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Jueves, 29 de enero de 2004 - 17:48 GMT
La vida en Chapare
Teófanes Guzmán
Coca, pues, comencé a sembrar, porque es lo único que da dinero para vivir. Como no hay más que vender, de vuelta coca habría que plantar...pero de vuelta la pueden cortar. Ahora que han erradicado no sé qué voy a hacer
Teófanes Guzmán

Teófanes Guzmán vive en el Chapare desde hace casi 20 años. Ahora tiene 33, una mujer y cuatro hijos.

Su plantación de coca fue erradicada y los otros productos, propuestos por las autoridades, no son en absoluto tan rentables como el cultivo que desapareció.

Unos 10 días antes de esta entrevista, se instaló a unos metros de la escuela del pueblo uno de los campamentos de las fuerzas armadas y la policía, que es utilizado como base de operaciones de erradicación de cultivos de coca en la región cercana a Capinota.

Las brigadas de erradicación de coca ya destruyeron las plantaciones de la mayoría de los habitantes del pueblo y casi todos los hombres, atemorizados por la presencia de los uniformados, han abandonado temporalmente sus casas.

Según Teófanes, muchos de sus vecinos piensan en dejar Chapare, su propia mujer también tiene sus dudas.


Me llamo Teófanes Guzmán. Yo chango (joven) he venido al Chapare, cuando tenía como 14 años. Vivía en Punata (población situada en un valle, a unos 400 kilómetros de distancia), pero tuve que venirme aquí porque afuera nada produce, para comer nomás. Aquí hay siempre algo.

Hace casi 20 años que estoy aquí, ahora tengo 33 años. Yo con suerte vine, porque mi padre agarró un chaco (terreno) aquí en Capinota cuando estaban colonizando, hace años. Agarró el chaco para mí y entonces siempre he trabajado mi propia tierra.

Teófanes Guzmán en su terreno
Teófanes muestra lo que quedó de su plantación de coca.

Al principio no había ni camino, bien difícil siempre era llegar aquí. Horas tardábamos. Pura selva era. Ahora hay camino, pero no llega muy lejos. De aquí a cinco kilómetros la selva nomás ya es. Puras sendas usamos si queremos caminar.

Yo ya tenía mi chaco cuando llegué, pero otros han venido de peones nomás, no tienen nada, sólo con su ropa están. Años tardan en comprarse su propio chaco.

Coca, pues, comencé a sembrar, porque es lo único que da dinero para vivir.

Años después que sembraba coca, comenzaron a hablarnos de otros productos. El gobierno, pues.

Entonces sembré tembe (palmito). ¡Pero es muy barato! Compran en 60 o 70 centavos el cogollo (una rama con aproximadamente 30 frutos). La propaganda era que comprarían en cinco dólares... ¡Y ahora ya no compran!

Hace tres días que erradicaron mi chaco. Yo de allí cosechaba ocho o siete paquetes de coca. Era un cato nomás (medida de superficie que equivale a menos de un quinto de hectárea).

Como no hay más que vender, de vuelta coca habría que plantar...pero de vuelta la pueden cortar. Ahora que han erradicado no sé qué voy a hacer.

Estoy pensando en irme del Chapare...pero con mi esposa no sabemos dónde... Afuera... afuera no produce nada...

Hemos hablado de irnos con mi esposa Rosa... pero no sabemos qué hacer. Ella es de Punata también, de mi mismo pueblo, tiene 30 años.

Rosa, mujer de Teófanes
Rosa reniega mucho aquí. Es que ella mira cómo a veces los soldados llevan a nuestros vecinos a la fuerza para que les muestren dónde está su coca. Paléandolos los llevan. Dime dónde plantas, les dicen. A ella no le gusta eso. La Rosa ya no ha querido tener más hijos. Ya no, pues, dice, para que sufran tanto, dice, no hay para vivir...

Tenemos cuatro hijos. La mayor es Herlinda, tiene 10 años y mi hijito más chico tiene siete. Vladimir se llama.

Ella reniega mucho aquí. Es que ella mira cómo a veces los soldados llevan a nuestros vecinos a la fuerza para que les muestren dónde está su coca. Paléandolos los llevan. Dime dónde plantas, les dicen. A ella no le gusta eso. La Rosa ya no ha querido tener más hijos. Ya no, pues, dice, para que sufran tanto, dice, no hay para vivir... Además, ¿dónde será que nos vamos a ir a vivir?

A la Rosa le gusta mucho el tembe (palmito), es que con té, lindo es. Pero también reniega porque nos han engañado para sembrar palmito y ahora no nos compran. En vano nos hacen plantar, dice.

Por aquí casi todos siembran coca, pero también arroz y palmito y plátano. Hemos probado plantar piña también, pero es que es tan barato...Diez piñas por un boliviano...y es bien difícil cuidar las piñas...

Pero es bien fregado sembrar coca también. Al Demetrio, que tiene dos gemelas de siete meses, le han erradicado su coca hace dos días. Era un cato y no tenía nada más sembrado, no sabe con qué va a vivir. Ahora dice que va a probar sembrar arroz. Todo el día está en su chaco trabajando en eso.

A doña Dionisia Condori su medio catito se lo han erradicado, chiquitito terrenito era... Pero lo han erradicado. Ella tiene ocho hijos, el menor de dos años y el mayor, el Víctor Hugo, ya tiene 19 y se ha ido a Santa Cruz con su esposa Rosemary. Ya tiene dos hijitos allí. Siembran ellos maíz y plátano en Santa Cruz.

Doña Dionisia ha criado a sus ocho hijos aquí, a toditos, con lo que ganaba sembrando coca. Ahora...ahora...yo no sé qué podrá hacer. A casi todos le ha pasado lo mismo. Agustín Antezana se ha ido del pueblo cuando le han cortado su coca. Tiene miedo y yo creo que va a volver cuando los soldados ya no estén.

Es que los soldados han puesto su campamento al ladito del pueblo siempre. Allí...cerquita de la escuela. Cuando los soldados salen a erradicar en las mañanas, bien tempranito, se oyen disparos en las sendas, ráfagas.

Yo no sé por qué disparan. No sé a quién. Feo es eso...miedo da... Son changos (jóvenes) también los soldados. Igual que nosotros cuando estábamos en el cuartel (servicio militar). En la tarde salen del campamento y juegan fútbol en la cancha de la escuela. A veces jugamos con ellos, bien nomás es cuando están así.

Teófanes, Rosa y Herlinda
Teófanes teme a los soldados, pero entiende que la erradicación de coca no es su culpa.

Después, salen poco del campamento los soldados, un ratito a la tienda nomás a tomar refresco. Van a la tienda de doña Zenobia Tordoya. Ella vende cosas. Hace dos años tenía chaco con coca, pero le erradicaron y ya no plantó más.

Parece que tienen miedo los soldados de salir de su campamento, pero sabemos que sólo cumplen órdenes para erradicar. Nos quitan nuestra coca, pero no es su culpa.

Dicen que la coca usan para droga. Yo no creo que sea todo para eso... La coca es medicina para nosotros.

Cuando vendemos nuestra cosecha, vamos a Eterazama. Allí nos compran y no sabemos qué hacen con eso después. Pero nosotros no sabemos nada de droga.

Casi todos somos católicos, muchos vamos a misa cada domingo a Eterazama (a 25 kilómetros de distancia). Pero es caro el pasaje. Siete pesos. Y sólo pasa auto dos veces por aquí. También invitamos al cura. Cuando lo invitamos, viene, viene y hace misa en el pueblo.

Aquí estamos bien lejos. Más allá, a unos cinco kilómetros, ya la selva nomás es y con machete hay que abrir sendas para andar. Médico sólo hay a 20 kilómetros, en Samusabeti. Y caro es el médico. Estamos lejos, lejos...

Pero escuela tenemos aquí. Toda la primaria. Y cancha de fulbito también. Y esta cancha grande, con harto pasto, tenía que ser para fútbol. Pero la usan los soldados para aterrizar en helicópteros. Por eso también han instalado su campamento al lado del pueblo: por la cancha grande para los helicópteros.

La vida bien tranquila es por aquí cuando no hay soldados. Sembramos la coca, trabajamos, nos conocemos entre todos. Nuestras casas bien pobres son, de troncos y palmas toditas. Sólo la escuela es de ladrillo. Bonita, es.

Hogar de Teófanes Guzmán
Teófanes tiene cuatro hijos. Hermelinda la mayor y Vladimir el menor.

Aquí, en Capinota, todos los niños estudian en la escuela. Muchos padres no saben leer, pero mandan a sus hijos a la escuela, a toditos. Yo en la escuela estuve hasta el sexto curso, allá, en mi pueblo Punata.

El castellano hablamos casi todos, pero algunos bien poquito. Hay gente que habla sólo quechua y no entiende bien castellano. Pero todos hablamos en quechua.

A veces fiesta hacemos. Bailamos, tomamos chicha (bebida alcohólica fermentada de maíz). Algunos se emborrachan, pero raro es eso. Más trabajamos siempre.

La coca ya poquito siembran en los lugares más cerca de la carretera principal y dicen que hay gente que va a plantar más lejos de aquí. Yo no he visto. Pero yo creo que va a ser difícil hacer que dejen de plantar coca. Aquí las frutas bien difícil de producir son y los peoncitos jovencitos que llegan entonces siembran coca siempre.

Están erradicando, pero en vano creo que están haciendo... otra vuelta van a sembrar...



 

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