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Viernes, 5 de septiembre de 2003 - 07:15 GMT
Samantha Ayala
Samantha: "Yo siento que mi papi me mira y me habla desde donde está".

Samantha tenía 11 años. Su padre, Sandy Ayala, trabajaba como supervisor del restaurante Windows de las Torres Gemelas. Aún sigue desaparecido.

A Samantha le gustan las matemáticas, pintar y cantar; le encanta hablar con la gente para que sepan cómo es ella.

Sin embargo, siente mucho la falta de su padre, con quien "dialoga" por las noches.

Samantha encontró en la pintura una forma de expresar sus deseos y de llenar de color el vacio que dejó la partida de su papá.


Testimonios de Samantha
"Yo canto cuando me pongo triste. Canto a papi."

Dibujo un parque en Manhattan porque mi papi siempre me llevaba a los parques. Me recogía del colegio y nos íbamos para la casa. Me ayudaba a hacer los deberes.

Pinto ríos, animales, gente, muchas cosas. Me hace feliz. Me encantan los animales, creo que tendré muchos en el futuro. Los cuidaré y les ayudaré a crecer. Me gustan los gatos y los pichones porque son lindos y amables.

Dibujo esta cajita para todos los nombres, para decir quién es quién y ponerles flores.

Cuando estoy triste pinto. La psicóloga me dice que no llore porque mi papi está bien y ella no quiere verme sufrir. Yo soy una niña buena y las niñas buenas no lloran. También me explica que mis hermanitos (porque a veces lloro con ella) son pequeños y no entienden, entonces yo no me pongo triste. Mi hermanita quiere estar siempre conmigo porque quiere dibujar como yo.

Yo canto cuando me pongo triste. Canto a papi. En inglés. Canciones de Dios y las que oigo en la radio. Después de que lo hago me siento feliz. A mi madre le gusta y dice que yo podré ser una cantante. Sé que si yo quiero lo puedo llegar a ser.

Mi papi me llevaba al parque, jugaba conmigo, siempre me decía que cuando creciera iría a la escuela. Cuando estaba con mi mami, él siempre le daba vitaminas para que ella no engordara. Y a mí también. Le gustaba hacer de monstruo cuando jugábamos y me perseguía por la casa.

Ahora me siento solita, con mis hermanitos. Ellos no saben cómo me siento, no saben cómo tratarme y me siento mal. Yo veo a mis amiguitos con sus papás, entonces me siento mal porque yo ya no tengo el mío. Cuando me siento solita no me gusta hablar. Quiero tener el momento para mí, así puedo recordar todas las cosas que pasaron. Yo sé que eso pasó porque Dios lo quiso. Nadie tiene la culpa. Cuando Dios quiere a alguien, él hace todo lo que puede. Yo sigo creyendo en él, es nuestro padre y él siempre va a amarnos.

Estaba en la clase de matemáticas cuando la profesora nos preguntó si nosotros sabíamos que las torres gemelas se habían caído. Dijimos que no. Entonces mi madre vino a recogerme y yo me puse muy triste porque sabía lo que había pasado. Yo pregunté si papi estaba ahí; ella me dijo que no, que él no había aparecido. Cuando llegué a la casa vi las noticias por televisión y las torres cayéndose. Yo empecé a gritar, gritar y gritar.

Cuando eso pasó, yo no creí que mi papi estuviera ahí, porque él llamó a mi abuela diciendo que ya estaba en el trabajo y yo creí que él había salido. Yo no creo que haya muerto. Creo que es como si se hubiera pegado en la cabeza y no puede recordar, pero que todavía está vivo.

Yo siento que mi papi me mira y me habla desde donde está. En las noches le digo que yo lo extraño. Yo quiero que vuelva con nosotros. Cuando voy a casa y no está, lloro pero entonces sé que está en buenas manos. Me tranquilizo cuando pienso que papi está feliz. A él le gustaba que estuviéramos felices. Si yo estoy feliz, él está feliz. Siempre traigo buenas notas.

No he ido al sitio de las torres. No quiero ir. Ahora van a hacer unas torres gemelas nuevas. Yo no quiero porque va a pasar lo mismo, si se caen otra vez, más gente va a morir. Si el sitio se convirtiera en un parque tranquilo lo aceptaría. Yo aún recuerdo lo que pasó y no quiero ir. Iría en el futuro y llevaría flores para toda la gente que se murió.

A los niños que pasan por lo mismo, les diría que yo sé lo que es tener un padre y lo que es no tenerlo, si dibujan lo que sienten no van a sentir más amargura. Pintar les hará más felices. Ahora lo único que me encanta hacer es dibujar, así yo dibujo lo que yo siento.



 

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