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Viernes, 23 de noviembre de 2007 - 15:11 GMT
El yugo de la deuda
Inma Gil
BBC Mundo

Silvia Pérez Freire, de la organización Alecrín
Según Silvia Pérez Freire, hoy en día no hay tantos intermediarios en la red.

"Yo me resistí, pero no había otra manera de pagarles el billete... La única manera de pagarles era prostituyéndome... ".

Dos meses antes, Ángeles había contraído una deuda para poder viajar a España desde Venezuela.

Al igual que ella, la mayoría de las víctimas de trata se endeudan con las redes que las captan, adquiriendo un préstamo que después tendrán que saldar con su trabajo en el país de destino.

Las mujeres suelen asumir voluntariamente esta deuda y llegan incluso a entender el préstamo como una "ayuda" que la propia red les brinda para poder salir del país y realizar su sueño.

LA DEUDA DE ÁNGELES
El viaje lo pagó el club que me trajo, que era supuestamente una cafetería.

Yo les iba a pagar a ellos 2.500 euros (US$3.700), los cuales me irían descontando a medida que fuese trabajando...

El ticket, sólo el ticket, enviarme de Venezuela para acá, me costó 2.500 euros...

Ellos me quitaron el pasaporte el primer día que llegué. Después me metían miedo para que no saliera porque no tenía pasaporte...

El me dijo que me cambiase (...) y ahí capté que era un club de prostitución. Yo ese día no trabajé, sólo estuve allí, observando todo...

Yo me resistí, pero no había otra manera de pagarles el ticket a ellos. La única manera de pagarles el ticket era prostituyéndome...

Ángeles, venezolana, 30 años, dos meses de ejercicio

Fuente: Informe sobre prostitución en Lugo, de la asociación Alecrín

En muchas ocasiones el intermediario o la agencia que gestiona la partida ofrece el dinero en concepto de "bolsa de viaje": un eufemismo en el que incluyen el pasaje de avión, la gestión de los papeles y algo de dinero para los gastos iniciales.

Las víctimas de trata desconocen "la letra pequeña" del préstamo: unos intereses exorbitantes y en muchas ocasiones una hipoteca de su libertad en el país de destino hasta que la deuda quede saldada.

"La deuda es altísima", advierte María José Barahona, especialista en prostitución en España.

Según sus datos, el monto que deben las mujeres subsaharianas oscila entre US$ 47.000 y US$63.000, el de las de Europa del Este entre US$63.000 y US$78.000, y el de las latinoamericanas entre US$31.000 y US$47.000.

"Hace unos diez años esa deuda podía llegar a saldarse en un año y medio o dos años, porque no había tantas mujeres. Pero ahora al haber tantísimas mujeres, ese dinero se diluye y tardan el doble de tiempo en saldar su deuda".

"Una mujer puede estar tres o cuatro años perfectamente en situación de trata antes de saldar su deuda", concluye Barahona.

DEUDAS APROXIMADAS EN US$
África subsahariana: entre 47.000 y 63.000
Europa del este: entre 63.000 y 78.000
América Latina: entre 31.000 y 47.000

No obstante, la representante de la asociación Alecrín (una asociación española que presta ayuda a las mujeres prostituídas), Silvia Pérez Freire, sostiene que en términos relativos hoy en día las cantidades de la deuda son algo inferiores "porque no hay tantos intermediarios".

Como ejemplo Silvia comenta que muchos dueños de clubs de prostitución de Galicia, en el noroeste de España, viajan personalmente a Brasil para captar a las mujeres.

Allí disponen de contactos que les ayudan a "pactar" las mujeres directamente, sin mediadores, asegura.

Deudas que aumentan

Lejos de ser saldada rápidamente, con demasiada frecuencia la deuda aumenta en cuanto las víctimas ponen pie en el país de destino.

A diferencia de las organizaciones nigerianas y sudamericanas, que dejan a sus víctimas en libertad cuando han pagado la deuda, las redes rumanas nunca las dejan en libertad
Francisco Morenas Fernández, Inspector Jefe del Cuerpo Nacional de Policía

Cuando las mujeres son trasladadas a un gran club de prostitución, inmediatamente deben empezar a pagar una cuota diaria o "plaza" en concepto de alojamiento y manutención.

La cantidad varía según el local pero gira en torno a los 50 euros (unos US$ 65).

Además, "alrededor de las mujeres hay una red de picaresca bastante amplia de gente que se dedica a vivir de ellas", explica la educadora social Andrea Náñez, que visita regularmente con la unidad móvil de la asociación Alecrín los distintos ámbitos de prostitución de Galicia.

Andrea, educadora social de Alecrín
Las chicas nos han contado que por un champú normal de 2 euros (US$3) han llegado a pagar 30 euros (US$45). Por un pintauñas de 60 céntimos (US$1)han pagado 60 euros(US$90).
Andrea Náñez, educadora social de Alecrín

Cuando a las mujeres no se les permite salir de los burdeles o éstos están muy alejados de los centros urbanos, "hay personas que se dedican a ir por los clubs vendiendo sus artículos: ropa, cosméticos o incluso productos alimenticios de su país de origen. Y el precio alcanza tres o cuatro veces más que su precio normal en el mercado", denuncia Andrea.

Además, "dentro de los macroclubs ya tienen de todo. Por ejemplo, en algunos hay peluquería y la mujer está obligada a ir tres o cuatro veces por semana a la peluquería".

Los clubs más grandes se benefician de la venta a precios desproporcionados de objetos que las mujeres necesitan, como ropa interior o productos de aseo.

Incluso hay asociaciones que se dedican a cobrar a las mujeres por servicios jurídicos y médicos que son gratuitos, como empadronarse o hacerse un análisis de sangre.

"Por ejemplo, hacerse una tarjeta sanitaria para gente sin recursos es un trámite gratuito y rápido, se puede hacer en una mañana. Estas asociaciones van por los clubs, les gestionan este tipo de cosas y les cobran a lo mejor 300 euros (US$445)", dice Andrea.

Si tú por ejemplo te sientes mal y quieres ir para arriba a acostarte, por el motivo que sea, pagas 50 euros (US$75)...
Violeta, dominicana, 34 años

Multas y sanciones

Los dueños de los clubs tienen a su favor la desprotección y desinformación de las víctimas, que muchas veces desconocen el idioma y casi siempre la ley, sus derechos y hasta el lugar en el que se encuentran.

Por eso organizaciones como Alecrín tratan de acercarse a las mujeres prostituidas para darles información y ofrecerles asesoramiento, aunque no siempre son bien recibidas por los clubs, "porque cuanto más desinformadas estén, más fácil les va a resultar aprovecharse de ellas y engañarlas".

Además, según un informe de Alecrín, los clubs se reservan el derecho a cobrarles a las mujeres ciertas multas, que oscilan entre los 50 euros (US$75) y los 100 euros (US$150), "por actitudes que ellos consideran sancionables, como pasar demasiado tiempo con un cliente en la habitación, llegar tarde o hablar por teléfono en horas de trabajo".

Poco a poco, en lugar de ir disminuyendo la deuda va aumentando
Andrea Náñez, educadora social de Alecrín

"Si tú por ejemplo te sientes mal y quieres ir para arriba a acostarte, por el motivo que sea, pagas 50 euros... cada multa 50 euros", se queja Violeta, una dominicana de 34 años que lleva diez años ejerciendo intercaladamente la prostitución en España.

El resultado final, según la educadora social, es que "poco a poco, en lugar de ir disminuyendo la deuda va aumentando: entre multas, préstamos que les hacen para comprar cosméticos o ropa y el precio del pasaje, al final la mujer acaba pagando muchísimo dinero".

"Y hay que tener en cuenta además que de el dinero que se queda, la mujer envía la mayor parte a su país y a su familia", concluye Andrea.

Pago de la deuda

Patio de la casa de una víctima de trata ecuatoriana.
Las redes conocen la situación de pobreza que viven las mujeres.

En muchos casos durante el período de subsistencia de la deuda las mujeres "no reciben cantidad alguna de dinero, o como máximo un 25% de lo que recauden", escribe el Inspector Jefe del Cuerpo Nacional de Policía Francisco Morenas Fernández en la revista Ciencia Policial.

Añade que las organizaciones nigerianas y sudamericanas suelen dejar en libertad a sus víctimas cuando ya han pagado la deuda, pero las redes rumanas "nunca las dejan en libertad".

"Cuando ya han pagado la deuda es cuando la víctima rumana comienza a percibir el 50% de lo que recauda", explica, y entonces "la red "propietaria" de la mujer la vende a otra red, por lo que la víctima deberá volver a pagar a sus nuevos propietarios la catidad pagada por ellos".

Alivio de la deuda

"Te bajo 1.000 euros (US$1.480) de la deuda si me traes a una amiga".

Según Silvia P. Freire, de Alecrín, son ofertas como ésta las que muchas veces tientan con éxito a las propias víctimas de trata, convirtiéndolas en agentes de la propia red.

Las familiares y conocidas de la víctima son particularmente vulnerables.

Lourdes Pazo, educadora del centro de mujeres Vagalume de Santiago de Compostela, recuerda haberse encontrado a tres hermanas en un mismo club de prostitución.



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