Con su libro "Una vida inacabada" Robert Dallek ha causado una tormenta.
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La vida, y quizás sobre todo la muerte de John F. Kennedy, han alimentado durante varias décadas una imagen legendaria de uno de los clanes más influyentes de la política estadounidense.
Pero muchos se preguntan ahora si las últimas relevaciones sobre el posible adulterio por parte del asesinado presidente y sus presuntos problemas de salud han hecho que los muros del castillo mítico de Camelot se comiencen a agrietar.
Una reciente biografía escrita por Robert Dallek, "Una vida inacabada" (An Unfinished Life) ha causado algo parecido a una tormenta al colocar en el dominio público revelaciones sobre la salud de Kennedy y sus infidelidades dentro de la propia Casa Blanca.
Según Dallek: "Ha habido un esfuerzo coordinado de los acólitos de Kennedy para promover y perpetuar esta idea de Camelot por una parte, y por la otra se han hecho ingentes esfuerzos por despojar de connotaciones míticas sus políticas, tanto doméstica como exterior, y especialmente sus infidelidades".
Rose
Pero a pesar de este intento desmitificador al que se refiere Dallek, el misterio continúa. ¿Cuál era la razón de las infidelidades del presidente, cuán enfermo estaba y cómo pudo mantener en secreto sus supuestos padecimientos?
Lloyd de Mause, autor de "La Vida Emocional de las Naciones" estima que parte de las causas de las tribulaciones matrimoniales de Kennedy pueden hallarse en su relación con su madre, Rose.
¿Seguirá viva la llama de la leyenda?
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"Él, como Churchill, fue alejado del hogar y enviado como interno a colegios, desde la edad de 12 años. Su madre nunca lo visitó, y esto lastimó al joven John quien lloraba en las noches hasta quedarse dormido", de acuerdo con De Mause.
El autor agrega: "Su madre, Rose, acostumbraba a pegar a John y sus hermanos con perchas, cinturones, zapatos, e incluso sostenía sus dedos sobre quemadores encendidos".
De Mause continúa: "Vemos a un niño que creció con muy poco afecto, y por eso aplicaba a su esposa, en el fondo, un trato influenciado por los sentimientos hacia su madre. Por eso humillaba a su esposa al tener relaciones con otras mujeres".
Mimi
Lo cierto es que el propio Kennedy no ocultaba a su esposa, Jacqueline, sus relaciones extra maritales, e incluso mantuvo amantes dentro del mismo equipo de trabajo de la Casa Blanca.
Barbara Gamarekian, quien trabajó para el equipo de prensa de la Casa Blanca durante la administración Kennedy, recuerda el día en que arribó Mimi, una joven de 18 años.
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Lo próximo que ocurrió es que Mimi al graduarse de bachillerato comenzó a trabajar en la Casa Blanca aunque era incapaz de hacer absolutamente nada, ni siquiera escribir a máquina
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En palabras de Gamarekian, "Mimi asistió a la misma escuela que Jackie Kennedy y visitó la Casa Blanca para entrevistar a la primera dama, pero Jackie no tuvo tiempo para recibirla. En cambio, la recibió el propio presidente".
Gamarekian agrega: "Lo próximo que ocurrió es que Mimi al graduarse de bachillerato comenzó a trabajar en la Casa Blanca aunque era incapaz de hacer absolutamente nada, ni siquiera escribir a máquina".
Al contrario de Mimi, muchos estadounidenses no podían presumir de tener acceso telefónico al presidente, de día o de noche, y en una oportunidad, hablando con un periodista francés, la propia Jacqueline dejó claro que sabía de la relación entre la empleada y el mandatario.
Fiddle & Faddle y las tres veces al día
Pero Mimi no era la única amante de Kennedy en la Casa Blanca. Había otras dos mujeres, a las que los empleados llamaban Fiddle y Faddle, como revela Dallek.
Una de ellas trabajaba en la oficina presidencial, e igualmente la Primera Dama dejó saber que no era ajena a la situación.
Esposa humillada: Jacqueline sabía de las infidelidades de su marido.
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Sobre la voracidad sexual de Kennedy se dice que éste comentó al primer ministro británico, Harold McMillan, su necesidad de mantener relaciones al menos tres veces diarias a riesgo de contraer "dolor de cabeza".
Aunque al parecer el dolor de cabeza no era el único riesgo presidencial.
Las revelaciones del libro de Dallek también incluyen los presuntos problemas de salud del mandatario.
Además de severos dolores de columna, Kennedy padecía de la enfermedad de Addison, un mal poco conocido y considerado fatal en la década de los años 60, según el autor.
El doctor George Thorn, quien fuera una autoridad en ese mal durante la época, explicó: "El doctor de Kennedy no sabía que éste padecía la enfermedad de Addison, lo cual sorprende. Los manuales de entonces describían el mal como potencialmente fatal".
Para Dallek, los males de Kennedy incluían además problemas de próstata, uretra, sinusitis y colitis que de haber trascendido hubieran podido hundir las aspiraciones presidenciales de John F. Kennedy.
La leyenda
Y aunque al parecer no quedan muchos secretos de los Kennedy por airearse, la última palabra puede que la tenga la propia Jacqueline en su diario inédito, el cual no podrá publicarse, como estableció ella misma en su testamento, hasta 50 años después de su muerte.
En opinión de Charles Wheeler, quien fuera corresponsal de la BBC en Washington, cualquiera sea el contenido del diario de Jacqueline, la leyenda Kennedy continuará con la misma fuerza en el futuro.
Homenaje a la memoria de un presidente asesinado: EE.UU. sigue recordando a Kennedy.
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Wheeler manifestó: "Hace poco, me encontraba en Dallas hablando con jóvenes sobre Kennedy y ellos se mostraban fascinados con la Teoría de la Conspiración, quién mató al presidente, y esos temas".
Según Wheeler, "sin embargo, cuando introduje el tema de la sexualidad y las infidelidades presidenciales, los jóvenes lo consideraron menos interesante".
El antiguo corresponsal añade: "Las presentes generaciones están mas acostumbradas a los devaneos sexuales de los políticos y es un tema que les preocupa menos cada vez. En cuanto a las enfermedades de Kennedy, en su momento pudieron haberle causado problemas, pero hoy tampoco es un tema que interese demasiado o pueda dañar la leyenda".
Wheeler concluye: "En general creo que la gente será benévola con un presidente que supo conducir al país a través de crisis graves y que lo hizo bien a pesar de todo. La reputación de Kennedy se resintió en el pasado pero ahora se ha vuelto a fortalecer".