El director general de la OMC, Supachai Panitchpakdi, cree que Cancún marca un momento decisivo para la organización que regula el comercio mundial y considera que hace falta más voluntad política para lograr acuerdos, en una entrevista con el corresponsal financiero de la BBC, Paul Mason.
Supachai Panitchpakdi, director general de la OMC.
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Las reuniones preparatorias de Cancún fracasaron en lograr un acuerdo en el tema de los medicamentos. ¿No cree que este tipo de fracasos van en detrimento de la imagen de la OMC?
Sí, debo reconocer que da una imagen muy negativa de la organización. Especialmente, el hecho de que haya ocurrido con un asunto -el de los medicamentos- que siempre ha sido uno de nuestros puntos flacos, en donde siempre aparecemos como débiles y que siempre se nos ha acusado de ignorar.
La verdad es que, después de ver lo que ha ocurrido, -el fracaso del acuerdo-, incluso yo empiezo a plantearme que quizá merezcamos esa mala reputación.
Sin duda la OMC tiene un problema de imagen. Y uno de los motivos es la existencia de subsidios agrícolas en los países ricos que amenazan la subsistencia de los agricultores del mundo en desarrollo. ¿Cúal cree que es la solución?
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Si no logramos ponernos de acuerdo sobre una reglas de juego con las que podamos vivir todos, entonces la globalización no parece que pueda ser viable.
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Necesitamos más participación y más interés por parte de la clase política del mundo pero también de la población, que debe estar mejor informada de la situación para que haya más presión sobre los gobiernos.
Esa presión evitaría que los gobiernos utilizaran escusas a la hora de reformar sus políticas agrarias. Por ejemplo, en el caso del algodón, no se podría utilizar la escusa de que muchos de los productores en los países más ricos
siguen necesitando miles de millones en subsidios al año - subsidios que exceden en cifras cualquier tipo de ayuda humanitaria internacional- y que tienen un efecto devastador sobre los miles de productores de los países más pobres de África.
Entonces, si no hay avances destacables en esta reunión, ¿estaremos presenciando el fin de la llamada globalización?
Cancún puede ser sin duda uno de los momentos decisivos en el futuro de la globalización.
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Necesitamos más participación y más interés por parte de la clase política del mundo pero también de la población, que debe estar mejor informada de la situación para que haya más presión sobre los gobiernos.
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Si uno se para a reflexionar sobre el proceso de globalización, es evidente que en los últimos dos años se ha visto enturbiado por los resultados negativos en la economía internacional, el creciente poder de las multinacionales en muchos lugares, y otros problemas.
Por eso, si no logramos ponernos de acuerdo sobre una reglas de juego con las que podamos vivir todos, si no se logra eso en Cancún, entonces la globalización no parece que pueda ser viable.
¿Qué pasa si fracasa Cancún?
Bueno pues que se lanzaría un mensaje muy negativo y en un momento de inestabilidad e incertidumbre mundial, con problemas en los mercados y demás.
Sería muy grave que la Organización Mundial de Comercio sea incapaz de acordar nada, provocando posiblemente una contracción del comercio internacional, en un momento en que el crecimiento global está por debajo de la media de la de los años noventa.
Este no es un buen momento y no deberíamos añadir incertidumbre.