el resto del país.

En todo el estado apenas existe una carretera pavimentada que comunica la capital, Puerto Ayacucho, ubicada al norte del territorio, con San Fernado de Apure, en los llanos venezolanos.

Salvo por algunos pocos caminos habilitados para la circulación, el resto de las comunicaciones tienen que realizarse por vía fluvial o aérea.

¿Amazonas? ¿Orinoco?

Parque nacional de Canaima. Foto cortesía de PROVITA.
El Amazonas venezolano está en mejor estado de conservación que en otros países de la región.
La región amazónica venezolana tiene una dificultad adicional a la hora de su estudio: las definiciones. Mientras algunos, usando criterios hidrográficos, la reducen al extremo sur del estado Amazonas, otros incluyen toda el área al sur del Río Orinoco.

Estos últimos consideran que la Orinoquia comparte características comunes en cuanto a la vegetación y biodiversidad y que por tanto debería estudiarse como una sóla unidad.

Este aislamiento ha permitido que la zona presente un bajo impacto relativo, ambientalmente hablando, cuando se le compara con otras partes de la Amazonia.

"Cuando tú vas hacia el sur del Orinoco te encuentras con un ecosistema en muy buen estado de conservación" explicó a BBC Mundo, Franklin Rojas, director de Desarrollo Institucional de Provita, una organización no gubernamental dedicada al estudio del medio ambiente.

La región tiene varios parques nacionales, monumentos y áreas protegidas que alcanzan más de 4.310.000 ha., en la que las actividades humanas están estrictamente controladas por ley para evitar impacto negativo en el ecosistema.

Sin embargo, por un mezcla de debilidad institucional y falta de recursos para el reforzamiento de la ley, el aislamiento sigue siendo la mejor garantía para la región.

Problemas

No significa que el Amazonas venezolano no tenga problemas y urgencias.

"Yo resumiría los problemas en lo que es la minería, la parte forestal y la frontera agrícola. Y en algunos puntos específicos con el turismo", enumeró Franklin Rojas.

Zona deforestada
Zona de la selva deforestada años atrás por las actividades mineras.
Según denuncias de grupos ambientalistas, en los últimos años se han presentado problemas con mineros venidos de Brasil y Colombia cuyo trabajo incontrolado ha afectado a algunos cauces de agua, principalmente por contaminación con mercurio.

Esos casos han sido controlados por la Guardia Nacional venezolana, encargada de la protección medioambiental, pero los daños registrados tardarán en desaparecer.

Por eso el mayor reto que tiene la región es garantizar el crecimiento económico sustentable ecológica y humanamente. "El enfoque tiene que ser integral entre lo que es conservación de biodiversidad y lo que es conservación de diversidad cultural también."

"Evaluar y conciliar las etnias, los grupos humanos presentes en la zona con los territorios en conservación. Además hay una muy baja calidad de vida, no llegan los servicios".

Amenazas

Para el diputado venezolano Eddie Gómez Abreu, quien también es vicepresidente del Parlamento Amazónico, la mayor amenaza que hay sobre el Amazonas es "el gobierno de Estados Unidos".

"Tenemos seguridad de que (EE.UU.) está detrás de las riquezas energéticas, de minerales y del agua", dijo Gómez a BBC Mundo.

El Parlamento Amazónico es una instancia creada hace 30 años por iniciativa del Gobierno de Perú, en el que se integran otros 7 países de la región: Brasil, Colombia, Ecuador, Surinam, Guyana, Bolivia y Venezuela, con el fin de crear el marco legal para garantizar la conservación de la zona.

Para Gómez hay una red de organizaciones a las que califica de "pseudo ambientalistas" o "pseudo religiosas" que serían financiadas por potencias occidentales "para el control de esas riquezas".

Nuevas tribus

Mujeres Piaroa. Foto cortesía de PROVITA
El grupo "Nuevas Tribus" era sospechoso de forzar la evangelización de los indígenas.
El caso más famoso y polémico en Venezuela es el de las Nuevas Tribus, una misión evangélica estadounidense que actuaba en la región desde los años 40 y que fue expulsada del país hace tres años atrás por el presidente Hugo Chávez.

Las Nuevas Tribus eran parte de la Fundación Lingüística de Verano, un grupo proveniente de EE.UU., cuya labor era la traducción de la Biblia a dialéctos aborígenes y que según muchos recibe financiamiento de grandes transnacionales, algunas vinculadas a la energía y la defensa.

Ya en los años 70 el grupo -cuya máxima presencia llegó a los 200 misioneros- era acusado de efectuar supuesta prospección de minerales estratégicos, además de forzar a los indígenas a la aculturación y la evangelización.

Sin embargo los misioneros negaban las acusaciones y siempre aseguraron que su labor era exclusivamente evangélica y que siempre respetaron la identidad de los indígenas.

Gasoducto polémico

Una polémica mayor surgió en enero de 2006 con la presentación del proyecto lanzado por el presidente Chávez de crear un gasoducto que uniera Venezuela con Argentina: el llamado Gran Gasoducto del Sur.

Hoy el proyecto luce estancado, en gran parte por su elevado costo y, en menor medida, por las preocupaciones que inmediatamente presentaron los grupos ambientalistas.

Los 8.000 km de extensión de la tubería atravesarían el sensible Amazonas y otras regiones delicadas como el Pantanal brasileño.

Habría que meterlo (el gasoducto) por las partes bajas, es decir, por bosques vírgenes, y el impacto sería tremendo
Franklin Rojas, Provita.
En el caso venezolano la vía más práctica, y menos costosa monetariamente hablando, de acometer la construccion pasa precisamente por la Amazonia.

"Habría que meterlo por las partes bajas, es decir, por bosques vírgenes y el impacto sería tremendo" explicó a BBC Mundo Franklin Rojas de Provita.

Cuando se lanzó el proyecto, Chávez calculó el costo en unos US$20.000 millones, pero esa cifra podría duplicarse si se toman las previsiones ambientales necesarias.

La polémica en torno al Gran Gasoducto del Sur unifica el Amazonas venezolano con el resto de la cuenca, pues incentiva el debate sobre la necesidad de crear proyectos de desarrollo sustentables.

Los ecologistas consideran que esos proyectos deberían estar más centrados en actividades de pequeña escala manejados por las comunidades originarias que, en esos mega proyectos invasivos y potencialmente destructivos.





 

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