El gobierno de Estados Unidos afirma que la lucha contra las drogas es un éxito y asegura que ha tenido
importantes avances en la reducción de la demanda de drogas, al pasar de 13 millones de consumidores de cocaína en 1988, a cuatro millones en 2003.
El gobierno de Bush considera que la lucha contra las drogas es exitosa.
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"Gracias a los esfuerzos del gobierno, se lograron reducir desde 1985 dos tercios de los consumidores de cocaína en EE.UU.", dijo el zar antidrogas de
la Casa Blanca, John Walters.
Pero para varios analistas entrevistados por la BBC, la lucha contra las drogas ha sido contraproducente porque no ha logrado sus objetivos en Estados Unidos y, peor aún, ha ocasionado muchos perjuicios en América Latina.
"Es como la teoría del globo: aprietas por un lado, pero otro lado se infla. Por eso, sí es verdad que el uso de cocaína ha bajado, pero el problema es que se ha reemplazado por otro tipo de drogas que están más de moda", señaló Alan SaintPierre, de la Fundación NORML (Organización Nacional para la
Reforma de las Leyes sobre la Marihuana).
Legalización
Para algunos como Saint Pierre, la legalización de la marihuana, por ejemplo, sería una solución para bajar el precio y la oferta.
"Nuestra política antidroga no ha servido. Nuestro sistema no consigue los objetivos. En Holanda por ejemplo los niños prueban drogas a los 15,5 años
de promedio, y en Estados Unidos, con todos sus programas, el promedio es de 13,2 años", dijo
SaintPierre.
Pero Asa Hutchinson, ex director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) afirmó lo contrario en un articulo de prensa publicado en el Washington Post.
"La cultura del consumo y aceptación de las drogas en Holanda ha tenido un papel preponderante para que este país se convierta en el mayor productor de
éxtasis del mundo", enfatizó Hutchinson.
Otro ejemplo claro que pone esta funcionaria es que menos del 5% de la población de Estados Unidos consume drogas ilícitas, unas 16 millones de personas, frente a los 66 millones de consumidores de tabaco y los 109 millones de consumidores de bebidas alcohólicas.
"Lo que no funciona es la legalización. Es simplemente una capitulación. Es renunciar a la esperanza de un futuro libre de drogas para nuestras próximas generaciones. Es dar por perdidos a todos aquellos que aún se hallan sumidos en la desesperación y bajo el yugo de la adicción", afirmó.
Pero para Sanho Tree, del "Institute for Policy Studies", el problema radica precisamente en que el problema no es "blanco o negro".
"Tienes que estar de acuerdo con las drogas o no estas de acuerdo, y esto es erróneo. Hay áreas grises. Yo favorezco la regulación, porque así se podría
controlar el mercado, que de otra manera queda en mano de criminales", opinó Tree.
Ataque a la oferta
Pero además del debate sobre la legalización, la mayor crítica que se le hace a la lucha contra las drogas en Estados Unidos es que se basa
en bajar la oferta y no la demanda.
Por ejemplo, un estudio reciente de la DEA confirmó que los dos principales indicadores para determinar una reducción de la oferta -el incremento del
precio, y la disminución de la calidad del estupefaciente-, no han variado
significativamente.
"Se han gastado millones y millones de dólares para controlar la oferta, cuando sería mucho más efectivo controlar la demanda", opinó Peter Clark, analista del "US office en Colombia", una ONG que se especializa en la región.
"Diga lo que diga el gobierno sobre su 'éxito', lo cierto es que el cultivo de coca sigue siendo de 200 mil hectáreas en la región andina. Cuando bajan
los cultivos en Colombia, aumentan en Bolivia o en Perú", agregó.
Pese a todo, en una reciente conferencia de prensa, el zar antidrogas no perdió el optimismo de que la erradicación de cultivos en América Latina
vaya a funcionar para disminuir la demanda en EEUU.
Según el zar antidrogas la batalla contra las drogas es intensa y por lo tanto hay altibajos, pero mostró su confianza que los esfuerzos en Colombia
para la erradicación se refleje en el mercado doméstico.
"Esperamos que en los próximos 6 o 9 meses, se vea una reducción significativa en la oferta de cocaína", aseguró.
Prioridades
Los funcionarios de la Oficina de la Casa Blanca para la
Política Nacional de Control de Drogas, explicaron a su vez que se está tratando de disminuir la demanda.
Según estos funcionarios, los fondos destinados a la lucha contra las drogas reflejan precisamente estas prioridades. En el año 2000, los Estados Unidos
gastaron 74% de su presupuesto nacional para el control de las drogas en programas y acciones encaminados a reducir la demanda de drogas y
al cumplimiento de la ley en el país.
Sólo el 13,6% de este presupuesto se dedicó a la intercepción de narcóticos en el ámbito internacional.
Sanho Tree, analista del "Institute for Policy Studies", se muestra, sin embargo, muy escéptico y opina que la administración Bush ha hecho una "maniobra Enron"
para hacer pensar a la gente que está gastando más dinero en suprimir la demanda.