Quizá la mejor forma de explicar el concepto de "responsabilidad social empresarial" es recurriendo a la definición hecha por la Organización Internacional del Trabajo, la OIT, en la Declaración Tripartita de Principios sobre las Empresas Multinacionales y la Política Social. Según la OIT:
Los trabajadores empleados por las empresas multinacionales, al igual que los empleados por las empresas nacionales, deben (...) tener el derecho de constituir las organizaciones que estimen convenientes, así como el de afiliarse a estas organizaciones, con la sola condición de observar los estatutos de las mismas.
Según Juan Felipe Cajiga, responsable del Programa de Responsabilidad Social Empresarial del Centro Mexicano para la Filantropía, "se trata del cumplimiento de la función económica, social y ambiental que tiene una empresa, pero más allá de las expectativas que dicta la ley y que tiene la comunidad respecto a la compañía".
"Dignificar al ser humano"
"No se trata de crear dependencia en aquellas personas que se benefician, sino más bien enseñar a pescar", señala Luis Fernando Cruz, presidente ejecutivo de la Fundación Carvajal, una organización creada por al empresa Carvajal hace más de cincuenta años en Cali, Colombia.
Carvajal es una multinacional colombiana cuyos rubros van desde la producción y distribución de libros, revistas y directorios telefónicos, hasta la fabricación de tarjetas de crédito.
Según Cruz, las compañías tienen la obligación "de dignificar al ser humano" y de acuerdo a este concepto, la Fundación promueve proyectos educativos en sectores marginales de Cali, además de apoyar la creación de pequeñas empresas que, a su vez, sirven a su comunidad con precios módicos en sus productos.
Empresas extranjeras
El Centro Mexicano para la Filantropía hace un listado de "empresas socialmente responsables".
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En el caso del entorno en el que operan empresas que extraen recursos naturales en países en vías de desarrollo, como es el caso de British Petroleum (BP) en el departamento de Casanare, en Colombia, Luis Felipe Cajiga opina que dichas compañías son, en realidad "administradores temporales de bienes, por lo que dichos recursos deben ser transformados en productos que la comunidad demanda, además de tener la responsabilidad de buscar su preservación y mantenimiento".
De acuerdo a Cajiga, en el caso de recursos no renovables, la empresa debe buscar alternativas para cuando dichos recursos desaparezcan.
Parte de las ganancias debe beneficiar a la comunidad en el área de acción de la empresa. Esto incluye fundamentalmente la protección del medio ambiente, debido a la destrucción inevitable de los bosques en aquellas regiones en las que operan las empresas extractivas.