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Lunes, 23 de febrero de 2009 - 20:49 GMT
"Adiós, me voy robando"
Maggie Shiels
BBC

Empleado con computador
Seis de cada diez empleados sustrajeron datos de las compañías para las que trabajaban al dejarlas.

El pasado año seis de cada diez empleados en Estados Unidos sustrajeron datos de las compañías para las que trabajaban cuando las abandonaron, según revela una investigación.

El estudio llevado a cabo por el Instituto Ponemon señala que los trabajadores usaron la información que se robaron para encontrar un nuevo trabajo, empezar su propio negocio o vengarse.

La firma de investigación realizó una encuesta entre 945 empleados estadounidenses que fueron despedidos o cambiaron de trabajo en los últimos 12 meses.

Los que participaron en el sondeo tenían acceso a información que era propiedad de la empresa, tal como datos de clientes, listas de contactos, registros de empleados, informes financieros, documentos confidenciales o herramientas de programas informáticos.

"Lo hacen presos de la ansiedad. Están preocupados por sus trabajos y quieren cubrirse las espaldas", le explicó a la BBC Mike Spinney, del Instituto Ponemon.

"Nuestro estudio muestra que un 59% de los encuestados reconoció que iba a tomar algo de valor al irse de la compañía para la que trabajaba", señaló Spinney.

En el informe titulado "Trabajos en riesgo=Datos en riesgo" se afirma que la sustracción de datos pone en peligro la salud financiera de las compañías.

Grandes pérdidas económicas

Mano delante de caja fuerte
La sustracción de datos pone en riesgo la salud financiera de las compañías.

Esa visión es compartida por un reciente estudio llevado a cabo por la firma informática de seguridad McAfee, en el que se estima que las pérdidas económicas relacionadas con el robo de datos atribuible al crimen organizado, los piratas informáticos y a los propios empleados ascendieron a US$1 billón el pasado año.

Según Kevin Rowney, de la compañía de seguridad Symantec, se prevé que haya "un aumento" de los ataques llevados a cabo por los propios empleados.

"La propiedad intelectual de una compañía puede incluso tener más valor que los bienes inmuebles. Es el activo principal de una empresa y las fallas en la seguridad o las pérdidas de datos pueden salir muy caras", señaló Rowney.

El Instituto Ponemon reveló que parte del problema está en las propias compañías y su relajada actitud frente la seguridad.

En su investigación encontró que tan sólo un 15% de las empresas encuestadas revisó o auditó los documentos o ficheros electrónicos con los que estaban trabajando o a los que tenían acceso sus empleados.

Según el estudio, incluso los negocios que llevan a cabo una revisión lo hacen de manera muy precaria.

En aumento

Empleado con computador
Parte del problema está en la actitud relajada de las compañías frente la seguridad.

"Muchas firmas cree que las fallas internas en la seguridad de las bases de datos son parte del precio de hacer negocios (...) algo con lo que han de vivir. Creemos que muchas compañías se han rendido, pese a que este estudio demuestra que hay cosas que se pueden prevenir", explicó Kevin Rowney.

Los expertos han predicho que durante la actual crisis económica el número de ataques internos va a ir en aumento.

Según Kevin Rowney, una de las maneras de evitarlo es incrementando la seguridad, pero también cambiando la mentalidad.

"La industria se ha concentrado en la protección de los contenedores en los que se almacenan los datos. (...) Ello hace que muchos equipos de seguridad se dediquen a proteger esos contenedores y no los propios datos. Eso es una falla mayor en la metodología de seguridad de muchas compañías", sentenció Rowney.



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