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Jueves, 11 de septiembre de 2003 - 22:30 GMT
Chile recuerda

Gilberto Villarroel
Santiago

Treinta años después del golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende, el actual Presidente de la República, el socialista Ricardo Lagos, encabezó en el palacio de La Moneda las ceremonias de conmemoración del 11 de septiembre de 1973.

Foto de una de las víctimas del régimen militar
Heridas que no cierran.

"Queremos hacer un llamado que surge con la convicción más profunda de nuestra propia experiencia: es posible superar la violencia y el miedo, aceptar la diversidad y encausar pacíficamente los desacuerdos", dijo Lagos, aludiendo a otros hechos violentos ocurridos también en esta misma fecha en la comunidad internacional, como los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos y el reciente asesinato de la canciller sueca.

"Nuestro respeto y solidaridad al pueblo de los Estados Unidos y, también hoy, triste es decirlo, nuestro respeto y solidaridad al pueblo sueco, por la pérdida que ayer tuvieron, y que hoy lamentamos, de esa mujer excepcional", comentó el mandatario chileno.

Simbólico gesto

El acto más simbólico tuvo lugar durante la mañana, con la reapertura de la puerta de La Moneda que da a calle Morandé 80. Se trata de la entrada que usaban cotidianamente los presidentes de la República para ingresar a la sede de gobierno.

El presidente Ricardo Lagos reabre la puerta por la que fue retirado el cadáver de Allende.
Morandé 80: la puerta por la que fue retirado el cadáver de Allende.

A través de esa puerta fue retirado el cadáver de Allende en 1973, luego que el mandatario se suicidara, el día del golpe, para evitar ser detenido por los militares. Durante el régimen del general Augusto Pinochet, la puerta fue clausurada y sellada.

El presidente Lagos salió a la Plaza de la Constitución y, rodeando por fuera La Moneda, caminó hasta calle Morandé 80, donde abrió la nueva puerta, "que simboliza nuestro sello republicano", según dijo más tarde, en su homenaje a Allende, a quien Lagos definió como "el Presidente mártir".

El mandatario abrió la puerta, de estilo colonial y tallada en madera, y entró a la sede de gobierno a encabezar la ceremonia. Esta incluyó la interpretación, con coro y orquesta, de la "Cantata de Derechos Humanos" y un acto ecuménico en que se oró por todos los caídos el 11 de septiembre, incluyendo a civiles y uniformados.

Entre los invitados se encontraba la viuda de Salvador Allende, Hortensia Bussi, su hija, Isabel Allende, actual presidenta de la Cámara de Diputados, y dirigentes políticos de la coalición gobernante, la Concertación por la Democracia.

Cerco policial

Hortensia Bussi (cen.), viuda de Allende, y su hija Isabel (der)
Con un clavel en la mano, la viuda de Allende y su hija Isabel se retiran.

Treinta y seis mil policías uniformados fueron desplegados en la capital, para prevenir disturbios, en uno de los planes de seguridad más grandes de los últimos años.

Cerca de mil manifestantes llegaron hasta las inmediaciones de La Moneda, con el objetivo de visitar la puerta de Morandé 80, pero fueron contenidos por la policía.

En incidentes registrados en las inmediaciones de Santiago la noche del 10, un policía uniformado fue herido a bala.

Ejército tranquilo

Familiares de víctimas del régimen militar
Lagos: "Es posible superar la violencia y el miedo".

Por su parte, el Ejército realizó una ceremonia religiosa en la Escuela Militar.

El comandante en jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre, en breves declaraciones a la prensa dijo que "me siento tranquilo de poder manifestar que el Ejército ha cumplido con su antigua tradición de honor militar".

Cheyre realizó una visita privada al general Augusto Pinochet, quien permaneció en su domicilio en el barrio de La Dehesa, en Santiago.

Luego, el general Cheyre dedicó el resto de la jornada a trabajar en el plan de modernización del Ejército, para dar una señal de que sería un día normal para su institución.

Visitas a Pinochet

El general Augusto Pinochet reapareció ayer en público, ante las cámaras, para donar a la fundación que lleva su nombre la banda presidencial que usó durante su gobierno.

General Augusto Pinochet junto a su hijo Marco Antonio (izq) y Hernán Briones , presidente de la Fundación Pinochet
Pinochet donó su banda presidencial.

En un breve acto realizado en su domicilio, en el barrio de La Dehesa, en Santiago, su esposa, Lucía Hiriart, defendió el alcance histórico de este gesto. Pinochet, sin hablar con la prensa, le entregó la banda a Hernán Briones, dirigente de la Fundación Pinochet.

El general estaba sonriente, apoyado en un bastón, vestía traje y corbata y lucía un notorio sobrepeso, producto de la diabetes que lo aqueja.

Pinochet se encuentra retirado de la actividad política tras su renuncia al cargo de senador vitalicio y enfrenta cientos de querellas criminales en los tribunales. Los tribunales le retiraron los cargos de encubridor en los crímenes de la llamada "Caravana de la Muerte" luego que exámenes médicos confirmaran que sufre una leve demencia.



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