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Miércoles, 14 de julio de 2004 - 09:48 GMT
"Buscando el mismo rumbo que antes"

Gilberto Lopes
Nicaragua

Pobreza en Nicaragua
La pobreza, pese a los vaivenes políticos, no se aleja de Nicaragua.

Volaba yo en una avioneta de San José de Costa Rica a Managua, con cinco acompañantes, en la tarde de aquél 20 de julio de 1979, perdidos en medio de una terrible tempestad, mientras, en la capital nicaragüense, una multitud celebraba el triunfo sandinista contra las fuerzas de Somoza.

Cuando llegamos, la concentración había terminado, la gente regresaba a sus casas. En el aeropuerto, no había control alguno. Quizás no había, siquiera, controlador aéreo.

Cada uno tomaba sus cosas y se iba para donde mejor le pareciera, me recuerdo caminando por la pista de aterrizaje sin saber bien a dónde ir.

El triunfo de la Revolución tuvo una atmósfera irreal, como también la derrota electoral sandinista en 1990, como recordó Sergio Ramírez, escritor, en aquél entonces miembro del Frente Sandinista y de la Junta de Gobierno que acababa de asumir el poder.

Once años después, cuando ya de madrugada se confirmaba la derrota electoral del sandinismo, que desde temprano se veía venir, caminaba yo por las calles de Managua, viendo amanecer, si no me equivoco en compañía de Alma Guillermoprieto, cronista, al igual que yo, de esa atmósfera irreal que nos tocaba contar.

"El momento del triunfo fue una cosa realmente bella, conmovedora, para mí lo mas bello de mi vida", me dijo el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, al hacer un balance de estos 25 años.

Desde entonces, he vuelto muchas veces, he visto los cambios paulatinos no sólo en el paisaje político y social, sino en la geografía de la ciudad, devastada en 1972 por un terremoto.

Faltaba aún el otro, el político.

La Managua de los años revolucionarios ha quedado oculta en los barrios, con los pequeños monumentos, homenaje a los caídos

Si se ha acompañado la historia desde hace algún tiempo, los cambios ocurridos en Nicaragua se observan desde la misma línea fronteriza con Costa Rica.

Las instalaciones del tiempo de Somoza, construidas a pocos metros de la raya fronteriza, luego destruidas por la guerrilla, fueron sustituidas, primero, por las instalaciones reforzadas de los sandinistas durante los años de la guerra, antes de ser llevadas unos dos kilómetros hacia adentro del territorio nicaragüense.

Esas instalaciones están hoy en asombrosa ruina, totalmente destruidas. Las nuevas están nuevamente en su lugar original, a pocos metros de la línea fronteriza.

La Managua de los años revolucionarios ha quedado oculta en los barrios, con los pequeños monumentos, homenaje a los caídos.

La nueva ciudad, la de los centros comerciales, los restaurantes y los casinos, surge por otro lado y desconcierta a cualquiera que no haya vuelto desde entonces al país.

Las preguntas

¿Qué queda de la Revolución?

"No queda nada de las reformas económicas, prácticamente todo está desmantelado, un 80% de las tierras regresaron a los empresarios, las empresas del Estado fueron totalmente privatizadas; prácticamente no queda nada, todo está en manos privadas", dijo Noel Zepeda, agrónomo, ex miembro del ejército sandinista.

La guerra significó un deterioro económico de más de 60 años, afirmó Jaime Morales Carazo, destacado empresario y ex dirigente de la contra.

"En 1977 nosotros exportábamos tres veces más de lo que estamos exportando ahora", aseguró, "hay una cierta impotencia porque la pobreza no llegaba a la mendicidad extrema como ahora, generalizada".

¿Valió la pena la guerra?

"Para mí no valió la pena porque siguen las mismas condiciones, pobres. Talvez no aspiré nunca robar para enriquecerme", dijo un ex sargento de la Guardia Nacional, el Comandante Delfín, que anduvo con la contra en los años del conflicto.

Antes y ahora

Pobreza en Nicaragua
Amplios sectores de la población tienen poca esperanza en el futuro.

El 31 de diciembre de 1988, cuando ya la crisis económica se había agravado a niveles insospechados y la inflación superaba el 6.000%, el presidente Daniel Ortega anunció, en un discurso, que entre 1980 y 1988 la revolución había entregado 3.084.949 manzanas de tierras a los campesinos, lo que representaba 38% de las tierras agropecuarias, beneficiando a poco más de 102 mil familias.

Aunque las cifras varían, más de la mitad de las tierras del sector reformado han sido vendidas. De las 582 mil manzanas que tenían las cooperativas, hoy tienen poco más de 100 mil.

Sólo en 1988 murieron poco más de tres mil personas en la guerra. Las víctimas -muertos y heridos- era ya casi 60.000. El régimen estaba en su final, y no lo sabía.

Han pasado casi 15 años de la derrota electoral del Frente Sandinista. La proporción de hogares en extrema pobreza pasó de 30% a 38%, entre 1990 y 1996.

Más de 80% de los hogares vive hoy en alguna condición de pobreza. Nicaragua exporta unos US$700 millones por año, y el Producto Interno Bruto per cápita es inferior a los US$500 anuales, muy por debajo de las cifras de 1977.

La campaña de alfabetización, que en 1980 redujo de 50% a 13% el número de analfabetos, es cosa del pasado. El analfabetismo ha vuelto a subir.

"Si nosotros no cultivamos", me dijo una campesina productora de piña, "todo va a ir peor. Vamos buscando el mismo rumbo de antes, que no teníamos nada..."



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