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Lunes, 24 de noviembre de 2003 - 19:45 GMT
Haití: contra la magia y la precocidad
Nick Caistor
Nick Caistor
BBC Mundo, enviado especial a Puerto Príncipe

Para luchar contra el SIDA en Haití es necesario enfrentar las creencias en la magia arraigadas en ese país y una cultura en que muchos niños comienzan a tener sexo alrededor de los 12 años.

Quiosco vudú en Haití
Muchos haitianos creen que el SIDA es causado por "poderes mágicos".

Fuera del África subsahariana, esta nación caribeña es uno de los lugares del mundo más golpeados por la enfermedad.

Tanto así, que a principios de la década de 1980 los haitianos fueron culpados de propagar el SIDA en Estados Unidos y otros países en desarrollo.

Pero la doctora Marie Deschamps, codirectora de la clínica de enfermedades infecciosas Gheskio de Puerto Príncipe -la capital haitiana- afirma que la verdad es otra y que el mal fue llevado a Haití por extranjeros.

"Por lo que hemos observado, en el comienzo fueron principalmente hombres bisexuales que venían a Haití desde Estados Unidos, Canadá y Francia para tener sexo con otros bisexuales", afirma.

Muerte y pobreza

En los 20 años que han pasado desde entonces, el SIDA y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) han golpeado duramente a todos los estratos de la sociedad haitiana.

Una casa de campo haitiana
La extrema pobreza agrava la situación del SIDA en Haití.

En la actualidad, uno de cada 20 haitianos tiene la enfermedad y el SIDA es la principal causa de muerte entre las mujeres en edad reproductiva.

La pobreza extrema, especialmente en el mundo rural del país, ha contribuido a agravar el problema.

Apenas cuatro de cada 10 haitianos tienen acceso a agua potable y sólo hay un médico por cada 10.000 habitantes. Muchos haitianos deben caminar durante horas para alcanzar un centro de salud.

Pero a pesar de esta realidad, el coordinador de ONUSIDA en Haití, Raúl Boyle, es medianamente optimista:

"Nuestras últimas encuestas indican que la tasa de contagio se mantiene más o menos estable", explica Boyle.

"Es una tasa alta, de alrededor de un 5 por ciento, pero hay una ventana de esperanza porque es la misma cifra que había hace algunos años", agrega.

Drogas y educación

Las autoridades haitianas y la clínica Gheskio acaban de recibir del Fondo Global contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, US$66 millones, que deben ser usados en planes para evitar que el nivel de infección de estos males aumente.

El verdadero desafío es cambiar el comportamiento de los haitianos
Emile Gerard Charles, Ministerio de Salud de Haití

Otra parte de este dinero debe ser invertida en hacer llegar medicamentos antirretrovirales a la mayor cantidad posible de pacientes con SIDA.

Igualmente importante, afirma el director general del Ministerio de Salud de Haití, Emile Gerard Charles, es una campaña para educar a los haitianos acerca de las realidades del SIDA.

"Hoy, la mayoría de los haitianos están conscientes de la existencia del SIDA. El verdadero desafío es cambiar su comportamiento, y a veces sus creencias dificultan ese paso", señala.

Mirada mágica

El hecho es que muchos haitianos, especialmente entre los cinco millones de viven en el campo, creen que varias enfermedades, incluyendo el SIDA, son causadas por magia y no por microbios.

"Los haitianos nunca creen que la causa de una enfermedad es simple", indica Jan Hoet, un misionero belga que lleva más de 30 años trabajando en las áreas rurales de Haití.

Max Beauvoir, uno de los sacerdotes vudú más prominentes de Haití
Max Beauvoir, uno de los sacerdotes vudú más prominentes de Haití, usa hierbas medicinales para tratar a pacientes con SIDA.

"Para ellos, no se debe a un virus o a su comportamiento, sino a la acción de alguien más, de un enemigo que está intentando hacerles un mal", cuenta Hoet.

Debido a esta visión mágica de la vida y las enfermedades, es más probable que los campesinos haitianos que sufren de SIDA y VIH, acudan a buscar ayuda en el vudú o houngan de su comunidad que en una clínica del gobierno.

"¿Por qué tendrían que gastar en un tratamiento de dudosa efectividad un dinero que de todas maneras no tienen?", pregunta Max Beauvoir, uno de los sacerdotes vudú más prominentes de Haití.

"Aquí tenemos hojas y otras plantas con propiedades medicinales y algunos pacientes que han venido a verme todavía están bien 20 años después", dice.

Y aunque aclara que no tiene una cura contra el SIDA, Beauvoir y otros houngans afirman que su aproximación al tema es más cercana a la visión de mundo de los haitianos que las medicinas que ofrece la ciencia "occidental".

Precocidad sexual

Pero quizás el desafío más grande para las autoridades es el temprano inicio de la actividad sexual en ese país.

Según la doctora Deschamps, muchos niños y niñas haitianos tienen relaciones sexuales desde los ocho años.

Esto, sumado al hecho de que la mitad de los 8 millones de haitianos tienen menos de 20 años, hace aún más urgente que las autoridades de educación y las campañas de prevención lleguen a la población lo antes posible.



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Haití: el país americano más golpeado por el SIDA
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