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Miércoles, 21 de enero de 2004 - 16:45 GMT
Sicoanálisis y arte
Corinne Zacca (izquierda) y Fabiana Barrera (derecha)
De la sicología al arte, y viceversa.

Corinne Zacca comparte su tarea de sicoanalista con la de crítico de arte. Afirma que durante el siglo XX fueron varios los movimientos artísticos que tuvieron relación con el sicoanálisis, pero eso ya no ocurre tanto.

Plantea cómo el artista frente a su obra, mientras la concibe, la realiza y después de que la ha terminado, lleva a cabo exploraciones y descubrimientos que pueden ser tan reveladores como los que haría desde el diván.

Corinne entrevistó a la artista plástica Fabiana Barreda. El trabajo incluye algunas muestras de sus obras y también una explicación de la propia Fabiana sobre qué es lo que intenta expresar.


Voy a presentar a Fabiana Barreda, una artista plástica que nació en el año 1967 y tiene una formación bastante peculiar y amplia: por un lado es psicóloga, por otro lado me animo a decir que es teórica del arte, porque tiene muchísimos alumnos y ha escrito mucho y ha hecho crítica de arte.

Pero sobre todo es una gran artista y me gustaría entrevistarla como tal. Pero tengo que decir todo esto porque, si no, no se entiende cómo habla ella de ese modo. Los artistas no suelen hablar como ella.

Corinne Zacca
Zacca en su papel de periodista.

¿Cómo llegás a armar tu obra, cuáles son tus modos de construcción de una obra?

Si tuviera que argumentar cómo es el proceso de trabajo, sería como una mezcla entre un sistema altamente emocional e intuitivo y uno muy racional y casi de investigación.

Generalmente tiene que ver con la búsqueda en el contexto de mi realidad social, qué fenómenos van sucediendo y cómo me afectan biográficamente. Y en ese intercambio dialéctico, como decía (Walter) Benjamin, entre la biografía particular y la historia colectiva, empiezan a aparecer estos proyectos.

En general, cuando empiezo a trabajar, empiezo con una investigación histórica. Siempre me voy a la filosofía, a los procesos de conocimiento, a autores que van indagando sobre los trabajos que realizo.

Por ejemplo, trabajé mucho sobre el Proyecto Hábitat, que es un proyecto sobre la ciudad y el estado del sujeto en el estado urbano, y ahí investigué sobre Benjamin, Lecor Bousier o Marc Auge, porque creo que los procesos de creación artística son procesos de conocimiento.

¿En qué consistió el Proyecto Hábitat? En parte trabajaste con performance, en parte con elementos reciclados...

Proyecto Hábitat nace en un momento entre crítico de Buenos Aires, de Argentina, y el intento de producir una obra que pudiera retratar parte de ese sistema social en que me construía como persona y como artista.

Obra de Barrera
Para mí la arquitectura es una metáfora del proyecto de país o de nación. Y las rescataba justamente desde la fragilidad porque nuestra vida cotidiana es así en la Argentina: todos los días nos levantamos y construimos, día a día. Se vuelve a caer y lo volvemos a construir, se vuelve a caer...
Fabiana Barrera

Desgraciadamente nace en ese momento en que la gente comienza a comer de la calle, en 1999. Y creo que la construcción de la ficción en la fotografía y en la acciones con la gente en relación a esa cápsula que construí, me permitió generar un personaje que es entre una especie de Frankenstein y un "eternauta", un personaje humano hecho de restos pero cuya poética emocional tenía que ver con rescatar esos restos como una forma de hábitat.

¿Qué materiales utilizaste?

Mi intención era trabajar con los restos de la comida, porque para mí la comida tiene que ver con la transmisión afectiva.

Todos los días íbamos comiendo y guardábamos las bolsitas y las íbamos juntando, las empezamos a coser con otra persona sin recursos, en ese momento igual que yo, porque a veces me quedo sin trabajo, y nace esta especie de cápsula hecha con comida y restos de comida, con los packagings de la comida, pero que en realidad es como una piel, con la fecha de vencimiento.

En Proyecto Hábitat quise construir con los restos, con lo que se llamaría supuestamente "la basura", pero en realidad estoy hablando del ciclo de la alquimia, el ciclo de la vida; del alimento a la basura, del consumo a los restos.

Contanos sobre tu participación como performer. ¿Cómo ponés el cuerpo como artista?

Para mí es clave lo que me estás preguntando: sólo yo podía habitar esa cápsula, que hasta era ahogante porque estaba construida con restos reales, y también salir a esta ciudad que tiene que ver con el estado en que está mi pueblo.

Obra de Barrera
"Para mí poner el cuerpo es como nuestra piel"

Para mí poner el cuerpo es como nuestra piel, es nuestro contacto más directo con los otros, sólo yo podía sentir qué era estar en una basura real, ir con mis amigos, que me ayudaron, me acompañaron a espacios de la ciudad que para mí eran claves: Constitución, la cárcel de Caseros, La Boca, espacios que parecen apocalípticos desde una mirada externa pero para mí son románticos.

Me quedé pensando en otros momentos de tus obras y cómo se va encadenando todo. Hay una serie que me gustó mucho, que eran casitas de arena en la playa, con la arena que amenazaba con destruir la casita. Todas remiten a este tema de la desprotección en las ciudades... Y también recuerdo otra serie de obras tuyas, donde atacabas muy duramente los edificios donde los políticos trabajan: el Congreso, la Casa de Gobierno...Contanos algo de eso.

Justo citás dos obras que son arquitecturas precarias: arquitectura de arena y arquitectura de azúcar.

Las arquitecturas de azúcar venían con el tema de la ilusión de esas tortas de cumpleaños, de cuando empezaba a nacer la ilusión del hogar. Y para mí las casas nacionales, como la Casa Rosada, el Cabildo o la Casa de Tucumán, son nuevamente una metáfora nacional.

Para mí la arquitectura es una metáfora del proyecto de país o de nación. Y las rescataba justamente desde la fragilidad porque nuestra vida cotidiana es así en la Argentina: todos los días nos levantamos y construimos, día a día. Se vuelve a caer y lo volvemos a construir, se vuelve a caer...

Pero creo que la potencia de la fragilidad o de la vulnerabilidad es una forma de una lógica diaria acá.

Donde esas arquitecturas nuevamente las construimos día a día, y en ese instante, donde están paraditas, donde toda la ilusión de estabilidad se está gestando, es lo que nos permite sostenernos en el presente.

Por último, te quiero preguntar, porque hay un enorme contenido social y político en tu obra, y una gran poesía, ¿qué lugar ocupan el humor y la ironía en tu obra?

En la Argentina, por suerte, el humor es lo que nos salva.

Fabiana Barrera
Barrera: el humor es como la alquimia.

El humor es, como el fallido, como el sueño, una metáfora donde lo más crítico se puede transformar en algo positivo, lo más difícil se puede transmutar en algo positivo.

Para mí es esa la fuerza, como la alquimia. La transustanciación, la transmutación, a un orden donde la carga de positividad nos permita tener una visión mucho más prometedora del futuro.

¿Y en tu obra, explícitamente?

Para mí el humor es clave en el aspecto de que llega al corazón. Siento que cuando hacés un chiste podés, de una manera dulce y a la vez aguda, marcar situaciones casi insostenibles, casi de una injusticia, de una tristeza, y eso nos hace hasta nostálgicos y melancólicos, pensarnos desde ese lugar.



 

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