A diez años de la muerte de la princesa Diana, muchos se preguntan si realmente dejó un legado de importancia o si lo que se percibe como tal es parte de un mito fabricado que al paso de una o dos generaciones podría terminar en el olvido.
La elegancia y la belleza de Diana todavía causan admiración.
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Las dudas se originan en la misma dicotomía con la que se percibe la vida de Diana. Por un lado, su obra caritativa a favor de los desvalidos, en la que se destacan los enfermos de SIDA y las víctimas de las minas terrestres.
Por el otro, su presencia casi constante durante más de una década en los diarios de corte sensacionalista y las revistas "del corazón", que revelaban los más mínimos detalles de su vida personal.
Diana ha sido calificada por igual como ingenua o manipuladora, frívola o sensible al dolor ajeno. En gran parte esas opiniones se formaron con la imagen que la prensa dio de la princesa o que, según se dice, ella misma cultivó en los medios.
Interés y admiración
Quizás una forma de medir la vigencia del interés por Diana son las visitas a los lugares asociados con ella. Uno de ellos, el palacio de Kensington, residencia de la princesa en Londres, atrae anualmente a unas 300 mil personas.
Es indudable que una década después de su desaparición física, continúa la admiración por la mujer atractiva y elegante que fue Diana.
El peruano Mario Testino fue el autor de muchas de las fotos en las que se perpetúa esa imagen. En una entrevista con la BBC en ocasión de una exposición de su trabajo con Diana, Testino afirmó que la princesa "tenía el balance adecuado entre lo externo y lo interno".
Según el fotógrafo, "no era una fachada, era algo que venía de adentro". Muchos de quienes admiran a Diana suscribirían esa misma apreciación.
Icono
Diana parece haberse ganado un lugar en la iconografía popular. Para muchos está en la categoría de James Dean, Marilyn Monroe o Jim Morrison. Es el mito homérico de "aquellos a quienes aman los dioses mueren jóvenes" en versión del siglo XX.
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(Diana) tenía el balance adecuado entre lo externo y lo interno
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El mito de la Princesa Diana se nutre sobre todo de su historia personal, desde una boda que recordaba el final feliz de un cuento de hadas a su final real y trágico, no sin antes pasar por los que bien podrían ser los capítulos de una telenovela latinoamericana: romance, traición, desdichas.
El mito vive también de las teorías sobre las causas del accidente que le costó la vida en el Túnel del Alma en París, la noche del 31 de agosto de 1997.
Hay quienes creen, como el empresario egipcio Mohammed Al Fayed, que Diana fue víctima de una conspiración del "establishment británico" para impedir que se casara con su hijo Dodi, por ser musulmán.
Al margen de lo real y lo imaginario, las dos partes del mito, su legado hay que buscarlo en las causas con las que se identificó.
Obras caritativas
La Fundación Diana Princesa de Gales sigue trabajando con el tema de las minas terrestres.
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La Fundación Diana Princesa de Gales, conocida en inglés como, Diana, Princess of Wales Memorial Fund, es la encargada de llevar adelante algunas de sus obras de caridad.
Su directora, Astrid Bonfield, dijo a BBC Mundo que la fundación realiza campañas contra el uso de minas terrestres y lleva ayuda a quienes padecen de VIH/ SIDA y enfermedades terminales en nueve países del África Subsahariana.
Las organizaciones que coordinan la lucha contra el SIDA en Gran Bretaña se muestran agradecidas por el gesto de Diana de visitar en 1987 a un enfermo al que estrechó la mano.
Rachael Bruce, portavoz del National Aids Trust, señaló en declaraciones a la BBC que Diana hizo un gran aporte para combatir el estigma y la discriminación de los infectados con el VIH.
"Trabajamos para continuar con su legado. Hemos avanzado en los diez años desde su muerte pero todavía hay silencio y prejuicios", acotó la funcionaria.
El tiempo y la distancia
A Diana se le recuerda también en un premio establecido por el gobierno británico para adolescentes y jóvenes, de 12 a 18 años, que se destaquen por su labor en beneficio de sus comunidades o que "hayan vencido la adversidad".
Se trata del Diana Memorial Award, fundado en 1999 por el actual primer ministro y entonces ministro de Economía, Gordon Brown.
La portavoz del Diana Memorial Award, Emma Pelling, dijo a BBC Mundo que "el beneficio para los jóvenes que reciben este galardón es inmenso porque los inspira a continuar en sus actividades y a tener un impacto en sus comunidades en el Reino Unido."
Las causas caritativas no son sólo lo que hoy se entiende como el legado de Diana. Para algunos, la princesa obligó a la monarquía británica a cambiar la forma de presentarse ante una sociedad influida por los medios.
Diez años es sin embargo un período corto para examinar el alcance de su legado. Todavía vivimos quienes recordamos bien la saga que fue su vida y un funeral que terminó en una especie de catarsis colectiva.
No tenemos la sabia distancia del tiempo porque, como decía Cicerón con su proverbial elocuencia, "la vida de los muertos está en la memoria de los vivos".