La "leyenda blanca" es una versión de la gestación de la República que los historiadores Patricia Pizzurno y Celestino Andrés Araúz describen como "representada por los puntos de vista de los próceres, quienes plantean que para llevar adelante la separación arriesgaron su vida, sus fortunas y su posición social, con el fin de librar del yugo colombiano a sus compatriotas. Aunque no desconocen la participación de los Estados Unidos, en realidad se concentran en su actuación personal".
Uno de sus defensores es Miguel Antonio Bernal, quien es presidente del Instituto Político e Internacional y profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Panamá. Además, es activista político, periodista y defensor de los derechos humanos.
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Se vende la "leyenda negra" para subestimar, para que la idiosincrasia del panameño lo lleve a subestimarse y para hacerle pensar que no fue, ha sido o será capaz
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¿Por qué rechaza usted categóricamente la versión presentada por personas como el autor de "El país creado por Wall Street" (Ovidio Díaz Espino)?
Es una versión que siempre ha existido, pero que no se ajusta a la realidad histórica de la nación en vista de que durante el siglo XIX Panamá presenta más de doce intentos de emancipación -dos de ellos exitosos-, un período de cinco años de estado federal y todo un legajo de historia que ha tratado de ser tergiversado por lo que se conoce como la "leyenda negra" -propagada por sectores interesados en Estados Unidos y en otros países de América que nunca vieron con buenos ojos que Panamá pudiese alcanzar su anhelo de ser República.
En la actualidad circula una obra que se llama "How Wall Street created a nation" que trata de vender nuevamente esa proyección que no se ajusta a la verdad histórica.
Una verdad histórica en la que, sea como sea, cada parte interesada aprovechó oportunidades...
Eso es innegable, como ocurrió también con la Revolución Francesa y con la propia independencia de Estados Unidos de América.
En el caso concreto nuestro, si bien es cierto que nuestra emergencia como nación se vio rápidamente coartada con la construcción del Canal, con todo lo que esto supuso, también es cierto que Panamá siempre tuvo un anhelo de autonomía -no necesariamente por llevar la contraria a los pueblos hermanos de América Latina, sino por la propia función que se le hizo jugar muy tempranamente en el sistema, en la época de la Colonia.
Pero, ¿qué interés puede haber en mantener la "leyenda negra"?
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El interés que existe en mantener la "leyenda negra" fue detectado por don Justo Arosemena, quien preveía que nos iban a poner toda serie de obstáculos para impedir que pudiésemos ser panameños
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Yo personalmente creo que el interés que existe en mantener esta leyenda fue históricamente detectado con casi medio siglo de anticipación por don Justo Arosemena -el creador de "El estado federal panameño"- quien preveía que a nosotros nos iban a poner toda serie de obstáculos para impedir que pudiésemos ser panameños, que pudiésemos cristalizar nuestras particularidades o especificidades dentro de la diversidad que nos debe llevar a buscar un grado de unión con América Latina.
Entonces, se vende la "leyenda negra" para subestimar, para que la idiosincrasia del panameño lo lleve a subestimarse y para hacerle pensar que no fue, ha sido o será capaz.
Eso ha influido mucho en el comportamiento de la propia sociedad porque, hasta en la propia escuela, a veces se nos enseña con cierto grado de dejadez la verdadera realidad de la nuestra evolución histórica como sociedad.
Paralelamente existe una "leyenda blanca"... ¿de qué se trata?
Es la que ha empezado a surgir en las últimas décadas en que finalmente hemos podido formar profesionales historiadores e investigadores y rescatar las hojas perdidas de nuestro pasado.
Un gran número de historiadores ha logrado poner entonces -negro sobre blanco- la verdad del sufrimiento de Panamá, primero como nación, luego como sociedad y en tercer lugar, como república -aunque amputada de su integridad territorial por la presencia norteamericana que duró hasta hace escasamente tres años.
¿Hubo alguna vez nostalgia por dejar de ser Colombia?
No. Habría que preguntarse más bien si Panamá en algún momento fue colombiana. Yo creo que los panameños siempre nos sentimos mucho más internacionales por el carácter cosmopolita que vivieron nuestras principales ciudades, no solamente durante el período colonial, sino también después -con la construcción del ferrocarril, y aun más con la construcción del Canal.
Yo no creo que los panameños tengamos páginas que citen una nostalgia... habrá individualidades, como las hay ahora porque los gringos se fueron -pero eso no quiere decir que los panameños estemos tristes porque lo hayan hecho.