Beatriz M. Shellukindo, parlamentaria de la Asamblea Legislativa de África del Este me alertó desde el mediodía de este domingo que las delegaciones de Tanzania y Kenia se retirarían de las negociaciones de la OMC.
Los países en vías de desarrollo unieron fuerzas para negociar.
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Conocí a Beatriz en la misa que ofreció a los delegados de la OMC el enviado del Vaticano a la ronda de Cancún.
Mientras comíamos unos bocadillos luego del servicio religioso Beatriz me contó que había un gran malestar entre los delegados de esos países por las largas horas que se habían dedicado ya a las negociaciones sobre la inclusión de temas nuevos en la agenda de negociaciones de la OMC, los llamados temas de Singapur.
La prioridad para los países en vías de desarrollo era avanzar en las negociaciones sobre los subsidios agrícolas por lo tanto, los temas de Singapur se estaban convirtiendo en un gran distractor en la ronda de Cancún.
Los delegados de la Unión Europea y Japón eran los que defendían con entusiasmo la ampliación de la agenda de la OMC. Lo hacían, según los analistas, con el fin de proteger su sector agrícola.
La negociación sobre los acuerdos de Singapur pretendía ganar espacio, tiempo y margen de maniobra al momento de negociar el polémico tema agrario.
La idea de la Unión Europea era suavizar las posiciones en el transcurso de este domingo para poder llegar así al álgido tema de la agricultura.
Pero todo colapsó antes de tiempo.
Se agotó el espacio, el tiempo y la paciencia.
Colapso
Ya no hubo tiempo para flexibilizar posiciones. Los africanos anunciaron que las negociaciones de Cancún habían colapsado. Hubo caos y confusión por algunos minutos.
Beatriz se encontraba en la cafetería del Centro de Convenciones cuando el delegado de Kenia, rodeado por decenas de periodistas, repetía y repetía que la ronda de Cancún había colapsado.
El malestar por el abrupto final se hizo evidente en EE.UU. y la U.E.
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Beatriz me confirmó entonces lo que me había dicho desde el mediodía: en Cancún no se habían logrado avances significativos, las negociaciones habían fracasado.
Representantes de organismos no gubernamentales comenzaron a aplaudir, se abrazaban y gritaban "ganamos, logramos descarrilar las negociaciones".
"Nosotros vemos esto como un triunfo de la sociedad civil, creemos que ya es demasiado el nivel de explotación que han tenido los países fuertes sobre los países mas débiles", señaló Ricardo Navarro representante del organismo no gubernamental Amigos de la Tierra.
"Ni siquiera le permiten a los países del tercer mundo exportar su agricultura y quieren todavía meter nuevos temas, los de Singapur, por eso el que hayan detenido las pláticas nos parece el triunfo mas grande que pudimos haber alcanzado", agregó.
Pero no todos festejaban.
Inmerecido fin
Para los representantes de las agencias de ayuda humanitaria CAFOD y OXFAM, el que culminaran las negociaciones sin lograr avances significativos no eran buenas noticias para los países pobres.
"Los países en vías de desarrollo se merecían un buen acuerdo, se merecían un resultado que fuese exitoso y que incluyese sus puntos de vista, por lo tanto el colapso no beneficia a nadie" declaró a la BBC Gonzalo Fanjul, representante de Oxfam.
Fanjul se lanzó entonces a buscar culpables.
Las ONGs presentes en Cancún no pudieron ocultar su euforia.
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"Si hay que señalar a alguien, la obsesión de la Unión Europea por introducir nuevos temas en la agenda, y la falta de compromiso de los Estados Unidos y de la Unión Europea en materia agraria han sido los verdaderos responsables del colapso de esta conferencia", dijo.
Pero entre quienes negociaron en Cancún no se dio cabida al juego de los culpables. En una posición más bien conciliadora los delegados del llamado G-20 plus, dijeron que la responsabilidad del fracaso de las negociaciones es compartida cuando se habla de un organismo multilateral en el que el consenso es una prioridad.
"Creo que no es bueno para nadie que haya un fracaso de una ronda multilateral, todos nos beneficiamos con la reducción de las barreras arancelarias" comentó Martín Redrado, ministro de comercio de Argentina.
Su país es uno de los miembros del G-20 Plus (conocido también como G-21), el bloque de naciones en vías de desarrollo que unió fuerzas para negociar el tema de agricultura.
El G-20 Plus fue en todo caso el que salió mejor librado en esta ronda de conversaciones de Cancún.
Se posesionó con fuerza en las conversaciones y logró por lo menos que la distracción por los temas de Singapur no permitiera mayores fricciones por el tema de los subsidios agrícolas.
Los expertos consideran que el grupo tiene la oportunidad de presentarse en la próxima reunión de la OMC en Ginebra con una posición más fortalecida y propositiva, preparados para enfrentar las duras negociaciones, la crítica etapa del dar y el recibir.