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¿Por qué es necesaria una reforma?
Hoy, ocho años después se tiene mucha más claridad con respecto a las funciones que debe cumplir el Estado para atacar los problemas más importantes del país como son la pobreza y la exclusión.
Pero ¿qué falta en la constitución actual para poder trabajar sobre eso?
Faltan plataformas para poder redactar leyes que se están incorporando para hacer de una estructura política administrativa que pertenece a lo que llamamos la Cuarta República, al esquema pasado. Para que ese eje central es el poder popular no sea un mero slogan.
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¿Cómo evalúa este proceso de reforma constitucional?
Los países latinoamericanos se han caracterizado por una expresión legal que hoy mejor que nunca está presente: las leyes "se acatan pero no se cumplen".
Yo creo que eso es una marca que sigue vigente porque nosotros creemos que reformando las leyes reformamos las realidades. Creo que en la constitución tenemos un claro ejemplo de eso.
Es un "fetichismo legal". Mario Briceño Iragorry, un autor venezolano decía que era "el legalismo español" y yo le incorporaría un elemento nuevo que es el chantaje institucional.
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