Casi 3.000 personas murieron el 11 de septiembre de 2001.
Cuatro aviones fueron secuestrados por miembros de Al Qaeda. Los primeros dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas, el tercero contra el Pentágono en Washington y el cuarto en un campo en Pensilvania.
Todos abordo fallecieron al instante. Muchos más murieron en tierra, aplastados por los edificios derrumbados.