La Unión Europea (UE) dedica más de la mitad de su presupuesto a la agricultura. Pero enfrenta una gran presión internacional para que disminuya las subvenciones a este sector. ¿Qué piensan los agricultores europeos? ¿Respaldan la política comunitaria?.
Raimon Pirard teme por la supervivencia de sus colegas en Europa.
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BBCMundo conversó con Raimon Pirard, agricultor belga, miembro del MAP, una asociación que forma parte de la Coordinadora campesina europea (CPE).
- Los agricultores europeos aparecen como un grupo de privilegiados...
No se puede echar en el mismo saco a todos los agricultores. La Política Agrícola Europea (PAC) beneficia sobre todo a los grandes productores, distribuidores y a las multinacionales de exportación no a los campesinos: cada año entre 150 mil y 200 mil abandonan esta actividad.
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Cada región debe tener el derecho de vetar el ingreso de un producto si eso afecta a su agricultura. Eso es la soberanía alimentaria.
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Hace 30 años existía en Bélgica valona el slogan de "paridad agrícola": que los ingresos de un trabajador agrícola fueran equivalentes a los de un obrero de una categoría similar. Alcanzamos a llegar a un 60% o 70%, pero ninguna política agrícola ha logrado reducir esta brecha. Ni siquiera en los sectores más favorecidos por la PAC.
- Pero ustedes reciben enormes subvenciones...
Sin subvenciones, ya no habría campesinos en Europa. Dicho esto, ellas se destinan sobretodo al sector exportador, no al mercado interno. El 80% de las subvenciones de la UE las reciben un 20% del sector agrícola. Muchos de los productos de los campesinos pequeños y medianos no pueden optar a tales ayudas. A diferencia de lo que ocurre con las grandes explotaciones cerealeras.
- ¿Qué dificultades tienen los campesinos europeos?
Los problemas son múltiples. Las diferentes crisis, como la de la "vaca loca" o de la dioxina, que son enfermedades sanitarias ligadas a la agricultura intensiva y no a la pequeña agricultura.
La Comisión europea impone además a los pequeños productores medidas de auto control absolutamente inadecuadas. Y todo esto afecta la renovación generacional : el hijo del agricultor quiere trabajar, pero no quiere sentirse amenazado por todo un sistema.
Y no sólo desde el punto de vista económico.
- Si la UE defiende tanto su política agrícola, es porque tiene el respaldo de ese sector...
Yo le hablo desde el punto de vista del movimiento campesino, de la CPE, cuyas ideas son minoritarias en Europa. Pero la UE es más sensible a las presiones de los grandes sindicatos nacionales, mayoritarios en Europa, como la poderosa federación francesa, FNSEA, agrupados a nivel europeo en la COPA.
- ¿A quienes representan estos sindicatos?
Ellos dicen representar a todo el mundo, pero en realidad son los grandes productores, en especiales cerealeros, que imponen su punto de vista.
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No se puede echar en el mismo saco a todos los agricultores. La Política Agrícola Europea (PAC) beneficia sobre todo a los grandes productores, distribuidores y a las multinacionales de exportación
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Se trata de un sindicalismo corporativista y regionalista, que no se preocupa ni de los otros sectores de la sociedad, ni tampoco de los países pobres.
La última reforma de la PAC decidida por la Comisión europea en junio pasado, no hace que reforzar esta visión. El malestar de los campesinos es inmenso.
- ¿Qué política agrícola defienden ustedes?
Europa debería privilegiar la producción interna y respetar la soberanía alimentaria de las otras regiones.
Nosotros estamos en contra de todo lo que es distorsionador, sobre todo en materia de dumping. Pero también contra la excesiva liberalización, porque ello no beneficia ni a los campesinos europeos, ni a los de los países pobres. Sólo a una minoría.
Creemos que los países de condiciones similares u homogéneas, como los europeos, los latinoamericanos o los africanos, deben poder determinar su política agrícola y no vérselas imponer desde fuera. Cada región debe tener el derecho de vetar el ingreso de un producto si eso afecta a su agricultura. Eso es la soberanía alimentaria.
- ¿Usted reconoce, en todo caso, que los campesinos europeos están en mucho mejores condiciones que los de los países pobres?
Por supuesto. Pero la mejora de su nivel de vida no depende del deterioro del nuestro. El desarrollo de ambos depende más bien de la priorización del mercado interno, tanto aquí como allá, no del comercio por el comercio.