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En 1998 me tocó desplazarme. Tuve relaciones con una mujer, quien le dijo a su marido, un guerrillero, que yo la había violado
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Gustavo Alberto Muñoz es un desplazado colombiano que desde hace nueve años tuvo que dejar su lugar de residencia porque, según dijo a BBC Mundo, lo persigue la guerrilla.
Tengo 45 años y 9 hijos. Vengo de Turbo, Antioquia, en el Golfo de Urabá (Noroccidente de Colombia). Allá yo era maestro de construcción.
En 1998 me tocó desplazarme. Tuve relaciones con una mujer, quien le dijo a su marido, un guerrillero, que yo la había violado.
Mi abogado me aconsejó salir de la zona. En vez de quedarme en Medellín, decidí venir a Bogotá, donde estaban unas hijas que no veía hacía tiempo. Inicialmente llegué a la Calle del Cartucho, que es una zona de mucha drogadicción y delincuencia en la ciudad.
Hice parte de la ocupación pacífica de las instalaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja (que duró casi tres años). Allí se creó la ONG Cooperación para el Progreso de Familias Desplazadas, Coprafa, de la cual soy representante legal y desde donde desarrollamos acciones legales a favor de los desplazados.
Si me dan garantías, volvería a Turbo, pero primero tengo que terminar lo que estoy haciendo aquí, (apoyando a otros desplazados).
