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Viernes, 5 de octubre de 2007 - 11:21 GMT
El Che, el déspota
Rafael Estefanía, BBC Mundo

Che Guevara cruzando el Lago Tanganika, del Congo a Tanzania, en 1965.
Detrás del mito, también está el hombre con errores e imperfecciones.
Mito, mártir, héroe y leyenda. Las palabras que comunmente se asocian con la figura de Ernesto Che Guevara son tantas y tan cargadas de un significado positivo que a menudo se olvida la más obvia: hombre.

Los mitos no tienen defectos, o al menos el peso de sus virtudes los opacan por completo. Los hombres, por el contrario, cometen errores, tienen anomalías, toman decisiones equivocadas. Son al fin y al cabo imperfectos.

El Che no fue una excepción. Testimonios de aquellos que trataron con él a menudo lo presentan como un hombre egocéntrico y arrogante. Así le contó a BBC Mundo su biógrafo, el estadounidense Jon Lee Anderson, autor de 'Che Guevara, una vida revolucionaria'.

"Era soberbio y muy severo con los demás. Tajante en su estilo, llegó a ser muy doctrinario con sus opiniones", asegura Lee Anderson.

Crueldad

Guiado por ideales que trascendían lo mundano, el Che -según señala el biógrafo- no tenía tiempo para los que no apoyaban su causa.

Esto le convirtió en una persona muy exigente y sin ninguna paciencia
Jon Lee Anderson, biógrafo.
"Como él mismo se había sublimado por un ideal, esperaba que todos los demás a su alrededor también lo hicieran y esto le convirtió en una persona muy exigente y sin ninguna paciencia. Formó a su alrededor un culto de unos pocos que vivieron su vida totalmente de acuerdo al Che", dice el autor.

Cuando se habla de un líder, estos defectos humanos pueden ser vistos, incluso como virtudes. De la arrogancia puede nacer la valentía, de la impaciencia las ganas de hacer y de la exigencia la búsqueda de la perfección.

Sin embargo, como contó a BBC Mundo Félix Rodríguez, ex agente de la CIA que participó en la captura e interrogatorio del Che en Bolivia, el defecto de la crueldad también estuvo presente en él.

"Hace 20 años una mujer se acercó a mí en Paris y me contó como cuando su hijo de 15 años fue condenado a muerte por escribir en contra del gobierno de Fidel Castro", cuenta Rodríguez.

"Ella consiguió una audiencia con el Che y le rogó que lo dejara vivir. Era viernes y la ejecución estaba prevista para el lunes. Cuando el Che le preguntó el nombre del muchacho la madre creyó haber salvado la vida de su hijo. Él giró la cabeza y dirigiéndose a sus soldados gritó: 'Al hijo de esta señora fusílenlo hoy mismo para que su madre no tenga que esperar hasta el lunes', asegura el ex agente de la CIA.

Nuevas revelaciones

Che fumando un puro
Un rostro diferente: Ernesto Guevara bajo la identidad de Adolfo Mena González.
Coincidiendo con el 40 aniversario de su muerte ha visto la luz una nueva biografía, 'El rostro oculto del Che' que, como su nombre indica, explora el lado oscuro del comandante.

Su autor, el periodista y escritor cubano Jacobo Machover, detalla el periodo más oscuro de la vida del Che, cuando fue puesto al frente de una "comisión purificadora" en una prisión en La Habana encargada, entre otras cosas, de supervisar ejecuciones.

Durante ese periodo, según Machover, al menos 180 personas fueron fusiladas, a menudo después de juicios sumarísimos presididos por el propio Che Guevara. José Vilasuso, abogado que trabajó con el Che en la prisión de La Cabaña preparando las acusaciones, confirmó ese aspecto:"los hechos se juzgaban sin ninguna consideración de los principios de justicia".

En el libro aparecen citas del escritor cubano, y entonces compañero de armas del Che, Dariel Jiménez Alarcón quien describe la frialdad del comandante a la hora de presenciar las ejecuciones.

"El Che se subía a un muro y tendido de espaldas observaba las ejecuciones mientras se fumaba un puro", dice Jiménez.

El imperfecto y el hombre nuevo

Mas allá de la persona, los ideales del Che a menudo considerados universales también tienen ecos muy distintos entre los que vieron en él un enemigo, un peligro para el orden mundial en una época en donde la paz en el mundo pendía de un hilo.

El Che se subía a un muro y tendido de espaldas observaba las ejecuciones mientras se fumaba un puro
Dariel Jiménez Alarcón, su compañero de armas.
"Yo establezco una analogía entre la figura del Che en los años sesenta y la de Osama Bin Laden hoy" cuenta Lee Anderson.

"Por supuesto que se trata de personajes muy diferentes y que no generan el mismo tipo de reacciones. A lo que me refiero es que el Che durante la Guerra Fría, con los aires nucleares, fue el protagonista del momento mas álgido en la historia entre Occidente y Oriente".

Segun el escritor estadounidense Lawrence Osborne, la retórica del Che estaba cargada de odio:"alguno de sus discursos eran casi fascistas" afirma citando el final de uno de ellos que decía así:"el imparable odio al enemigo nos impulsa y nos transforma en efectivas, frías y selectivas máquinas de matar"

Explorando el hombre detrás de la leyenda aparece un retrato más profundo que la imagen en dos dimensiones de los posters y las camisetas. El hombre imperfecto se une así al 'hombre nuevo'.

"Debemos aprender a ser fuertes sin perder la ternura interior" dijo el Che en cierta ocasión. Quizás en el mundo de un revolucionario hacer convivir ambos principios era una misión imposible incluso para un mito.



 

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