El Ministerio del Interior está alarmado, los menores de 18 años consumen más cannabis (marihuana) que tabaco. En los últimos dos años el consumo regular de esta sustancia creció tres puntos al 22%, mientras que el ocasional se disparó en cinco hasta el 36,9%.
La ONG Madrid Positivo advierte del vínculo entre dependencia y marginacion social.
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En general, la drogadicción irrumpió con todos sus problemas asociados en España, a medida que el país también avanzaba en el terreno económico.
Mientras que una prevención eficaz requiere un cambio de acitud que sólo se produce en el largo plazo, la vía legal no parece suficiente para enfrentar un problema que no distingue entre clases sociales. El mercado del narcotráfico aprovecha este vacío y reacciona con rapidez.
Un gramo a US$30
Entre las drogas más fuertes, en los últimos cinco años el consumo de la cocaína "aumentó en la misma proporción en la cual descendió el de la heroína", dijo a la BBC José Manuel Torrecilla, máxima autoridad en la materia del Ayuntamiento de Madrid.
Desde el año 2000, las autoridades registran un descenso
notable en el consumo de éxtasis (del 2,5% a 1,7%), a pesar
de que su precio sea inferior al de la cocaína (una pastilla
de éxtasis cuesta entre US$7 y US$14).
Más preocupante resulta el aumento del consumo de la cocaína entre los
menores, que por primera vez ocupa el primer rango como psicoestimulante con mayor proporción de consumidores
habituales en este grupo social (3,1%).
Al mismo tiempo, Torrecilla advierte del peligro que supone la mayor aceptación social de la cocaína, en todas las clases sociales, ya que "es una sustancia más tóxica que la heroína".
Parte del problema se reduce a un axioma económico. La disponibilidad de la cocaína fomenta a su propio mercado, para el cual tampoco existen sutitutos farmacológicos, como la metadona en el caso de la heroína.
Asimismo, el precio de la cocaína no parece asustar a los consumidores. "Un gramo cuesta poco más de US$30, es más barato que salir a una noche de copas", explica a la BBC Jorge Gutiérrez, presidente de la ONG Madrid Positivo, dedicada a programas de metadona.
Prevenir desde la familia
Las autoridades y organizaciones como Madrid Positivo coinciden en que la toma de conciencia debe tener uno de sus pilares en el núcleo familiar, más allá de leyes restrictivas y campañas públicas.
Pero Gutiérrez advierte que las simplificaciones "siempre fracasan". Se debe actuar "a todos los niveles, familiar, social, desde asociaciones, son terrenos muy difíciles de abordar, incluso desde la familia".
Por lo tanto, "el problema no es la droga en sí sino la juventud que necesita consumir drogas", dice a la BBC Luciano Poyato, presidente de la Unión Nacional de Entidades de Ayuda a Drogodependientes (UNAD).
Una amenaza es la "desestructuración familiar, porque a partir de ahí hay niveles de ansiedad por los cuales se abusará mucho más de las drogas que alguien que esté feliz y contento", aclara Jorge Gutiérrez de Madrid Positivo.
Los más vulnerables
La dificultad de definir claramente el perfil del drogadicto complica un acercamiento al problema.
En España hay "425.000 personas dependientes, desde heroína y cocaína hasta politoxicómanos, concentrados sobretodo en las grandes ciudades, aunque esto también es relativo", dice Luciano Poyato, de la UNAD.
Asimismo, desde el año 2000 ha subido el número de mujeres que demandan tratamiento por consumo de drogas. Cifrar el número exacto de adictas es todavía difícil, pero se calcula que un 30% de los dependientes de heroína y cocaína son mujeres.
Sin diferenciar entre géneros, las personas más desfavorecidas son las más vulnerables a drogas más fuertes, como la heroína, dice Luciano Poyato, como "gente que proviene de un fracaso escolar, que está en torno al 24% en educación primaria; luego hay drogas que son para la población en general como la cocaína donde hay dependientes y no".
"Nos llevan ventaja"
Aunque la policía intercepte algunos cargamentos de cocaína o de cannabis (marihuana), los volúmenes incautados sólo dan una noción de la dimensión de este mercado.
Por ello sería un error la política de "tolerancia cero que demoniza" a las drogas, opina Gutiérrez, preocupado por la información sesgada" sobre los estupefacientes. "Las sustancias tienen características intrínsecas que si se ponen en contacto con una población no informada, tendrán una respuesta de tipo epidémico como la que se ha producido".
La criminalización de los adictos sólo produce resultados indeseados, advierte el presidente de Madrid Positivo: "Es como la ley seca en los Estados Unidos en los años 20. Los narcotraficantes son comerciantes y siempre van por delante nuestro. En la España de la democracia y del dinero, la coca es para todos".