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Domingo, 23 de abril de 2006 - 14:43 GMT
Una segunda generación de víctimas

Vladimir Hernández
Enviado especial de BBC Mundo a Kiev

Las secuelas del accidente nuclear de Chernobyl, en 1986, ya han alcanzado a una segunda generación de víctimas.

De acuerdo a estudios médicos del Fondo de Ayuda para Jóvenes afectados por Chernobyl, que funciona en Kiev con el apoyo del gobierno cubano, poco más de la mitad de los pacientes registra daños en su estructura genética por la contaminación recibida directamente o de sus padres.

De izq a derecha: Oleg, Olga y Daniel
El número de infantes que puede haber sido impactado por la contaminación radioactiva -en Ucrania, Rusia y Bielorrusia-, puede oscilar entre tres y cuatro millones, según estima el Proyecto Internacional de Niños de Chernobyl, que apoya Naciones Unidas.

"Todavía hay muchos, muchos problemas por esta situación", aseveró a BBC Mundo Olga Penisova, directora del fondo que funciona en un hospital de la capital ucraniana.

Basta con darse una vuelta por el consultorio en un día cualquiera y se ve a numerosos grupos de jóvenes pacientes, acompañados de sus padres. Muchos de estos niños ya portan la calvicie característica de quien ha sido sometido a quimioterapia.

Un caballo

Nikita es uno de estos chicos. A sus cuatros años de edad probablemente ya ha visto más médicos y hospitales que cualquiera de sus compatriotas. Su pequeña cabeza sin cabello así lo certifica.

Nikita
De cuatro años, Nikita no pierde la alegría.
Pero eso no le ha quitado la alegría. Interesado por el equipo de grabación de este reportero, y la cámara fotográfica, Nikita, con una sonrisa permanente quiere que le tomen "muchas fotos".

Vive en Odessa, al sur del país, y se expresa siempre en ucraniano a diferencia de quienes viven en Kiev que por lo general se comunican en ruso. En medio de una entrevista con otro paciente, llega galopando, como un caballo y me pide la libreta para dibujar. El hecho de estar esperando que lo vea el doctor no le quita el ánimo.

Nikita es uno de 20.000 niños que han sido recibidos por el programa de ayuda entre Cuba y Ucrania, que se estableció en 1990 a pocos años del accidente nuclear.

"Principalmente hemos observado en los pacientes problemas en la tiroides (como cáncer) aunque también enfermedades de la piel", explicó a BBC Mundo, Arístides Rivero quien tiene 15 años trabajando en el programa.

"Puede que estos niños no sufran las consecuencias directa del accidente, pero de cierta forma pueden tener algún tipo de relación con lo que pasó", agregó.

Agradecimiento

En medio de una conversación con Yuri, de 9 años, y su madre María, el padre del chico interrumpe súbitamente la entrevista y en ruso le dice a Yuri una serie de cosas de manera muy seria.

María
Yo siento que el viaje a Cuba me salvó la vida
María
Pienso que la entrevista de seguro la declararon finalizada, sin embargo, minutos después me entero que el padre sólo quería, vehementemente, recordarle a su hijo que agradeciese enormemente al gobierno cubano ("y a Fidel Castro") por la ayuda recibida.

Cuando la entrevista se reanuda, Yuri pasa del ruso al castellano sólo para decir: "gracias Cuba y Fidel Castro". Única vez que pronunció una frase en español.

El ejemplo, sin embargo, ilustra lo que ya parecía un lugar común entre todos los pacientes y sus familias. Todos manifestaban el mismo agradecimiento por el tratamiento médico recibido, que no tiene costo alguno para los que son aceptados.

"Yo siento que el viaje a Cuba me salvó la vida", dice María, de 21 años, quien vivía en Kiev cuando estalló el reactor 4 de Chernobyl.

"Los médicos me dijeron que me enfermé como consecuencia de la radiación a través de la leche que tomaba, el agua, el aire que respiraba, todo, todo. Es una contaminación que no se ve", agregó.

Platos rotos

Hoy para María la vida es otra. Ya ha ido seis veces a tratarse en la isla del Caribe y su recuperación se encuentra avanzada. "Puedo ir a caminar con mis amigos, lo que antes no podía hacer, y ahora voy a la universidad".

Olga Penisova
Todavía hay muchos, muchos problemas por esta situación
Olga Penisova
¿Pero qué puede significar la palabra Chernobyl para alguien cuya existencia cambió radicalmente?

"Trato de no pensar en eso tanto como antes. También es que ya no tengo los mismos problemas", aseveró.

Quizás lo más difícil de esta situación, es que a 20 años todavía no se conoce la magnitud -y las consecuencias humanas- de lo que ha sido catalogado como el peor accidente nuclear en la historia de la humanidad.

En Ucrania y Bielorrusia los casos de cáncer en la tiroides, por citar un ejemplo, se multiplicaron después del accidente. Pero los especialistas todavía no se atreven a decir a ciencia cierta cuáles serán los efectos totales de la tragedia. ¿Por qué? No han pasado suficientes años, alegan.

Pero, tras dos décadas, lo que sí pareciera estar claro, es que ya hay nuevas generaciones que están pagando los platos rotos de Chernobyl.

 

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