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Viernes, 30 de noviembre de 2007 - 12:52 GMT
"La reforma es ilegal"

Javier
Elechiguerra fue uno de los principales promotores de la Constitución del 99.
A principios del gobierno de Hugo Chávez, Javier Elechiguerra era uno de sus principales asesores en temas legales.

Ejerció el cargo de Fiscal General y de Procurador de la República y fue uno de los principales promotores de la Constitución "Bolivariana" redactada por la Asamblea Constituyente de 1999.

Desvinculado del llamado proceso revolucionario, Elechiguerra considera que la "mal llamada reforma" es ilegal porque no se trataría de una reforma sino de una nueva Constitución que afecta la estructura fundamental de la Carta Magna, sin cumplir los pasos que ella misma establece para su modificación.

Elechiguerra le aseguró a BBC Mundo que en Venezuela, desde tiempos de la colonia, existe un "fetichismo legal" que hace creer a muchos que la sóla promulgación de una ley puede resolver los problemas.


¿Cómo evalúa usted todo este proceso de reforma constitucional?

Los países latinoamericanos, desde tiempos coloniales, se han caracterizado por una expresión legal que hoy mejor que nunca está presente. Cuando las Leyes de Indias estaban vigentes (...) había una expresión que decía "se acatan pero no se cumplen".

Yo creo que eso es una marca que sigue vigente porque nosotros creemos que reformando las leyes reformamos las realidades. Creo que en la constitución tenemos un claro ejemplo de eso.

Es un "fetichismo legal". Mario Briceño Iragorry, un autor venezolano, decía que era "el legalismo español" (…). Y yo le incorporaría un elemento nuevo que es el chantaje institucional, que es decir que todo el que se oponga a lo que yo proponga está fuera de la ley, es subversivo o es golpista.

Pero eso no es nuevo, esa ha sido la conducta usual de los gobiernos desde el año 58 para acá.

Visto así no importaría mucho que se reforme la Constitución, si pasa a ser letra muerta.

Claro, desde ese punto de vista es cierto, pero el problema es que cuando se reforma una constitución y está allí, cualquier cambio serio que se quiera hacer va a tener el apoyo constitucional. Mientras que si no se hace, el cambio de la ley no es posible. Es la posibilidad de que algo pase.

¿Pero específicamente qué objeciones le hace a la reforma?

La esencia de toda constitución es un control sobre quién detenta el poder. Y esa constitución, tal como está planteada, lejos de limitar lo que hace es dar demasiado poder sin ningún tipo de control.

Esa modificicación que se pretede hacer a la constitución a través de una mal llamada reforma no es posible sino sólo a través de una Asamblea Nacional Constituyente.

El captar que ese cambio de constitución por el sólo hecho que se le ponga el nombre de reforma es errado.

Se están modificando los principios fundamentales del Estado, como es el voto, la descentralización, la autonomía del Banco Central. Aspectos que te van a tocar la estructura del poder.

¿Se cuenta usted entre quienes califican el proceso de "fraude constitucional"?

Es un cambio profundo disfrazado de reforma. Yo no lo llamaría fraude constitucional porque el fraude supone un engaño del que no te das cuenta. Y evidentemente la gente, incluso los que vayan a votar por el Sí, están concientes de los profundos cambios que va sufrir el Estado.

Pero eso queda en manos de la población, sancionarlo o no.

Ahí surge una pregunta: si el cambio es inconstitucional y es violatorio de pactos internacionales, ¿será subsanable por el hecho que se someta a un referendum?. Yo creo que no. Eso es como si le preguntara a los venezolanos si están de acuerdo con la pena de muerte y que todos digan que sí.

Aún cuando todos digan que sí, eso no legitima que la pena de muerte se imponga, porque hay unos compromisos internacionales y según el principio de progresividad no puede darse un paso atrás.

Pero aún como reforma es nula porque el procedimiento establecido en la propia Constitución para aprobar la reforma ni fue cumpido. Esa reforma no pasó por tres discusiones.

Pero la Asamblea la discutió tres veces.

La propuesta del presidente, pero la que ellos (asambleistas) incorporaron no.

La reforma es una sola, es un todo. No puedes decir que una parte es la del presidente y otra la que incorporó la Asamblea, y ese todo no pasó por tres discusiones.

¿Pero por qué, con la popularidad que tiene el presidente, no optaría entonces por la vía de la Asamblea Constituyente?

Nadie puede negar que el presidente tiene un buen pulso político, tiene muchas ventajas a su favor. Una de ellas es que en Venezuela existe una democracia muy sui generis porque no existe una oposición (...) un proyecto de país alterno. Así que el presidente está, para decirlo en términos automovilísticos, corriendo sólo.

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