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Lunes, 6 de noviembre de 2006 - 11:08 GMT
Testimonios de las víctimas
Bernardo MonjesLidia GonzalezRodolfo Uballes

Tres víctimas directas de la delincuencia en Argentina hablan con BBC Mundo acerca de sus experiencias personales.

Haga clic en cada una de las fotografías para ver los testimonios.


Bernardo Monges

Bernardo Monjes
Bernardo Monjes fue asaltado cuando volvía de hacer compras y casi lo matan.

Bernardo Monges, de 54 años, encargado de un edificio del casco histórico de Buenos Aires, fue asaltado cuando volvía de hacer las compras y casi lo matan.

Fue un día viernes a las seis de la tarde. Cuando regresaba de hacer una compra en el supermercado me asaltaron tres personas.

Una de ellas me dio una patada en la rodilla y cuando me echó al suelo otro se arrojó encima mío y me sacó la campera, el reloj, la tarjeta de crédito con mi documento y 70 pesos que tenía en mi bolsillo.

Las compras que había hecho en el supermercado y que las tenía en un bolso aparte también se las llevaron.

En el momento que me tiraron al piso, cuando salieron a correr los asaltantes, uno le dijo a otro: "¿Le pegamos un tiro y nos vamos?". "No", le respondió el otro, "vamos porque ya tiene mal la rodilla".

Con la patada que me dieron, me hicieron una lesión de ligamentos cruzados. Me llevó tres meses el tratamiento y, gracias a Dios, con la rehabilitación quedé bien.

Después del incidente, nunca más paso por el lugar donde ocurrió todo, para mí ese sitio quedó nulo. Así que, cuando voy para hacer algún trámite, alguna cosa por el sector en donde yo solía ir, prefiero hacer cuatro cuadras más, cinco, pero menos pasar por ahí.

Quedamos aterrorizados con lo que me sucedió a mí. Si dicen: "¿Le pegamos un tiro?", ¿cómo quedás con eso? Pensando en otra oportunidad que te pueda ocurrir lo mismo y capaz terminen dándote el tiro".


Rodolfo Uballes

Rodolfo Uballes
Rodolfo Uballes fue asesinado cuando intentaron robarle su casa.

Rodolfo Uballes, de 82 años, fue asesinado cuando intentaron robarle en su casa de San Pedro, en provincia de Buenos Aires.

Su hijo, también llamado Rodolfo, relata el episodio.

A mi padre lo asesinaron en 2002. Papá tenía a la venta la casa, me llama un día por teléfono y me dice: "Mirá yo me siento muy solo en San Pedro, me quiero ir a vivir a Buenos Aires". Yo siempre lo quise traer a vivir conmigo, pero no quiso.

Llaman por teléfono desde Buenos Aires a una inmobiliaria que tenía para la venta la casa y le dicen: "Estamos interesados, queremos ir a verla".

Esta persona se presentó -la empleada de la inmobiliaria la estaba esperando en la puerta- vio la casa y le dijo: "Mire, señora, a mí la casa me gusta. Yo se la voy a comprar pero voy a necesitar que vengan luego mi señora y mi cuñado para que me terminen de dar el OK".

Llegan tipo cuatro de la tarde dos personas solas, la que había ido antes con otro hombre, diciéndole a papá que, bueno, que había llegado el cuñado y que querían ver la casa.

Y cuando los hace pasar, se ve que ahí recibe un golpe de atrás. Lo atan de las manos atrás con una corbata. Le piden dinero, pero como él no tenía pensaban que estaba ocultando la verdad.

Entonces lo golpean brutalmente, le quiebran cuatro costillas, creo que le rompen un brazo, le pegan dos golpes terribles en la cabeza, tenía reventado el bazo, y le habían puesto bastante sábana en la boca y lo habían envuelto con ella de modo de que se pudiera asfixiar.

Es muy probable, según estuve viendo en el expediente, que haya muerto por asfixia.

Creo tener la virtud que Dios me ha dado de que no puedo anidar rencor, no soy rencoroso. A mí me gustaría que en el país nos organizáramos de alguna manera para ayudar a los delincuentes.

De nada sirve el ojo por ojo, diente por diente, porque si no cada vez estamos peor.


Lidia González

Lidia Gonzalez
Lidia Gonzalez fue robada dos veces.

Lidia González, de 57 años, tienen un kiosco en el barrio de Liniers, en Buenos Aires, y fue robada dos veces.

Los ladrones entraron por la terraza de su negocio, uno de las tantos modus operandi que han estado de moda en la capital argentina.

Nos robaron en 2003 y 2005, en una época de muchos robos por los techos, es decir que los ladrones se trasladaban por las azoteas y luego se introducían en los negocios, o por medio también de boquetes.

Creo que un 30% de la manzana sufrió robos.

Hasta nos sacaron prácticamente la puerta con marco y todo para poder entrar. Nos llevaron mercadería, dinero. Económicamente nos afectó muchísimo.

Pienso que estamos un poco mejor. Hace dos meses que hay más vigilancia, algo que hemos logrado a través de pedidos a la comisaría de la zona.

Tenemos alarma, más cerrojos. Si quieren volver a entrar por donde lo hicieron la otra vez, van a tener que derribar la pared.

Uno siempre está atento. Atento a si cerraste, si pusiste todas las trabas, si activaste la alarma... Al irnos miramos si hay alguien sospechoso.

Es la inseguridad cotidiana que uno tiene, ¿no?, que hoy realmente se vive en todos lados.





 

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