El pueblo Kuna o Dule ya había visto llegar a su hogar a los españoles con sus esclavos; había visto a los hijos de éstos, y a los mestizos y los mulatos que crecieron en ese nuevo mundo, luchar para expulsar a los colonizadores; y había visto también las guerras internas que llegaron poco después de que se declarara la independencia.
En 1870 lograron que se reconocieran sus territorios, que se extendían desde las costas del Caribe cercanas a Venezuela hasta la región en que Colombia se adentraba en Centroamérica.
Pero en 1903 fueron testigos de una división ajena en su propia tierra, pues la línea fronteriza que separó políticamente a Panamá y Colombia pasaba por territorio Kuna.
BBC Mundo habló con Enrique Arias, Secretario General del Congreso General Kuna.
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La vez pasada reconocieron al cacique con una llave de la ciudad de Panamá, en representación de los indígenas, y cuando le preguntaron qué significaba eso, respondió: "Hace mucho nos la quitaron y ahora nos la están entregando"
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¿Hasta qué punto participa el pueblo Kuna de las celebraciones por el centenario de Panamá?
Al centenario no lo hemos tomado como lo pueden sentir los de Panamá pues, históricamente, ése era un territorio que nos habían entregado -que se llama el territorio Tule- que era más extenso. Al separarse Panamá de Colombia, se nos fueron cercenando territorios. Eso sí se ha sentido pues no se quiso reconocer lo que nos habían dado de Colombia.
Y después de cien años, falta mucho por hacer. El gobierno no ha impulsado un desarrollo dentro de la comarca Kuma Yala.
Así que hablar de centenario... para nosotros ha pasado lo mismo... son cien años más.
¿Cómo vivió el pueblo Kuna esa división en 1903?
Los kunas son conocidos por su hermoso trabajo artesanal.
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Afectó mucho, en el sentido de que internamente también había una inquietud de con qué bandera quedarse. Algunos dirigentes quedaron apoyando a Colombia y otros a Panamá, por unos años, pero de ahí se fueron acomodando.
Pero territorialmente sí afectó, porque tenían más tierras, pues Colombia había reconocido primero la creación de la comarca Tule. Al marcar la frontera no tuvieron en cuenta el acuerdo anterior con los Kuna y por eso se quedaron muchos Kuna en la parte de Colombia y otros en Panamá.
¿Es difícil mantener el contacto con los kunas del otro lado de la frontera?
Hablando culturalmente, no tanto. Pero ahora mismo, con los problemas que existen en la zona de frontera, es difícil la movilización.
Lo que me han contado es que al lado de allá ellos se sienten inmersos en una violencia que no es de ellos.
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Se había pensado hasta tener doble nacionalidad -era un proyecto- pues el comercio entre Colombia y Kuna Yala es muy especial
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En algún momento se pensó trasladar todo un pueblo de kunas a Panamá y, como somos de la misma cultura y hablamos el mismo lenguaje, argumentamos que no había ningún problema.
Cuando se estaba discutiendo eso, ellos nos contaron que entre gobierno, guerrilla y paramilitares, ellos quedaban en medio de fuego cruzado. Nosotros estábamos viendo cómo apoyarlos porque en la comarca no tenemos ese tipo de problemas.
Pero no hemos tenido más comunicación -como que se cortó.
¿Esta división forzada que ya cumple cien años ha creado diferencias entre los kunas de ambos países?
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No ha cambiado mucho y seguirá lo mismo. La cuestión es que nosotros mismos veamos cómo nos desarrollamos
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Grandes diferencias no, pero los kunas de Colombia se mantienen más puros. El lenguaje, por ejemplo, nosotros lo hemos transformado -está como medio occidentalizándose ya- pero la cuestión es recuperarlo.
O sea, ha habido más influencia en la comarca, mientras que en Colombia parece que están más con el bilingüismo intercultural.
Allá se mantiene más lo que éramos, pues todos venimos de la Sierra Nevada.
Entonces los kunas no tienen mucho que celebrar en este centenario...
A nivel de escuelas lo están haciendo, pero como dirigente kuna yala sinceramente ni me había puesto a pensar mucho en eso, pues no hay mucho que celebrar.
No ha cambiado mucho y seguirá lo mismo. La cuestión es que nosotros mismos veamos cómo desarrollarnos.
Así que no le mentiría diciéndole que vamos a celebrar con pompa y platillos.