Francia exporta más productos agrícolas que cualquier otro país de la Unión Europea (UE) y recibe la mayor parte de los subsidios del bolque, aunque apenas el 4% de los franceses trabaja en el campo.
Los agricultores franceses se consideran guardianes de un estilo de vida.
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Francia lidera los países de la UE que se niegan a mejorar la oferta de reducción de políticas de subvención agrícola para avanzar hacia un acuerdo global para el libre comercio.
Fracia considera generosa la propuesta que ha presentado, que contempla recortar araceles en un promedio del 39%. El gobierno francés no quiere ceder más hasta que países como Brasil o India mejoren el acceso a mercados de servicios y bienes industriales.
Oana Lungescu, de la BBC, recoge las opiniones del campo, la política y la industria fracesa para exponer la posición sobre el proteccionismo en el sector agrícola.
A sólo sesenta kilómetros de París, uno encuentra lo que se llama la Francia profunda: inmensos campos de trigo, pequeños bosques; un paisaje que no ha cambiado mucho en el último siglo, de una gran belleza en el frio sol invernal.
Desde hace tres generaciones la familia de Denis de Magnitot tiene una granja en esta zona. Su padre y su abuelo tenían muchas más vacas, pero ahora la mayor parte de sus ingresos no proviene de la carne de vacuno, sino de los subsidios europeos.
Es una suma importante, me cuenta Denis: más de 60.000 euros cada año. Pero después de las recientes reformas agrícolas europeas, su preocupación central no es la producción, sino la seguridad alimenticia, el bienestar animal y el medio ambiente.
Su temor es que los agricultores del MERCOSUR, con menores gastos y controles, inunden el mercado europeo de la carne.
"El precio de la carne vacuna brasileña es de un euro y el nuestro es de tres euros. La diferencia es muy grande para que podamos competir. Las importaciones van a perturbar gravemente el mercado y muchos ganaderos, ya golpeados por sequías sucesivas y deudas, van a desaparecer. Eso va a a tener un fuerte impacto en la campiña francesa", comentó Denis.
Los agricultores franceses no se consideran meros productores de alimentos, sino guardianes de un estilo de vida. Denis escoge cautelosamente entre las piedras calcareas locales para reparar un muro.
Hace seis siglos, este muro sirvió de defensa frente a los soldados ingleses. Ahora, campesinos como Denis, sienten que están defendiéndose de lo que llaman las políticas liberales anglo-sajonas. Denis es uno de los tres agricultores del pueblo y no quiere que ninguno de sus cinco hijos se dedique al campo.
Agricultura y política
El principal sindicato agricola, al que pertenece Denis, tiene aliados poderosos: el presidente Jacques Chirac -quien empezó su carrera como ministro del la agricultura- y casi todos los demás políticos franceses.
Christine Lagarde, la ministra del Comercio francesa, insiste en que la agricultura no es un sector como todos los demás porque tiene un valor estratégico. Pero la ministra dice que también está defendiendo a los pobres de África, cuyos productos tienen acceso preferencial al mercado europeo.
"Las exportaciones de los paises menos desarrollados tienen libre acceso, sin aranceles ni cuotas, y Europa absorbe el 85 % de sus exportaciones. Así que Europa es una región muy virtuosa y muy abierta para los productos de los países más pobres", indicó la ministra.
"Los grandes recortes en los aranceles agrícolas sólo son una solución para ayudar a los ricos agricultores brasileños ponerse más ricos, pero no para países más pobres como Benín, Nigeria o Kenia", agregó Lagarde.
Además, Francia tiene aliados en Europa. Celestino López,de España, está entre los agricultores que protestan en contra de la reforma del azúcar.
"Medio mundo produce más barato que nosotros,¿Qué hacemos, entonces? ¿Quemamos a Europa y traemos todo de China o Argentina? Yo, que tengo 56 años, ¿a dónde me voy?", se preguntó López.
Los empresarios
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La Union Europea es el más grande exportador del mundo. Pero Brasil e India no van a abrir sus mercados para las empresas telefónicas, los bancos o el acero europeo sin otras concesiones europeas, que Francia ha amenazado con vetar.
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Hay otro lobby importante, que empieza a perder la paciencia.
En una oficina opulenta pero más bien discreta - con una fuente japonesa, un antiguo reloj dorado y pinturas modernas -, me encontré con Ernest-Antoine Seilliere. Es el dueno de un imperio familiar multimillionario con origen en el siglo XVIII y con múltiples intereses, desde la industria hasta la alta tecnología.
Pero, además es el representante de los empresarios europeos. En ese rol, Seilliere advierte que la liberalización comercial no debe transformarse en el rehén del proteccionismo agrícola.
"Estamos diciendo lo obvio, que el futuro de nuestros países no esta ligado al éxito de la agricultura, sino al de la industria y especialmente de los servicios. En Europa, el 70% de los empleos se están creando en los servicios. Europa es muy buena en ese dominio y un aumento de nuestras exportaciones podría aumentar también nuestra influencia en el futuro", indicó Seilliere.
La Union Europea es el más grande exportador del mundo. Pero Brasil e India no van a abrir sus mercados para las empresas telefónicas, los bancos o el acero europeo sin otras concesiones europeas, que Francia ha amenazado con vetar.
Geraldine Kutas, encargada de investigación del Instituto de Ciencias Politícas de París, cree que un fracaso en Hong Kong sería dañino para Francia y Europa.
"El riesgo es que vamos ir a soluciones bilaterales o regionales que también tienen un costo. Al final no se sabrá qué regla debe aplicar quién, lo cual no es propicio para el desarrollo del comercio", puntualizó Kutas.
El muro protector en torno a la agricultura europea se va desmantelando, pero van a transcurir años, no semanas, antes de que se caiga.