Miguel, "me gustaría completar mi educación y hacer mi vida en Estados Unidos".
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Miguel Ángel González, de México, quiere quedarse en Estados Unidos, pero cree que la vida allí es muy cara.
Nací y crecí en Tijuana, México, a tan sólo unos minutos de la frontera de México con Estados Unidos.
En 1995 mi familia y yo nos mudamos a San Diego, justo del otro lado de la frontera con Tijuana. Nos habían dado el estatuto de residentes permanentes, y estábamos deseando vivir a este lado de la frontera, con la esperanza de mejores oportunidades y un futuro más brillante, más o menos como toda persona que viene a este país.
Desde que terminé secundaria, he estado estudiando y trabajando como operador informático.
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Quizás algún día pueda permitirme una casa en Estados Unidos, pero hasta entonces tendré que regresar a mi hogar
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Encontrar trabajo no es necesariamente difícil, pero los salarios en general no son suficientes para el alto coste de la vida aquí. Además, el coste medio de una vivienda está justo por debajo del medio millón de dólares, bástante más de lo que la mayoría de las familias se pueden permitir.
Mi familia está pensando en mudarse a Arizona, ya que, como muchas otras familias de ingresos modestos, ya no se puede permitir continuar viviendo en California o San Diego.
Me gustaría completar mi educación y hacer mi vida aquí, así que quiero vivir en Tijuana y continuar trabajando y estudiando en Estados Unidos.
Leyes de inmigración
El único problema es que la política de emigración de Estados Unidos no permite que los residentes permanentes vivan fuera del país, incluso si se trata solamente de un par de millas, así que, irónicamente, no puedo vivir en México, a no ser que obtenga la ciudadanía estadounidense.
Cruzar la frontera a diario lleva dos horas, así que sería un problema. Pero espero obtener un permiso especial que está disponible para un pequeño número de viajeros diarios por trabajo, para poder pasar por una puerta separada que es mucho más rápida.
Quizás algún día pueda permitirme una casa en Estados Unidos, pero hasta entonces tendré que regresar a mi hogar.
Los cambios propuestos a la política de inmigración probablemente no me afecten, ya que tienen que ver sobre todo con inmigrantes indocumentados. Pero el hecho de que finalmente reconozcan sus contribuciones a la economía estadounidense es prometedor, y ayudará a traerlos (a los indocumentados) a la luz, como se merecen.
Si como resultado de los cambios propuestos hay un proceso más fácil de solicitud de ciudadanía para aquellos que ya tienen un permiso de residencia permanente, entonces podría beneficiarme.