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Viernes, 9 de julio de 2004 - 22:45 GMT
De nuestros archivos: Neruda, 1967

En noviembre de 1967, tuvo lugar en el Royal Festival Hall de Londres el primer Festival Internacional de Poesía, que ahora se celebra cada dos años.

Pablo Neruda en la BBC en 1965
Pablo Neruda en la BBC en 1965.

Entre los destacados poetas de todo el mundo invitados en aquella ocasión se encontraban Pablo Neruda, WH Auden, Allen Ginsberg, William Empson, Bella Ajmadulina y Hans Magnus Enzensberger.

Después de leer sus poemas, Neruda conversó con la BBC.

A continuación transcribimos esta entrevista, que se publica por primera vez desde que fuera realizada.

Esta publicación forma parte de un esfuerzo de BBC Mundo que buscará, en los próximos meses, poner a disposición de nuestros lectores y oyentes un gran número de valiosas entrevistas que están siendo rescatadas de nuestros archivos.


Señor Neruda, en este festival al que usted asistió el público de Londres ha tenido la singular experiencia de oírlo a usted mismo leyendo sus poemas, usted, por su parte, ha tenido la experiencia de oír los poemas de varios otros grandes poetas internacionales.

Quisiera saber si esta impresión ha confirmado en usted la idea de que hay algo así como el lenguaje internacional o universal de la poesía o si, por el contrario, usted ha cobrado consciencia de las barreras que existen para la comprensión de la poesía.

Bueno, en mi caso muy especial y particular, tengo que proclamarme en ese sentido como un poeta público, acostumbrado ya a una larga experiencia de lectura de mi poesía a la masa, a veces a grandes masas.

¿Pero cuántas voces hay secretas, escondidas, que no pueden participar en este coro universal?

Naturalmente, esto tiene una significación para cada sitio, para cada país, para cada idioma y también para la clase que asista a estas reuniones de poesía.

Lo que en Londres me ha interesado más es la gran vitalidad del público, la respuesta tan ardiente, entusiasta, la atención prolongada de un público que, verdaderamente, es un público, podría yo decir, no sé de dónde venga, vi muchos jóvenes, vi muchas caras jóvenes entre los que había allí, pero me pareció verdaderamente, como un público especializado para escuchar poesía, que acompañaban a los poetas en sus más íntimos recodos del pensamiento y de la forma.

Verdaderamente, si algo me ha impresionado en los últimos años, es este extraordinario público de Londres.

Ahora, de allí a proclamar que haya un lenguaje internacional, mundial, universal de la poesía, es cierto y no es cierto, como tantas cosas en la vida y en la historia de la cultura.

Evgueni Evtushenko
Evgueni Evtushenko fue amigo cercano de Neruda y le dedicó un poema cuando murió.

Está claro que los poetas pasan las fronteras e imponen muchas veces su voz.

¿Pero cuántas voces hay secretas, escondidas, que no pueden participar en este coro universal?

Que se está formando una nueva atención hacia la poesía, no hay ninguna duda.

Y esto viene de muchos sitios al mismo tiempo.

Los recitales de poesía en Francia, en Spoleto de Italia, la misma acción de los poetas como Ginsberg y otros poetas beat en los Estados Unidos, como los recitales públicos que yo he visto en Moscú, alrededor de la estatua de Mayakovski, por poetas como Evtushenko, Voznesensky y muchas docenas de jóvenes poetas, los mismos recitales míos en mi propio país, a través de toda la extensión del largo territorio de Chile, todo esto prueba que el público está recuperando a los poetas.

Es un avance del hombre, de la sociedad, para recapturar la poesía que le había sido negada, por razones estéticas, por mucho tiempo.

Esta transformación es válida para nuestro tiempo y tenemos que reconocerla.

¿Usted cree que esto puede contribuir a un acercamiento mayor también entre los poetas o a la delineación de una cierta tendencia universal en la poesía? ¿O cree que, no obstante ello, los poetas de las diversas nacionalidades y aún dentro de cada nacionalidad seguirán por caminos independientes, personales?

La poesía no hace sino seguir un viejo camino, pero lo sigue en otras formas, con otros métodos

Yo creo que hay ciertas características, por lo que doy cuenta aún en este mismo festival, que ponen el acento en cierto aspecto crítico de la poesía a la sociedad en que vivimos.

Esto es notable en los poemas que se han leído aquí, por ejemplo de Enzensberger, un poeta de primer orden de la Alemania actual, en los mismos poemas de Spender o de otros, en los poemas de Olson, del poeta Olson y de muchos otros.

También, naturalmente, aunque no lo he oído hasta ahora porque no le ha tocado leer su poesía, en los poemas de Ginsberg, en los propios míos...hay una tendencia a darse cuenta del fenómeno social, a integrarse dentro de la vida, digamos, del mundo actual, con sus controversias, con su acidez, con su frescura y con sus grandes dramas y dolores.

Stephen Spender  Foto: BBC.
Stephen Spender, uno de los poetas ingleses más importantes del siglo XX.

En este sentido, la poesía no hace sino seguir un viejo camino, pero lo sigue en otras formas, con otros métodos.

Está claro que ahora, en vez de una combativa poesía social, que ha sido también el eje fundamental de una clase de poesía a través de todos los tiempos, desde los poetas griegos hasta Víctor Hugo y después, ahora vemos un tono sardónico, crítico, irritado, de crítica que posiblemente tenga más eficacia, aunque su cuerda lírica es imposible de predecir hasta dónde puede llegar ese movimiento así.

Ahora, que esto llegue a uniformar y a transformarse en un movimiento mundial que tenga características parecidas en todos los poetas puede ser y no puede ser, puesto que estamos nosotros condicionados a la sociedad misma en que vivimos, a nuestro idioma, a los orígenes de nuestra cultura.

Un poeta inglés será, evidentemente, siempre muy diferente de un poeta del Paraguay o de un poeta de Chile, como soy yo

Un poeta inglés será, evidentemente, siempre muy diferente de un poeta del Paraguay o de un poeta de Chile, como soy yo.

Tenemos un ambiente diferente, nuestros problemas son, si no del todo diferentes, tienen matices de aspereza o de dulzura, que caracterizan a la vida respectiva de nosotros.

Entonces, este acorde universal se logra en ciertas formas, pero naturalmente no en toda la extensión de la palabra.

Pero, de todos modos, se despende de lo que usted acaba de decir que usted le atribuye una importante función, no sólo personal sino también social, al poeta en esta época, que tiende a ser cada vez más mecanizada y donde, inclusive, hemos tenido casos que no se pueden tomar demasiado en serio, pero que indican una cierta tendencia...de que se hayan confeccionado computadoras electrónicas que escriben poemas...¿Cómo ve usted la función del poeta en semejante sociedad que abriga esas tendencias?

Bueno, yo tengo que decirle que si una máquina electrónica hace un buen poema, yo voy a admirar el poema y a la máquina electrónica.

La prueba está en qué es lo que puede salir de una máquina electrónica.

No olvidemos que estuvo muy de moda, en el tiempo del movimiento Dada de poesía, que fue un movimiento interesantísimo y renovador, la poesía automática.

Computadora
Si una máquina electrónica hace un buen poema, yo voy a admirar el poema y a la máquina electrónica

Se echaban muchas palabras en un sombrero, entonces un poeta las sacaba y, según el azar, de ellas se iban formando frases, que formaban un poema, poemas que fueron muy admirados en su tiempo.

En general, toda esta experimentación poética que estamos viendo, que está resurgiendo, va a tener que tomar en cuenta el mundo nuevo de las máquinas.

No podemos nosotros ponernos en contra de la maquinaria nueva y no vamos a pensar tampoco, por un solo minuto, que estas máquinas van a gobernarnos, que va a mandar más que el hombre.

Sería entonces perder absolutamente, en el mismo punto de la esperanza humana, del avance social y del progreso que significan las máquinas, sería perder toda esperanza en la solución de muchos problemas que vendrán con el desarrollo de la inteligencia y de la ciencia.

Pero, naturalmente, tenemos que defender al hombre, es decir, los sentimientos profundos del ser y del no ser.

Tenemos que, los poetas, sobreponernos a cualquiera de estos avances, no atacándolos, sino expresando la implacable voz del ser humano, el fondo profundo de la sociedad humana y del alma humana. Y esto ha significado la poesía siempre.

Tendrá cambios y alteraciones pero, en lo fundamental, seguirá siendo lo mismo.

Volviendo ahora, si usted me permite, al festival, usted ha mencionado, por ejemplo, al poeta norteamericano Ginsberg...él defiende ciertas tendencias y cierta concepción del quehacer poético en que se afirma, naturalmente, una gran vitalidad, una alegría de vivir, por más que los medios por los cuales llega a ese estado son poco extraños, insólitos, hasta se habla de drogas y de otros medios.

En su obra de madurez, si la interpreto bien, señor Neruda, también hay una fuerte afirmación de la vitalidad y de la alegría de vivir y del optimismo. ¿Usted cree que hay un puente que se pueda tender de esta tesitura suya a la de estos poetas de una generación o de una promoción más reciente?

Sobre la afirmación vital, sobre la afirmación de la vida, y también el camino a la felicidad que significa esta tendencia, yo estoy de acuerdo.

Allen Ginsberg, 1967. Foto: BBC
Allen Ginsberg en la BBC en 1967.

Ahora, el camino para llegar a esta transformación o a esta expresión puede ser diferente.

Desde luego, yo no creo mucho en el uso de las drogas, es decir no creo mucho en la sinceridad de los poetas, y que me lo permita Ginsberg que lo diga, porque esto lo tenemos desde hace mucho tiempo.

Tenemos que de Quincey escribió un tratado sobre ello y tenemos que Baudelaire escribió mucho también sobre eso.

Pero Baudelaire nunca fue un adicto. De Quincey padeció de una grave enfermedad y se vio obligado a recurrir a ella.

Es decir que en muchos de los poetas de nuestro tiempo, como en otros poetas de otro tiempo, esto fue una forma de centrar la atención sobre ellos, sin referirme a la calidad, que en estos dos casos fue grandiosa, como de Quincey y como Baudelaire.

Yo estoy en contra de las drogas porque ¿qué mayor droga y qué mayor embriaguez que la poesía misma?

Pero es una forma pasajera de contrastar a la sociedad, de ir en contra de la gran corriente, ir en contra del filisteo. En ese sentido, yo tengo que defender eso.

En el sentido verdadero, yo estoy en contra de las drogas porque ¿qué mayor droga y qué mayor embriaguez que la poesía misma?

Así es. Señor Neruda, muchísimas gracias.

Gracias a usted. Y mis saludos entonces a mis amigos y compatriotas de América Latina, que me escucharon a través de esta gentileza de la BBC de Londres.



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Pablo Neruda habla con la BBC
BBC 1967



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