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Trabajaba de lunes a sábado, de ocho de la mañana a doce de la noche. Estaba cansado, cansado... Jamás había trabajado así en mi vida
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Argentina es, como dice el lugar común, un "crisol de razas": un país formado por hijos y nietos de inmigrantes, principalmente españoles e italianos. Hoy es un país sumamente receptivo de personas de países vecinos.
Cada año, aproximadamente 50.000 personas de países cercanos cruzan las fronteras hacia Argentina en búsqueda de mejores condiciones.
Según explicó a BBC Mundo Leandro Manzo, encargado del área de Inmigración de la Cancillería argentina, "las principales colectividades son latinoamericanas: paraguayos, bolivianos y peruanos".
"Entre legales e ilegales, hay unos dos millones y medio de inmigrantes, y a eso se le deben agregar unas 10 o 15.000 personas de países asiáticos", estimó Manzo, aunque aclaró que es muy difícil establecer cifras.
"El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) no posee estadísticas actualizadas. Sucede que una enorme parte de los extranjeros que viven en Argentina residen en el país ilegalmente, y además las cantidades son muy fluctuantes".
En cuanto a las actividades que realizan, la mayoría de los bolivianos se dedica a la industria textil, a la albañilería o a las huertas, según la zona del país donde se asienten.
Muchos peruanos trabajan en la venta de celulares o en verdulerías, al igual que los paraguayos.
Explotación y xenofobia
Lamentablemente, muchas veces los que llegan al país no encuentran lo que esperaban.
Lla mayoría de los bolivianos se dedica a la industria textil, a la albañilería o a las huertas.
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La situación de ilegalidad y desamparo ha dado lugar a la explotación y maltrato de muchos inmigrantes de países vecinos.
Tal es el caso de muchos ciudadanos bolivianos que vienen engañados por sus mismos compatriotas, que los traen a trabajar de costureros en condiciones infrahumanas.
Un ejemplo es José Luis Ychuta, un joven boliviano que llegó hace un año y ocho meses a Buenos Aires desde El Alto, Bolivia.
"Me trajeron para trabajar en un taller de costura clandestino. Yo no sabía y no podía producir, pero me exigían que trabajara a la fuerza. Y todos los gastos que hizo la señora para traerme a Buenos Aires, tenía que devolvérselos", relató José Luis a BBC Mundo.
"Hacíamos remeras (camisetas) y me pagaban por remera 15 centavos (5 centavos de dólar). Trabajaba de lunes a sábado, de ocho de la mañana a doce de la noche. Estaba cansado, cansado... Jamás había trabajado así en mi vida".
Otro problema que deben enfrentar los inmigrantes es el racismo: "Por la calle nos gritaron 'negra boliviana', 'bolita de m...'. A los peruanos les dicen 'perucas' y a los paraguayos 'paraguas'...", explicó a la BBC Claudia, oriunda de La Paz.
"Por suerte también hay mucha gente buena que nos trató bien", agregó.
Patria Grande
Luego de aquel incendio en un taller clandestino, el gobierno argentino aceleró la puesta en marcha del programa Patria Grande, que permite a todos los inmigrantes tener documento argentino en forma gratuita y relativamente rápida.
El gobierno argentino aceleró la puesta en marcha del programa Patria Grande, que agiliza la obtención de documentos.
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Leandro Manzo, de la Cancillería argentina, señaló a la BBC que "hay una política de Estado del presidente Kirchner muy definida respecto a la importancia del Mercosur y sus habitantes. Eso se traduce en planes para regularizar su situación documentaria".
"El plan Patria Grande se inscribe en esta necesidad de regularizar la situación de esos latinoamericanos. Es un blanqueo fundamental para la sociedad".
La vida del inmigrante no es fácil. Pero, al menos, ahora todo el que lo desee puede obtener su documento argentino totalmente gratis.